SEGUIMOS FESTEJANDO EL CINCO DE MAYO
MEXICANOS Y LATINOS CONTINÚAN CELEBRÁNDO EL TRIUNFO MILITAR DE 1862
Por Michel Leidermann
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Si bien la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862, no fue una batalla decisiva en los planes de Napoleón III de invadir México, y a continuación, según algunos  historiadores, todo el resto de Latinoamérica, el triunfo de las fuerzas mexicanas al mando del general Ignacio Zaragoza, fue un estímulo importante que fortaleció la moral de los combatientes y sirvió para consolidar la unidad nacional mexicana.

El clamor de la victoria no duró mucho. Un año más tarde los invasores franceses lograron entrar a Ciudad de México e instituir al emperador Maximiliano I. 

Los franceses tampoco duraron mucho: sólo tres años, cuando la guerra de resistencia logró expulsarlos e instalar a Benito Juárez en la presidencia de México. 

El Cinco de Mayo ha sido celebrado por residentes mexicanos en los Estados Unidos como una forma de reafirmar su descendencia azteca y destacar la cultura y las contribuciones del pueblo mexicano al país del norte del Río Grande.

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En los años 80 la celebración del Cinco de Mayo se transformó en una fiesta en todo el territorio estadounidense en ciudades en donde había una fuerte representación mexicana, cuando los negocios comenzaron a comercializar la fecha vendiendo bebidas alcohólicas y alimentos típicos y otros productos conmemorativos a la comunidad latina y de paso, atrayendo a los no latinos. 

Erróneamente muchos piensan que la fecha corresponde a la Independencia de México, pero a través de los años, los líderes latinos han retomado la fecha como un momento de educación y reflexión sobre la cultura y la situación social de los mexicanos, chicanos y latinos en general en los Estados Unidos.

Aunque el ejército mexicano fue, eventualmente, derrotado, la “Batalla de Puebla” representa un símbolo de unidad mexicana y de patriotismo. Con esta victoria, demostró al mundo que México y toda Latinoamérica, querían defenderse de cualquier intervención extranjera. Especialmente, aquellos con estados imperialistas deseosos de la conquista mundial.

 

LA BATALLA DEL CINCO DE MAYO 1862

La historia del Cinco de Mayo tiene sus raíces en la Ocupación Francesa de México. Esta tomó forma en la etapa posterior a la Guerra México-Estados Unidos de 1846-48. Con la Ocupación, México entró en un período de crisis nacional por años no sólo de lucha contra los norteamericanos sino de Guerra Civil, que dejaron a México devastado y en bancarrota.

En julio de 1861, el Presidente Benito Juárez lanzó un mandato en el cual se indicaba una moratoria para las deudas por un período de 2 años, con la promesa de que después del mismo, los pagos serían cumplidos. 

Los  norteamericanos, españoles y franceses rechazaron lo anterior y, en su lugar, decidieron invadir y hacer que México pagara a como diera lugar. 

Los españoles e ingleses, eventualmente, se retiraron; sin embargo, los franceses rehusaron irse. Su intención era crear un Imperio en México bajo el yugo de Napoleón III. En 1862, el Ejército francés comenzó su avance desde Veracruz. 

La ciudad de Puebla es un sitio estratégico, rodeada por fuertes ubicados en la cima de los cerros que dominan la ciudad. Ahí, el general Ignacio Zaragoza Seguín, mexicano nacido en Texas cuando ésta aún era provincia mexicana, al mando de unos 4.500 hombres mal armados, derrotó de manera contundente a un ejército francés de 8.000 soldados bien entrenados y bien armados. 

La defensa se organizó en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

La familiaridad de los soldados mexicanos con el terreno hizo la diferencia. La irregularidad del terreno dificultaba el avance de los franceses, y gran parte de sus tropas se desbandaron cuando los habitantes de la ciudad organizaron una estampida de ganado para ayudar a los defensores. Para terminar de sellar la suerte de los franceses, se desató una tormenta, y el lodo impedía cualquier intento de marcha de parte de los franceses, que terminaron tocando retirada y retrocedieron hasta Orizaba.

Zaragoza ganó la batalla, pero no la guerra. Cinco meses después de la batalla, en septiembre, Zaragoza, que acostumbraba elevar la moral de sus tropas visitando a los heridos y enfermos, cayó enfermo de fiebre tifoidea, muriendo el 11 de septiembre de 1862. 

Las tropas francesas, reforzadas con 30.000 soldados franceses, derrotaron a las fuerzas mexicanas y para 1864 ya ocupaban la Ciudad de México. 

El presidente Benito Juárez continuó al frente del gobierno en el exilio y reorganizó las tropas mexicanas, que acabarían con los sueños franceses y con Maximiliano en 1867.

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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