EL PAPA LATINOAMERICANO
Por Michel Leidermann

Francisco ha conectado a la Iglesia católica con los temas de la modernidad—divorcio, homosexualidad, medio ambiente—al mismo tiempo que con los longevos como la pobreza y la desigualdad

Como primer Papa latinoamericano, Francisco es exactamente eso, muy latinoamericano. Su papado reclama el protagonismo de América en el mundo católico. De hecho, la mitad de los católicos del mundo se encuentran en el hemisferio occidental, y en Estados Unidos el catolicismo es cada vez menos irlandés y menos polaco, y cada vez más latino. Con ello reconoce el futuro de la Iglesia.

Francisco es un eximio intérprete de su tiempo y su geografía

Su papado también es latinoamericano en el sentido que, en una región donde todo es político, no ha sido escasa la inspiración religiosa de los temas terrenales a lo largo de la historia. De la Democracia Cristiana a la Teología de la Liberación, del Opus Dei a los curas tercermundistas, de las Comunidades Eclesiales de Base a las Vicarias de la Solidaridad, no hay nada nuevo en el hecho que Francisco “hace política”. Siempre hubo política en la Iglesia.

Tampoco hay que confundirse. La izquierda beata ignora tal vez, que Francisco es un Jesuita y que solo pretende intermediar en el centro para superar la perpetuo popularismo latinoamericano, nocivo en la política y en la iglesia. Bolivia podrá regalarle crucifijos con la hoz y el martillo, mientras Francisco sigue dedicándole tiempo a la transición cubana, precisamente para terminar con el comunismo.

La derecha de EEUU y otras regiones, a su vez, podrán acusarle de marxista y de ser anticapitalista. Desconocen, quizás, que fue aquel arzobispo de Buenos Aires quien denunció la “idolatría del dinero” algún tiempo atrás que no difiere de la Doctrina Social de la Iglesia. 

Es que, en tan solo dos años, este Papa innovador es un eximio intérprete de su tiempo y su geografía.

Tal vez este Papa latinoamericano simplemente se conforme con una América Latina un poco menos desigual. 

 

DESTERREMOS VIEJOS ODIOS

Agradezco las opiniones de todo el mundo sobre el tema de la bandera confederada, y un tema parece sobre salir es que es: “ historia” y “patrimonio” de la nación.

De hecho, es una bandera histórica. Merece ser recordada pero no merece izada en los Estados Unidos de hoy.

Debe conservarse en el contexto histórico de los museos u otros lugares donde se supone que representan una era en el pasado de los Estados Unidos.

España, Inglaterra, Francia y México en algún momento, gobernaron diversas partes de lo que hoy es nuestro país, pero sus banderas no se enarbolan  sobre capitolios estatales para reflejar las circunstancias actuales o lugares históricos para recordar lo que era común en ese entonces.

Todos somos americanos. Pero lo más importante, todos somos seres humanos.

Todos lloramos por la gente que ejercía su derecho a existir y adorar a Dios, y que fueron asesinados por el simple hecho de ejercerlo. ¿No sería maravilloso para vivir en un mundo donde eso no sucedió? Vamos a trabajemos hacia ese fin sin aferrarse a viejos odios y las agendas raciales de aquellos que ya no viven, y vivamos la actualidad de respeto y libertad que la constitución garantiza.?

 

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