BOLIVIA ES EL ÚNICO PAÍS QUE PERMITE A LOS PRESOS CRIAR A SUS HIJOS ENTRE BARROTES
LA MAYORÍA DE MUJERES ENCARCELADAS INTENTAN MANTENER UN ENTORNO FAMILIAR PESE A ENCONTRARSE DENTRO DE UN CENTRO PENITENCIARIO HIJOS DE LOS PRESOS CRECEN ENTRE BARROTES
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Las organizaciones internacionales denuncian que hay más de dos mil niños que viven en las cárceles bajo condiciones extremas. Desde el 2013, La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bolivia (Oacnudh) alerta que este es el único país que permite a niños y adolescentes permanecer junto a sus padres mientras cumplen sus condenas judiciales.

Se trata de un sistema judicial permisivo. Así lo define Claudia Mancilla Ballesteros, fiscal jefe del Ministerio Público en Cochabamba, quien considera que la mayoría de mujeres encarceladas intentan mantener un entorno familiar pese a encontrarse dentro de un centro penitenciario. “El trato en sí que hay en los penales de Bolivia son leves, porque pueden tener a sus familiares. De hecho, las mujeres pueden traer a vivir a sus celdas a sus esposos, y los esposos a sus mujeres. Yo conozco casi toda Sudamérica y te puedo asegurar que no existe tanta permisividad como aquí, donde, prácticamente, puedes criar a tu hijo en el penal. Es duro, es difícil, a veces es reprochable también porque vemos a mujeres que, teniendo situaciones difíciles afuera, se sacan uno o dos hijos más dentro del penal”.

El Ministerio de Justicia aún no cuenta con un programa de protección a estos niños encarcelados. Las madres deben trabajar en la lavandería o la cocina de los penales para ganar dinero y costear los gastos extras que implica vivir con sus hijos. 

Situaciones como estas se complican más cuando una mujer debe esperar hasta cinco años para tener acceso a un juicio, pese a que la ley establece períodos de 12 meses como máximo. Durante esta etapa, la acusada debe permanecer en prisión en compañía de sus hijos, aunque legalmente no haya sido aún declarada culpable.

La abogada Julieta Montaño, directora de la Oficina Jurídica de la Mujer explica que sólo el 12% de las mujeres en las cárceles bolivianas tienen sentencia. “El resto pueden estar ahí hasta tres o cinco años junto a sus hijos. Eso es un escándalo, una aberración que hemos denunciado ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, le hemos llevado el informe lo que dice el Gobierno ante ella es que están haciendo todos los esfuerzos por mejorar las condiciones carcelarias, que van a construir nuevos centros. Pero de lo que se trata no es de construir, se trata simplemente de agilizar los procesos y de aplicar la ley”.

En estos largos períodos, las mujeres son abandonadas por sus parejas o por el resto de familia. Una realidad que aminora las pocas posibilidades a los niños de hacer vida más allá de los barrotes.

Verónica Bustillos, directora del Centro de Atención Integral Carcelario y Comunitario (CAICC), asegura que cada día que un niño encarcelado asiste a la escuela es una batalla ganada dentro de una complicada guerra. Para esta psicóloga, el nexo que existe entre la madre y el hijo no debe romperse, por el contrario: tiene que reforzarse para alcanzar el bienestar emocional de la familia pese a las circunstancias que les rodeen. “Todo el mundo puede decir: qué bien que estén en un internado y no en la cárcel con la familia. Pero nada mejor que la familia, que el lazo afectivo. ?

 

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