CRISIS DE COMUNICACIÓN
Por Michel Leidermann

Si usted piensa en las últimas conversaciones que ha tenido, es muy probable que algunas de ellas fueron facilitadas por algún tipo de dispositivo móvil. Cuando los teléfonos celulares aparecieron  por primera vez, su función prevista era hacer llamadas a personas que no eran de fácil acceso personalmente. Hoy son una potente herramienta multifuncional.

Según la investigación realizada por el Pew Research Center, el 90% de los estadounidenses tienen un teléfono celular. Si bien muchos pueden argumentar que los teléfonos inteligentes han avanzado la conectividad humana a pasos agigantados, afirmo que los dispositivos móviles realmente obstaculizan el avance social humano por el retraso en nuestras habilidades de comunicación cara a cara.

Visitando cualquier campus universitario o ciudad en todo el mundo, vemos a una mayoría de las personas con la cabeza gacha, los auriculares en los oídos, y sus pulgares tecleando a mil por hora, renunciando entonces a tener una conexión humana real. 

No soy anti-tecnología. Entiendo que los dispositivos móviles nos permiten comunicarnos de maneras que van más allá del ámbito de la comunicación verbal.  Pero cuando estoy con un amigo y el está tecleando  en su iPhone mientras almorzamos, me siento como que estamos comiendo entre tres: yo, mi amigo y el smartphone.

Ahora textear puede crear más problemas porque la intención puede llegar a ser mal interpretada. Los dispositivos móviles están causando gradualmente una crisis de comunicación y convirtiéndonos lentamente en zombis sociales.

 

¿QUE HACER?

¡Dios mío, otro tiroteo masivo! Otro grupo de inocentes muertos y heridos. ¿Que podemos hacer?

Algunas sabias personas, incluyendo honorables legisladores, afirman que no podemos dejar que este tipo de eventos trágicos amenacen  nuestros sagrados derechos de la Segunda Enmienda para que todo el mundo pueda tener un arma.

La única manera de detener este tipo de masacre sin sentido, dicen estas personas es mantener las armas fuera de las manos de los enfermos mentales.

Eso suena como una buena idea.

Pero otras personas, incluyendo a psiquiatras y psicólogos, opinan que no podemos identificar todos los locos hasta que uno de ellos ha matado o herido a otro grupo de nuestros conciudadanos inocentes.

Por lo tanto, realmente no podemos mantener las armas fuera de las manos de todos los locos. Supongo que eso significa que la próxima semana o el próximo mes, o en algún cercano momento, otro loco con una pistola disparará y matará o herirá a otro grupo de inocentes.

Como elector, espero que de inmediato mis congresistas y representantes destierren su cabeza, y se centran en nuevas estrictas leyes sobre la tenencia  de armas siendo el mayor énfasis en las verificaciones universales, no sólo sobre los antecedentes policiales (los delincuentes no deben tener acceso a un arma legalmente) sino sobre la salud mental  del comprador. Cualquier sospecha de inestabilidad emocional  o tratamiento, debe ser considerad seriamente antes de venderles un arma.

Pero esto es sólo una parte de la ecuación ya que ¿Cómo controlar el acceso a los 300 millones de armas que ya están en manos de la población??

 

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Michel Leidermann
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