AMBIGÜEDAD DE LA SEGUNDA ENMIENDA
Por Michel Leidermann

Tras cada nuevo tiroteo en Estados Unidos resurge el debate sobre el derecho a portar armas invocando la segunda enmienda de la Constitución contra cualquier intento de controlar la tenencia de armas. Pero la enmienda es un texto ambiguo cuya interpretación ha variado con los siglos.

La enmienda, ratificada en 1791, establece que: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no podrá ser vulnerado”.

Para quienes se oponen al libre porte de armas, la primera parte de la enmienda determina claramente que el derecho a armarse está relacionado con la pertenencia a una milicia de autodefensa ciudadana que podía movilizar cada Estado en caso de necesidad en la lucha por la independencia del joven país contra los conquistadores ingleses.

Pero quienes la apoyan como la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) que aglutina a casi 4,5 millones de personas, se enfocan en la segunda parte de la enmienda, que garantiza a cualquier ciudadano el derecho a poseer un arma para la autodefensa.

La Corte Suprema esta de acurdo con esta última interpretación.

En junio de 2008, la Corte revocó una ley de la capital federal, Washington DC, que prohibía las armas cortas, señalando que la enmienda garantiza sólo “el derecho individual a poseer y portar armas en caso de confrontación”.

En la práctica, este fallo dio lugar a la derogación de varias leyes que restringían el porte de armas en diversos Estados.

Pero, paradójicamente, la Corte confirmó en esa misma decisión el principio de que el derecho a poseer un arma no es infinito y que es legítimo tomar restricciones que impidan a los delincuentes o a los enfermos mentales acceder a ellas. Muchos Estados han logrado endurecer su legislación, asumiendo restricciones que no han sido controvertidas por los tribunales.

Durante los 217 años anteriores, la segunda enmienda no había sido casi cuestionada. El anterior fallo sobre el tema de la Corte Suprema fue en 1939.

A partir de finales de los años 70, en pleno inicio de la revolución conservadora que llevó al poder a Ronald Reagan, es que la segunda enmienda volvió un asunto importante en la agenda pública de la mano de la NRA, que adoptó una línea intransigente bajo la bandera de la defensa de la “libertad individual”.

Estados Unidos estaba comenzando entonces a experimentar un notable aumento en la violencia callejera, al que las ciudades comenzaron a responder con medidas que restringían el porte de armas.

Esas decisiones enfrentaron la oposición de la NRA, que era hasta entonces fundamentalmente un grupo de cazadores y tiradores deportivos, y no un bastión de activistas conservadores.

Actualmente ningún sector político predica la necesidad de prohibir la tenencia de armas. La diferencia entre los demócratas y los republicanos radica básicamente en el grado de regulación a que deben ser sometidas las ventas o licencias que se dan a los ciudadanos.

Sin embargo, en 2013, una iniciativa de Obama que proponía un control de la venta de armas a personas con antecedentes penales o mentales, fue derrotada en el Congreso. Para muchos juristas, la Corte Suprema debe debatir el alcance de las medidas que amparan la libertad para la tenencia de armas.?

 

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