LA FALTA DE REGULACIÓN DE LOS PRECIOS DE LAS MEDICINAS PERJUDICAN A TODOS
PARA LAS MEDICINAS SON NEGOCIADOS DE ACUERDO AL CLIENTE Y LA SITUACIÓN ESPECÍFICA
11370A.jpg

La falta de regulación en los precios de las medicinas es uno de los responsables del elevado costo de la atención médica. La industria farmacéutica puede cobrar lo que quiera en EE.UU. a diferencia del resto del mundo, perjudicando al consumidor estadounidense que queda indefenso ante los altísimos precios.

La industria dice que necesita recuperar su inversión en investigación cobrando  precios exorbitantes. En realidad, el mayor costo  está en el mercadeo y las ventas. La investigación de gran parte de las medicinas comienza con subsidios públicos a universidades o centros de investigación, en algunos casos a laboratorios pequeños. Las farmacéuticas grandes luego compran las licencias y venden al público las medicinas a precios alarmantes.

El problema es que no hay un precio establecido para las medicinas sino que son negociados de acuerdo al cliente y la situación específica. De esta manera las farmacéuticas cobran lo que quieran y determinan de acuerdo a sus proyecciones de ganancias cuánto debe costar y el mercado lo acepta.  

Esto ocurre debido al respaldo político a una de las industrias que más dinero gasta en cabilderos y donaciones. Esto permitió que en la reforma de Medicare de 2003 se haya prohibido al gobierno que negocie reducciones de precios -ya que compra en volumen- con las farmacéuticas como lo hace con Medicaid.

Mientras no haya voluntad política para regular los precios de las medicinas, los altos costos seguirán dañando al consumidor y a las arcas del gobierno.?

 

Edición de esta semana
SABORES VENEZOLANOS EN LITTLE ROCK CON EL "TREN AL SUR"
Por Michel Leidermann
Mientras que en Little Rock hay varios restaurantes mexicanos, una nueva lonchera de comidas (food truck) “Tren Al Sur” está sirviendo sabores de más al sur, precisamente de Venezuela.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Pinocho, el muñeco de madera al que le crece la nariz cada vez que miente, imaginado por el escritor italiano Carlo Collodi a finales del siglo XIX, ha renovado su popularidad gracias a Donald Trump.    / ver más /