UN PAIS DIVIDIDO Y NO SOLO ENTRE PARTIDOS POLITICOS
Por Michel Leidermann

El triunfo de Donald Trump deja abiertas múltiples incertidumbres después de la campaña más destructiva de la historia de Estados Unidos. En su discurso como Presidente electo Trump dijo que quería ser el Presidente de todos los estadounidenses. 

Hillary Clinton resaltó la mañana del día siguiente en su discurso tras la derrota que “Estados Unidos está más dividido de lo que pensamos” dijo que era necesario aceptar el resultado electoral y dar una oportunidad de Donald Trump. 

Barack Obama al cambio de poder en la Casa Blanca, dijo que así es la democracia, unos ganan y otros pierden, pero “todos estamos en el mismo equipo, no somos Demócratas y Republicanos, primero que nada, somos estadounidenses.”

La realidad es que la campaña profundizó un país dividido, y fracturado. Las divisiones son profundas y no sólo se dan entre demócratas y republicanos, tienen otras raíces mucho más profundas que tienen que ver con la forma en que los distintos grupos que son parte de esta gran ensalada racial y étnica que son los EE.UU., se adaptan a los grandes cambios o se aferran al pasado de los blancos anglos. ¿Puede el Presidente electo tener una política distinta a la del candidato?  Y si la tiene ¿es posible llevarla adelante?

Las elecciones mostraron un país que cuestiona el proceso electoral, cuyos resultados dieron a Trump la mayoría de los votos electorales necesarios para ganar, pero a Hillary Clinton la mayoría del voto popular. 

Pero también fue evidente la brecha entre el país rural y el de las grandes ciudades; el país de los blancos que no aceptan el cambio demográfico y las minorías que crecen; entre el país de los jóvenes millenials y de las generaciones de sus padres y abuelos; entre el país de las distintas geografías y niveles de desarrollo; entre el de una minoría inmensamente rica y los que ven caer su nivel de vida; entre los que tienen empleo bien pagado y los que apenas pueden cubrir sus gastos; entre las generaciones con educación superior y las que apenas alcanzaron la básica.. ¿Puede Trump encontrar la fórmula para unificar al país?

Esto requeriría que Trump abandonara las afirmaciones de su campaña como el desprecio y la acusación a los inmigrantes mexicanos como violadores, criminales y narcotraficantes, la expulsión de los indocumentados en vez de encontrar un camino para integrarlos, o la construcción del muro en la frontera en vez de puentes para afianzar la relación con México.

Y es que llevará adelante las promesas del candidato con la deportación de 11 millones de indocumentados, con el muro en la frontera, el desprecio abierta las mujeres, el golpe a la seguridad social y el fin del Obamacare, con el fin de DACA, con el proteccionismo comercial y la reducción de impuestos a los ricos. 

Trump Presidente contará con un enorme poder a la cabeza del país más poderoso en términos militares y económicos. En política interna contará también con un Congreso de mayoría Republicana en las dos Cámaras que en principio lo apoyaría en todos sus proyectos (lo que está por verse) y podrá contar con una Corte Suprema de mayoría conservadora, sólo tendría que hacer un nombramiento que el Congreso se encargaría de avalar para llenar la 9º magistratura vacante. 

Pero tener un poder tan grande implica una enorme responsabilidad. Enorme tarea la que tendrá adelante Trump si pretende como presidente, como lo dijo, gobernar para todos los estadounidenses. 

 

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par Michel Leidermann
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