CARDENALES REBELDES ACUSAN AL PAPA FRANCISCO DE HEREJE
LA CARTA ES UNA MUESTRA DE REBELDÍA, QUE REFLEJA EL DESCONTENTO DE LOS TRADICIONALISTAS EN EL SENO DE LA IGLESIA
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Walter Brandmüller, Raymond Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner

En una carta pública un grupo de cardenales ha expresado preocupación por las enseñanzas del Papa Francisco y lo ha acusado de causar confusión en asuntos clave para la doctrina católica. La carta representa una muestra abierta de rebeldía, que refleja el descontento de los tradicionalistas en el seno de la Iglesia.

Cuestionan al Pontífice por su exhortación apostólica Amoris laetitia (“La alegría del amor”), un documento que intenta abrir nuevos caminos para los divorciados católicos y delinear una Iglesia más tolerante en aspectos relacionados con la familia.

Los cuatro altos prelados firmantes del más alto rango de la jerarquía eclesiástica, representantes de los sectores más conservadores del catolicismo, apuntan que Francisco ha generado “grave desorientación y gran confusión entre muchos creyentes”. Y le piden solución para las “interpretaciones contradictorias” que se desprenden de su tratado sobre el amor.

Los firmantes son tres cardenales retirados: los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner, y el italiano Carlo Caffarra; más el estadounidense Raymond Leo Burke, el único en funciones aunque degradado en 2014 y crítico asiduo del actual Papa.

Afirman que eligieron difundirla después de esperar dos meses por una respuesta del Pontífice que nunca llegó.

El Amoris laetitia de 260 páginas, fue el fruto de tres años de trabajo. Se publicó en abril pasado. Es una guía de la vida en familia que propone una aceptación por parte de la Iglesia de algunas realidades de la vida moderna. En él se pide una mirada compasiva, en lugar de crítica, de las “familias heridas” o divididas, y se exhorta a los sacerdotes a tratar con compasión, por ejemplo, a los católicos divorciados y vueltos a casar, alegando que “nadie puede ser condenado para siempre”.

Sin embargo, grupos de teólogos y obispos reclaman que la Amoris laetitia está plagada de imprecisiones que dan lugar a interpretaciones contradictorias de la doctrina. En particular, el polémico capítulo 8, que habla de la posibilidad de que los divorciados que vuelven a contraer matrimonio civil, sin haber conseguido la anulación de su unión religiosa, puedan recibir la comunión.

Esto no lo ha permitido la iglesia por siglos, por considerar que todo intento de vivir en pareja tras una separación representa una unión “irregular” y un acto de adulterio, salvo que se abstengan de tener relaciones sexuales y convivan “como hermano y hermana”.

El documento papal no cambia la doctrina, pero abre las puertas a que los obispos de cada país la interpreten de acuerdo a la cultura local y contemplen cada caso particular.

Lo cierto es que la carta no es la primera interrogación al Papa: en julio, 45 teólogos y eclesiásticos firmaron otra misiva, dirigida al Colegio Cardenalicio, en el que pedían clarificaciones a Francisco.

Y las cuestiones relacionadas con el divorcio -así como con la homosexualidad, la educación sexual, la inequidad económica, la responsabilidad frente al cambio climático y otros temas ríspidos para la jerarquía católica- están destinadas a dejar al desnudo la línea de fractura entre el Papa y los sectores más conservadores de la Iglesia. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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