IMPIEDAD REPUBLICANA
Por Michel Leidermann

Los fundamentos de los republicanos en materia de sanidad son fáciles de describir. Consisten en retirar los seguros médicos a decenas de millones de personas, volverlos peores y muchísimo más caros para otros cuantos millones más, y utilizar el dinero así ahorrado para rebajar los impuestos a los ricos.

Lo desconcertante es qué el partido republicano promueva una nueva ley, Trumpcare, cruel y moralmente indefendible.

Perder la cobertura médica es una pesadilla, sobre todo si se es una persona mayor, con problemas de salud o sin los recursos financieros suficientes para tratar una enfermedad seria. Y puesto que los estadounidenses con estas características son precisamente las personas a las que apunta la ley.

Y la opinión pública aborrece la idea. Los sondeos de opinión muestran que la oposición popular es abrumadora, a pesar de que muchos votantes no se den cuenta de hasta qué punto la ley es realmente cruel. Por ejemplo, solo una minoría de votantes entiende que el proyecto recorta fuertemente la asistencia médica subvencionada a los más pobres (Medicaid).

Creo que hay dos grandes mentiras que explican la crueldad republicana en cuanto a la atención sanitaria y más allá de ella.

En primer lugar, los defectos del plan del Partido Republicano son la otra cara de las virtudes del Obamacare, porque los republicanos se pasaron casi todo el Gobierno de Obama despotricando contra los horrores de Obamacare y afirmando que su abolición iba a ser su primera prioridad.

Sin embargo, cuando la perspectiva de la cancelación se hizo real, los republicanos tuvieron que enfrentarse al hecho de que Obamacare, lejos de ser el tremendo fracaso que describieron, había hecho lo que se suponía que tenía que hacer: utilizó los impuestos más altos a los ricos para pagar un importante aumento de la cobertura sanitaria de los demás. Por tanto, intentar anular Obamacare significa privar de asistencia sanitaria a millones que necesitan desesperadamente la cobertura, para así bajar los impuestos a los ricos.

Sin embargo, ese no es el único programa de beneficios sociales que sufre incesantes ataques por los republicanos, Los cupones para alimentos, el seguro de desempleo y las ayudas por discapacidad, reciben el mismo trato. 

¿Por qué? Al igual que con el Obamacare, esta historia empezó con una mentira políticamente conveniente de que los programas de beneficio social solo gratifican a los vagos que no quieren trabajar. 

Pues bien, esto nunca fue cierto, y en una época en la que la desigualdad social aumenta y las industrias tradicionales están en declive, algunos de los mayores beneficiarios de estos programas son miembros de la clase trabajadora blanca que apoyan a Trump. Pero el partido Republicano de hoy está formado básicamente por políticos de carrera que viven en una burbuja intelectual manteniendo sus estereotipos sobre los estadounidenses en dificultades.

O por decirlo de otra manera, los republicanos muestran una suerte de crueldad básica hacia los más desfavorecidos y de hostilidad hacia cualquier cosa que protege a las familias de la catástrofe.

En este sentido, no hay nada nuevo en su plan sanitario. Lo que hace —castigar a los pobres y a la clase trabajadora y bajar los impuestos a los ricos— es lo que hace cualquier propuesta política del Partido Republicano. La única diferencia es que esta vez todo es de dominio público. 

 

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