¿Donde están verdaderamente los restos de Colón?
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El veinte de mayo de 1506, hizo ahora cinco siglos, murió en Valladolid, pobre y abandonado, el Almirante del Mar Océano Cristóbal Colón. El hombre que más gloria había dado a España no fue objeto de un grandioso entierro, ni pudo disfrutar, en los breves años desde su regreso del cuarto viaje al Nuevo Mundo (noviembre de 1504), de un retiro decoroso a la altura de su magna obra.
Gracias a su nuera, doña María Toledo y Rojas, esposa de Diego Colón – según varios historiadores – sus restos fueron trasladados a Santo Domingo en 1544, cumpliéndose así su voluntad de ser enterrado en la isla Española.
Al referirse a los restos de Colón, los investigadores se interrogan si de verdad están en Sevilla, en Santo Domingo o en La Habana.
Porque en las tres ciudades se afirma que han estado los despojos del Descubridor, y a ello han contribuido diferentes autores e investigadores, que siguen buscando en archivos y bibliotecas por hallar señales del sitio definitivo de descanso del Almirante.
El historiador dominicano Pedro Troncoso ha manifestado que lo que se creía que era la urna que contenía los restos de Colón, trasladada a Cuba en 1795 con motivo de la sesión a Francia de la mitad de la isla Española, no eran los verdaderos restos del Descubridor. Sin embargo, esos restos fueron enviados a Sevilla en 1899 y allí se les dió sepultura con toda pompa en 1902.
Dice Troncoso que en 1877, con ocasión “de reparaciones en el piso del presbiterio del templo (Catedral de Santo Domingo), fueron hallados los restos que ochenta y dos años antes habían sido infructuosamente buscados. La sepultura de Colón estaba a 16 centímetros de distancia del hoyo practicado en 1795; allí apareció una urna cuya placa decía: “Ilustre y esclarecido varón Dn. Cristóbal Colón, D. de la A. Per Ate”.
Lo cierto es que España se negó a reconocer este hallazgo como verdadero.
Ahora con motivo del quinto centenario de su muerte, los investigadores españoles, bajo la dirección del médico forense José Antonio Lorente, han realizado estudios de DNA con fragmentos de la osamenta que España atribuye al Descubridor, y han afirmado que los restos de Colón, que reposan en la catedral de Sevilla, son los verdaderos y no los que dicen los dominicanos que han sido descubiertos en su territorio.
Por su parte, Juan Bautista Mieses, Director del Faro de Colón, en la República Dominicana, desestimó lo afirmado por los científicos españoles e insistió en que los genuinos restos de Colón yacen en suelo de la Isla Española.
El historiador español Marcial Castro tal vez haya dicho lo que es más probable en este interesante debate, que como resultado de los diversos traslados de los restos de Colón entre Santo Domingo, La Habana y Sevilla, quizás los huesos hallados en Santo Domingo sean parte de la osamenta del Almirante, con tanta autenticidad como la que reposa en Sevilla.
Colón murió con la creencia de haber descubierto la costa de Asia, no un mundo nuevo. Cerró sus ojos sin el convencimiento de haber dado a la humanidad esta porción del globo tan rica y tan vasta.
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
No entiendo por qué las personas temen y/o odian a otras que son diferentes a ellos. ¿No somos todos diferentes, incluso cuando compartimos el mismo color de piel, religión, cultura o herencia?   / ver más /