¿Escándalo sexual o genocidio?
Por Michel Leidermann
Naturalmente las revelaciones de correos electrónicos de contenido sexual explícito del congresista Mark Foley a pasantes adolescentes en el Congreso Nacional, preocupa mucho. Claro está que esta no es la primera ni será la última vez que algo semejante se dé a conocer.
Sin embargo estoy espantado por la tremenda atención que el tema ha ocupado en los medios nacionales de comunicación masiva. La cobertura fue sin fin las 24 horas en todas las estaciones de noticias por cable, en todas las primeras planas de periódicos importantes o pequeños, y en todos los noticieros y debates de las redes de cadenas de televisión.
Convengo que es una historia mayúscula, pero hay que ponerla en perspectiva con el resto de lo que acontece en el mundo.
Hay una guerra en la república democrática del Congo en África Central. Cerca de 1,200 civiles cada día, son violados o asesinados o mueren de hambre, como consecuencia de esa guerra. Millones han muerto hasta ahora, y muy raramente algún medio de comunicación masiva lo menciona.
En Darfur, Sudán, hay un genocidio en curso, matando a millares diariamente - más de un millón en total- y desplazando a cientos de miles de refugiados más cada día, mientras que el mundo no hace nada, y de verdad: nada.
La situación por la falta de seguridad en Afganistán, que pensábamos habíamos logrado controlar hace un par de años, se está derrumbando. La mitad del país está infestado por enemigos. Nuestros comandantes militares allí están rogando -sí, rogando - para que se les envíen más tropas, aviones, y helicópteros, y sus súplicas no son contestadas.
Los Taliban, que acogieron y protegieron a Osama-bin-Laden (el autor intelectual del ataques del 9/11), han reaparecido por todas partes del país. Si perdemos la guerra allí -y la estamos perdiendo por ahora - Osama-bin-Laden nos habrá derrotado otra vez.
Si Afganistán vuelve a caer en manos de los Taliban, es muy probable que Pakistán también caiga a continuación en manos de los fanáticos islámicos en ese país. Esto sería una inmensa catástrofe, puesto que Pakistán tiene un gran arsenal de armas nucleares ya listas para ser lanzadas. Pero en ninguna parte se menciona este posible desastre con excepción en los programas cómicos donde los comediantes aprovechan para hacer bromas al respecto.
Y no debemos olvidar la guerra en Irak, las mujeres asesinadas en Ciudad Juarez, los asesinatos de los traficantes de drogas, el tráfico de mujeres, y todas las demás calamidades que cuestan más vidas y sangre que un correo electrónico.
Pero mientras que los correos electrónicos sobre sexo homosexual a un menor de edad son importantes, especialmente si vienen de un miembro del Congreso, ¿No son 1,200 vidas al día en África más importantes que el escándalo? Cada una de esas vidas es tan significativa como la suya o la mía. ¿No es más importante la probable victoria de los terroristas en Afganistán y el posible surgimiento de un Pakistán nuclear gobernado por fanáticos, que la inmoralidad de un político?
La historia de Foley es una noticia mayor, pero en el interés de cubrir un escándalo sexual estamos ignorando otros asuntos de vida y de muerte para el planeta entero.
Los países que no saben distinguir entre lo que es peligroso para la vida y lo que no lo es, no duran mucho tiempo. Y lamentablemente los Estados Unidos parece ser uno de esos países.
Edición de esta semana
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Sandra Carmona-García, es una Especialista en Educación del Programa TRIO - EOC del Departamento de Educación de los EE.UU., subvencionado por el gobierno federal, diseñado para apoyar a las personas de Arkansas Central interesadas en continuar sus estudios en una universidad o college o en otra institución vocacional / técnica después de graduarse de la secundaría.    / ver más /
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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
El problema con la política es la política. Nos hemos acostumbrado tanto a los partidos políticos concentrándose en algunos asuntos “clave” para cada una de sus ideologías que muchos votantes ya no notan que Washington está ignorando los verdaderos designios del gobierno: los mandatos constitucionales para asegurar la tranquilidad doméstica y promover el bienestar general. Estos designios están siendo infringidos por la prisa de Washington en buscar soluciones económicas que enriquezcan aún más a los políticos codiciosos, a los súper ricos y a los intereses corporativos.   / ver más /