Gana Daniel Ortega en comicios presidenciales de Nicaragua
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El dirigente sandinista, ex presidente y candidato de Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega ganó la elección presidencial nicaragüense el día domingo 5, volviendo a la presidencia del país después de tres derrotas y 16 años de gobiernos liberales.
El cargo por un período de cinco años en la presidencia para suceder a Enrique Bolaños, fue la más competitiva en la historia de Nicaragua, con cinco candidatos.
En Managua, la capital del país, caravanas de vehículos cargados con militantes portando las banderas rojinegras del movimiento, recorrieron las zonas céntricas hasta bien entrada la madrugada del martes.
Pero muchos otros no comparten la alegría y más bien asocian una eventual vuelta del Frente Sandinista al poder, con las privaciones de los años 80 y el reclutamiento forzoso para combatir a la “Contra”.
La victoria de Ortega sería un impulso para la izquierda en Latinoamérica, y revertiría los reveses recientes de las elecciones de México y Perú, y el fracaso de Venezuela en conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Ortega tiene vínculos estrechos con Fidel Castro y Hugo Chávez, que ayudó a la campaña con envíos baratos de petróleo y fertilizantes derivados del petróleo.
Con el 91% de los votos contados el miércoles 8, Ortega tenía el 38% contra el 29% de Montealegre. Según la ley electoral, basta obtener el 35% de los votos y una diferencia de 5 puntos porcentuales sobre el segundo rival más cercano para ganar la elección en la primera vuelta.
Ortega dio gracias a Dios por la victoria obtenida y dijo que alentará “todo tipo” de inversiones para combatir la pobreza y generar empleo. “Doy gracias a Dios por esta oportunidad que nos está dando una Nicaragua en reconciliación haciendo consenso en medio de las diferencias”, dijo Ortega.
Agregó que su gobierno “se mantendrá abierto a todo tipo de inversiones y las alentará para atacar la pobreza generando empleo”. Ortega dijo que “hay que darle a Nicaragua una señal de estabilidad, una señal de que por encima de nuestras posiciones políticas pesa en primer lugar ese compromiso que tenemos de sacarla de la pobreza”.
Por su parte, el candidato liberal disidente Eduardo Montealegre reconoció la victoria de Ortega, y dijo que su gobierno “tendrá nuestro apoyo o nuestro fuerte rechazo, conforme su comportamiento de frente a las necesidades de la gente dentro del marco democrático que nos inspira y gobierne”. Tras felicitar a Ortega, Montealegre prometió “desarrollar una oposición constructiva e inteligente”.
Otro de los candidatos que aceptó el triunfo de Ortega fue el ex guerrillero sandinista Edén Pastora, candidato de Alternativa por el Cambio.
Previo a leer los primeros resultados, Roberto Rivas, presidente del CSE, criticó una declaración de la Comisión Presidencial de Estados Unidos para la observación de las elecciones en Nicaragua donde se sembraban dudas sobre el desarrollo de los comicios.
Un comunicado emitido poco antes por la Embajada Estadounidense, señalaba que a causa de “reportes de anomalías” recibidos no estaban “en posición de hacer un juicio general sobre la imparcialidad y transparencia del proceso”.
Pero esta percepción no fue acompañada por ninguna de las demás organizaciones locales y extranjeras que participaron en la fiscalización de las elecciones.
La jornada electoral se celebró con bastante normalidad y sin hechos de violencia, aunque con numerosos reclamos por mesas que abrieron tarde y otras que cerraron temprano cuando aún quedaba gente por votar.
Unos 17,000 observadores nacionales e internacionales determinaron que las elecciones fueron limpias y justas.
En su primera evaluación del proceso, Gustavo Fernández, jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo en una conferencia de prensa, que “el acto fue masivo, pacífico, ordenado y ajustado a la ley”.
Tanto el Instituto para el Desarrollo de la Democracia (IPADE) y la organización Ética y Transparencia, dos entidades no gubernamentales encargadas de monitorear la elección, señalaron que sus propios resultados son similares a las cifras publicadas por el CSE.
Algunos inversionistas norteamericanos expresaron preocupación sobre el regreso de Ortega al poder, pese a las promesas de campaña de Ortega de que no alteraría las actuales estructuras de inversiones, que apoyaría el Acuerdo de Libre Comercio Centroamericano (CAFTA) con EEUU y mantendría buenas relaciones con Washington.
Gran parte de las inversiones extranjeras que llegan a Nicaragua uno de los países más pobres de América Latina fueron atraídas por la decisión de unirse al CAFTA, a la mano de obra barata y las tasas bajas de delitos.
Daniel Ortega que tiene 60 años, ex revolucionario marxista, gobernó Nicaragua desde 1979, cuando los sandinistas derrocaron el régimen de Anastasio Somoza, hasta 1990. Pasó la mayor parte de la década de los años 80 enfrentando la insurgencia “Contra” financiada por Estados Unidos. Después de perder la presidencia en 1990, sufrió derrotas en las dos elecciones siguientes.
Un total de 3,665,141 nicaragüenses fueron convocados a las urnas para elegir presidente y vicepresidente de la República, además de 90 diputados del Parlamento nacional y 20 para el Parlamento Centroamericano (Parlacen).
 
 
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