Análisis completo de los resultados de las y sus posibles consecuencias
Por Michel Leidermann
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Problemas
Tras seis años de gobierno del presidente George W. Bush, las elecciones intermedias del martes 7, fueron una suerte de referéndum sobre su presidencia, la que se ha visto debilitada en sus más bajos niveles por los elevados precios de la gasolina, la inseguridad económica y la lenta respuesta gubernamental ante los estragos causados por el huracán Katrina.
El Partido Demócrata se aprovechó del descontento de los norteamericanos con la guerra en Irak, los escándalos de los republicanos en el Congreso y una serie de políticas de la Casa Blanca como la vigilancia de supuestos terroristas sin orden judicial, y arrebataron el control de ambas cámaras del Congreso por primera vez desde 1994.
Demócratas y republicanos creen que los resultados son imputables directamente a la terquedad de Bush en no prestar atención a las encuestas de opinión durante los últimos meses.
En disputa estaban las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 33 de los 100 escaños en el Senado.
El Partido Republicano sufrió una estrepitosa derrota. ‘’Fue una paliza’’, admitió Bush en una rueda de prensa, un día después de las elecciones. “Obviamente estoy decepcionado con los resultados’’. El presidente reconoció que ‘’como jefe del Partido Republicano, comparto gran parte de la responsabilidad’’ por la derrota.
El triunfo demócrata alteró la revolución republicana iniciada por Newt Gingrich en 1994.
El tomar control de la Cámara Baja, también permitirá que por primera vez en la historia de los EUA, una mujer sea su presidenta: la californiana demócrata Nancy Pelosi. ‘’Los estadounidenses se pronunciaron a favor de un cambio, a favor de un nuevo rumbo para todos’’, declaró Pelosi.
Se avecina una interesante interacción tomando en cuenta la tirante relación entre Bush y Pelosi y los mutuos ataques que se han lanzado. Pelosi lo ha llamado de “peligroso, incompetente y emperador desnudo”.
Los resultados de las elecciones dejan bien posicionados a los demócratas de cara a las elecciones presidenciales del 2008. Hillary Rodham Clinton, posible candidata, obtuvo una abrumadora mayoría en Nueva York al ser reelecta al Senado de ese estado.
Los demócratas también ganaron las gobernaciones de Nueva York, Ohio y Massachusetts por primera vez en más de una década, y luego las de Colorado, Maryland y Arkansas.
Charlie Crist fue una de las raras pugnas favorables para los republicanos al ganar la gobernación de la Florida, mientras que el gobernador republicano de California, Arnold Schwarzenegger, obtuvo una renovación de su mandato en el estado más poblado del país.



En Arkansas, el demócrata Mike Beebe derrotó ampliamente al republicano Asa Hutchinson con el 55% de los votos. Beebe ganó en 62 condados mientras que Hutchinson solamente lo hizo en 13 y por pequeño margen.
Acostumbrado a gobernar con el control del Congreso desde que se posesionara hace seis años, Bush deberá replantear muchas de sus políticas en los dos años que le quedan de mandato y estará obligado a ampliar sus consultas con los demócratas para tomar decisiones importantes o se verá forzado a utilizar su poder de veto, cosa que hizo solamente una vez en seis años de presidencia.
Los demócratas e incluso algunos republicanos, basaron sus campañas electorales en su oposición a las iniciativas de Bush sobre inmigración, la Seguridad Social, investigación médica con células troncales y su complacencia a la hora de tolerar un gobierno financiado con un abultado déficit.
Muchos votantes dijeron que los asuntos a nivel nacional pesaron mucho más que los temas locales, y la mayoría expresó su preocupación de que el país se encuentre muy adentrado en el camino equivocado.
Tres cuartos de los electores a los que se les preguntó en las encuestas a boca de urna dijeron que la corrupción fue muy importante a la hora de decidir su voto:
* Tom Delay, el ex presidente de la Cámara de Representantes, quien renunció hace unos meses por un escándalo de corrupción;
* Bob Ney se declaró culpable de corrupción en el escándalo del cabildero Jack Abramoff;
• John Sweeney perdió en Nueva York pocos días después de aparecer informaciones de que maltrató a su esposa — hecho negado por ambos;
• Mark Foley en la Florida, dimitió por haber enviado mensajes telefónicos inapropiados a los pajes del Congreso;
* Don Sherwood perdió pese a haberse disculpado ante el electorado por sus relaciones extramatrimoniales con una mujer mucho más joven;
* Curt Weldon, de Pennsilvania, cayó tras verse mezclado en un escándalo de corrupción.
Los republicanos igualmente perdieron terreno con los evangélicos de raza blanca, uno de los grupos de simpatizantes más firmes que tienen. La mayor parte de los evangélicos dijo que la corrupción tuvo mucho que ver a la hora de votar, y casi un tercio de ellos sufragó en favor de los demócratas.
A fin de cuentas, el presidente recibió una calificación baja. Las encuestas a boca de urna mostraron que unos seis de cada 10 votantes no aprueban la forma en que está desempeñando su trabajo y creen que el país marcha en dirección equivocada y se oponen a la guerra de Irak. Apenas un tercio dijo que la guerra ha mejorado la seguridad a largo plazo de Estados Unidos.
Los sondeos de opinión indicaron que los demócratas recibieron el respaldo de los independientes casi en un 60%, y que la clase media desertó del Partido Republicano. Cuatro de cada 10 votantes opinó que la próxima generación vivirá peor que la actual.
Los demócratas han trazado también una agenda de asuntos internos que desean someter a votación en las primeras 100 horas del nuevo período de sesiones del 110 Congreso que comienza en enero próximo.
Entre los temas están un aumento en el salario mínimo a $7.25 por hora, la adopción de todas las recomendaciones antiterroristas derivadas del 9/11, reducir a la mitad las tasas de interés de los préstamos estudiantiles, financiar la investigación de las células troncales, y autorizar que el gobierno federal negocie con las farmacéuticas precios más bajos de las medicinas con receta para los pacientes de Medicare, por sólo mencionar algunas.
Pero el poder conseguido por los demócratas tiene sus límites. El cambio de manos en el control también coloca a algunos de los congresistas liberales más experimentados a cargo de comités clave. Aún así, los demócratas tendrán dificultades para impulsar su agenda de centro-izquierda. Varios demócratas elegidos el martes, son ideológicamente más conservadores que Pelosi y otros correligionarios veteranos, y podrían contribuir a empujar al partido hacia el centro.
Los demócratas no tienen una posición unificada sobre la guerra, salvo que se oponen a la estrategia de Bush. Varios congresistas demócratas, y muchos de sus electores, quieren que EUA salga de Irak inmediatamente. Otros desean un retiro más condicionado al desempeño de las autoridades iraquíes, que al establecimiento de plazos.
Sin embargo Bush podría ver una victoria en el horizonte con la nueva Cámara demócrata. El cambio en el control podría inclinar la balanza en favor de su propuesta para reformar la ley de inmigración. La Cámara Baja que había sido dominada por los republicanos, rechazó los planes del presidente para crear un programa de trabajadores huéspedes, así como la intención del Senado de abrir la posibilidad de que millones de trabajadores indocumentados que ya están en el país, obtengan la ciudadanía.
De cualquier manera, los demócratas cuentan con 51 senadores, menos de los 60 votos necesarios generalmente en el Senado y con un presidente republicano. Ese panorama no deja mucho tiempo ni espacio para armar compromisos.
La oportunidad de impulsar leyes podría reducirce por la cercanía de las elecciones presidenciales del 2008. Demócratas y republicanos estarán ansiosos de marcar las diferencias de sus partidos frente al electorado para esa ocasión.

Durante la campaña, Bush recaudó millones de dólares, voló miles de kilómetros, estrechó manos, besó niños, elogió a sus correligionarios y atacó violentamente a la oposición. Bush recaudó más de $193 millones para el partido republicano en aproximadamente 90 actos en más de 20 meses.
Por otra parte, el senador demócrata por Connecticut, Joe Lieberman, defendió su banca tras postularse como candidato independiente derrotando al candidato oficial de su propio partido. Aunque compitió como independiente, en el nuevo Congreso votará con los demócratas.
La senadora Hillary Rodham Clinton retuvo de forma abrumadora su banca en representación de Nueva York, con un 70% del voto a favor.
Bush tiene por delante dos años que pondrán a prueba entre ésas la guerra en Irak.
Pero el control demócrata de la Cámara Baja y en el Senado ponen a prueba la capacidad de Bush de gobernar y la del Congreso para legislar, desafiando su liderazgo y enfrentando serios retos a muchas de sus políticas controvertidas.
También se pondrá a prueba si Bush, como él mismo dijo cuando buscó la presidencia en el 2000, puede ser fuente de unidad y no de división, si forjará acuerdos y hará concesiones no sólo por garantizar un legado sino para permitir el avance de muchas políticas que afectan la vida de cada uno de los estadounidenses.
Además ya varios republicanos tienen sus ojos puestos en las elecciones presidenciales del 2008 y su interés es desligarse de las políticas de Bush que pueden afectar sus posibilidades futuras.
El presidente Bush ha quedado debilitado y más aislado. Ofreció a los demócratas gestos de conciliación y cedió al pedido de renuncia del secretario de defensa, Donald Rumsfeld, pero la historia sugiere que sus últimos dos años van a ser de creciente confrontación.
Con raras excepciones, Bush ha ignorado a los demócratas del Congreso durante sus primeros seis años en la Casa Blanca y se ha apoyado en los republicanos para aprobar leyes.
Los demócratas quieren volver a intentar aprobar proposiciones a las que Bush se ha opuesto. Es posible que se inicien investigaciones de su gestión y se obstruyan sus iniciativas políticas.
Si Bush no está dispuesto a compromisos, tendrá que utilizar el veto, que sólo ha usado una vez durante su presidencia porque un Congreso republicano le ha enviado proyectos de ley que sabía que iba a firmar.
Bush señaló su disposición a considerar algunas de las ideas demócratas, como buscar fuentes alternativas de energía, aumentar el salario mínimo, buscar compromisos sobre su propia agenda, y renovar la ley de educación “Ningún Niño se queda Atrás”. Pero también expresó que quería seguir adelante con un fortalecimiento de los poderes presidenciales, algo en que los demócratas piensan ya se ha excedido.
Sin embargo, los estrategas republicanos que han estado trabajando con la Casa Blanca dudan que vaya a haber mucho progreso. Va a haber un mínimo de legislación. Va a haber una supervisión agresiva, casi hostil. Y los demócratas no van a poder hacer mucha legislación que Bush vaya a firmar.

Guerra
Los demócratas del Congreso plantean al presidente Bush un desafío serio a su liderazgo en la guerra de Irak y que no tuvo alternativa sino reemplazar al secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Claro que no se entiende porqué no lo hizo antes de las elecciones, lo que pudiera haberle dado a los republicanos mas chance de conservar el control.
Cansados de la guerra y enojados con el presidente que la inició, los estadounidenses expresaron en las urnas un claro llamado al cambio.
Empero, no está clara cuál será la solución. Algunos demócratas exigen la retirada total de las fuerzas estadounidenses. Otros se oponen a esa medida tan contundente.
Bush, el presidente de tiempos de guerra que tras los ataques terroristas del 9/11, contó con el apoyo de toda una nación, pero con los años se tornó en una de las figuras políticas más polarizantes y divisivas en la historia.
Sus políticas en la llamada lucha contra el terror lo enfrentaron incluso a muchos republicanos que cuestionaron el poder casi total del gobierno a invadir la privacidad de sus ciudadanos en nombre de la lucha antiterrorista. Si el temor a volver a enfrentar otro 9/11 hizo que gran parte de la nación y de los políticos hicieran vista gorda, su próximo paso, la guerra en Irak, se convirtió en su talón de Aquiles.
Ahora se medirá su verdadera capacidad de liderazgo, porque no es lo mismo gobernar por seis años con un Congreso de su mismo partido, que con la oposición en control. La grandeza estriba precisamente en forjar acuerdos y avanzar medidas que beneficien al país.
El curso de la guerra de Irak será uno de los más difíciles de abordar con demócratas que dicen que los electores votaron por un cambio de dirección. Bush, empero, sigue siendo el comandante en jefe con poder de decisión sobre las Fuerzas Armadas.
‘’¿Por qué todas las caras tristes?’’, dijo Bush al llegar a la conferencia de prensa después de conocerse los resultados. Bromeó con los reporteros. Fue como si anunciar la renuncia de Rumsfeld, tras seis años tormentosos y decir que estaba abierto a nuevas ideas sobre Irak, fuera un alivio para el arrinconado comandante en jefe.
Bush precisó hasta dónde estaba dispuesto a llegar en un compromiso con los demócratas. ‘’Si el objetivo es el éxito’’, dijo el Presidente, "entonces podemos trabajar juntos. Si el objetivo es salir a como dé lugar, entonces va a ser difícil trabajar juntos’’. Repitió su compromiso de ‘’no irnos de Irak hasta no terminar la tarea’’.

Inmigración
El triunfo de los demócratas no significará una reforma migratoria automática o el fin del proyecto de construcción de un muro en la frontera.
Aunque algunos defienden a los indocumentados, como el senador demócrata Harry Reid, que ve necesario “ofrecer una vía de legalización” que beneficie a los 12 millones de indocumentados, la mayoría de sus compañeros demócratas están recelosos o alineados con los republicanos.
En la Cámara Baja, 64 demócratas, aproximadamente un tercio de la bancada, respaldaron en septiembre pasado la ley que autorizó levantar un doble muro en la frontera con México. En el Senado, fue peor: 26 demócratas la apoyaron y sólo 17 de ellos votaron en contra. Esos votos demuestran que la postura sobre la inmigración no se divide limpiamente por línea partidista.
Al fin y al cabo, la última amnistía a los indocumentados se produjo durante la presidencia del republicano Ronald Reagan, mientras que durante el mandato del demócrata Bill Clinton se reforzó la vigilancia en las ciudades fronterizas, lo que impulsó a los extranjeros a arriesgar su vida al cruzar por los desiertos.
Todo indica que los demócratas no están unidos sobre qué hacer con el problema de la inmigración.
Claro ejemplo es la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, que como candidata a la reelección por Nueva York, apoyó públicamente la iniciativa republicana para la construcción del muro en la frontera.
El hecho de que ambas cámaras sean demócratas no garantiza nada, pero Bush como los demócratas, apoya una reforma integral y eso contribuiría a que trabajen de forma bipartidista.
A lo largo de la campaña los demócratas reiteraron que de controlar el Congreso avanzarían la reforma y millones de inmigrantes y sus familias esperan que la promesa se cumpla en el nuevo 110 Congreso que se instala en enero.
Debido al tema de la inmigración, los republicanos desperdiciaron en las elecciones del martes 7. el importante apoyo obtenido en los últimos años por el presidente Bush de parte de la comunidad latina, por el tono antiinmigrante de muchos de sus congresistas.
El 73% de los electores latinos apoyó candidatos demócratas y sólo un 26% optó por respaldar a los republicanos, muy por debajo del tope histórico del 40% que había alcanzado Bush en las elecciones presidenciales del 2004. El voto latino regresó a niveles de hace diez años cuando los republicanos se ganaron la fama de ser un partido anti-inmigrante. Muchos latinos percibieron como que los republicanos no los querían en su partido.
Los republicanos más radicales de la Cámara Baja, habían bloqueado la reforma migratoria e impulsaron la aprobación de un muro en la frontera para frenar la entrada de ilegales, con el propósito de mantener su mayoría y mostrar a los estadounidenses que estaban a favor de medidas de seguridad fuertes empezando por el control de la frontera Sur.
El partido republicano desoyó los pedidos de Bush, que abogó reiteradas veces por un programa temporal para los trabajadores extranjeros, perdiendo con ello el trabajo de ocho o diez años no sólo al presidente, sino de su hermano Jeb Bush, gobernador de Florida, para ganarse a los latinos, considerados hasta hace años como un feudo de los demócratas.
De hecho, el tema migratorio tuvo un impacto decisivo en la movilización de los latinos en las elecciones, según una encuesta realizada por el Consejo Nacional de la Raza (NCLR) y la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO), dos de las mayores organizaciones latinas.
‘’Si bien el tema de la inmigración no es la preocupación principal de la comunidad latina, sigue siendo el estimulante principal’’, explicó Janet Murguía, presidenta de NCLR, al destacar el mayor interés de los latinos en estas elecciones que en las del 2002.
Tras los resultados del martes 7, el voto latino se vuelve aún más importante de cara a las elecciones del 2008, ya que podría determinar los resultados de varios estados clave, donde Bush logró la victoria en el 2004 como Florida, Nuevo México o Arizona.
Hillary
Durante la campaña electoral por Nueva York, sus simpatizantes la proclamaban como futura presidenta, una y otra vez. La ex Primera Dama contestaba con una soberana sonrisa a las muestras de confianza y rechazaba fríamente todas las preguntas sobre una posible candidatura presidencial para 2008.
Pero esto se acabó con su aplastante victoria del martes 7 en las urnas. En la misma mañana de la jornada electoral, el Washington Post comentó: “Hoy comienza su lucha por la presidencia”. Hillary venció con un aplastante 67% de los votos al republicano John Spencer por la senaduría de Nueva York.
La esposa del ex presidente Bill Clinton sabe que su partido, impulsado por esta victoria, quiere prepararse ahora para conquistar la Casa Blanca. Sin embargo, Hillary Clinton debe demostrar de lo que es capaz, pues entre los demócratas hay dudas considerables acerca de sus posibilidades de victoria. Para muchos republicanos, la senadora de 59 años por Nueva York sería la candidata ideal por parte del partido opuesto.
La prestigiosa revista mensual Atlantic Monthly publicó hace poco un perfil nada halagador de la senadora, presentándola como carente de visiones y sin cualidades de liderazgo. El diario aseguró además que Hillary no tiene respuestas acerca de posibles alternativas en Irak.

América Latina
Cuando el presidente Bush inició su primer período en el poder, dió a entender que crear vínculos comerciales con América Latina y solucionar los asuntos de la inmigración, estaría entre sus prioridades más altas, pensando que una superpotencia necesita que sus vecinos prosperen. Pero los ataques terroristas del 11/9 alteraron esos planes.
Paradójicamente, una mayoría demócrata en el Congreso tiene pocas probabilidades de ofrecer a los latinoamericanos la esperanza de un New Deal (Nuevo trato) en el frente económico.
Nuevos acuerdos de libre comercio que ahora son aprobados rápidamente por el presidente gracias al “fast track” (Vía rápida) podrían paralizarse ya que la mayoría demócrata quizá rehúse renovar esta prerrogativa, y debido a políticas partidistas, quizás opte por emprender nuevas y enmarañadas negociaciones.
No obstante, la victoria de los demócratas quizá mejore las relaciones de EUA con América latina. Mediante nueva legislación y resoluciones, los demócratas pueden enfocar nuevamente la atención en los asuntos migratorios, especialmente atendiendo a los millones de indocumentados que han vivido y trabajado en EUA durante años.
En el frente de la política exterior, un Congreso demócrata quizá modere mediante el diálogo, el intercambio de ideas con Venezuela, Nicaragua, y Bolivia, por ejemplo, lo que podría relajar las tensas relaciones.
Los líderes latinoamericanos harían bien en darse cuenta de que la creciente distancia entre la administración Bush y la región no es totalmente culpa de Washington.
El desempeño económico de América del Sur y de Centroamérica ha sido decepcionante durante décadas. Si hace 35 años América Latina originaba el 5% del comercio mundial, ahora representa sólamente el 1%, según la comisión económica regional de las Naciones Unidas.
La inestabilidad política y pobreza crónica siguen prevaleciendo. Y si bien América Latina busca ventajas económicas con EUA, rehúsa al mismo tiempo alinearse con Washington en política internacional, lo cual plantea condiciones difíciles para cualquier relación diplomática estrecha.
América Latina reaccionó sin echar las campanas al vuelo por el triunfo de los demócratas en el Congreso estadounidense y sin esperar cambios espectaculares a favor de sus agendas nacionales.
Gobernantes como el venezolano Hugo Chávez, consideró que “por moral” Bush debería “renunciar” tras la derrota de su partido o al menos convocar a un referendo para decidir su permanencia en el poder.
En México, vecino de EUA, consideraron que el control demócrata no garantizará un cambio en la política migratoria, que en los últimos meses se volcó hacia la seguridad y se tradujo en la aprobación de una ley para construir un muro de unos 1,100 kilómetros en la frontera común. Sin embargo, el presidente electo Felipe Calderón en su visita a la casa Blanca, confió que la nueva composición “ pueda trabajar en torno a una reforma migratoria” que considere no sólo aspectos de seguridad, sino también de regularización y programas de empleo temporal.
Colombia se manifestó optimista de tener el respaldo demócrata en los planes contra el narcotráfico y terrorismo que Washington financia en esa nación. EUA ha desembolsado unos 4,000 millones de dólares en los últimos seis años.


Estados
Además de elegir a representantes, senadores y gobernadores, algunos estados votaron por enmiendas a sus constituciones locales, que son de importancia y que podrían darle a pauta a enmiendas similares en el futuro. Acá van algunas de las más significativas:
Prohibición al matrimonio entre personas del mismo sexo: fue aprobada en Colorado, Idaho, Carolina del sur, Dakota del Sur, Tennesse, Virgina, y Wisconsin.
Aumento del salario mínimo por hora: fue aprobado en Arizona, Colorado, Missouri, Montana, Nevada, y Ohio.
Aumento del impuesto al tabaco: fue aprobado en Arizona y Carolina del Sur.
Asimismo algunos estados aprobaron otras enmiendas:
Arizona: Prohibición de libertad con fianza para criminales indocumentados; Convierte al inglés en el idioma oficial; Prohíbe compensaciones por daños y perjuicios para indocumentados; Prohíbe ciertos subsidios gubernamentales a indocumentados.
Arkansas: Aprobó bingo y rifas para recaudar fondos para instituciones caritativas y de beneficencia; Aprobó $250 millones en bonos estatales para ser invertidos en Universidades y colegios comunitarios (colleges).
California: Sanciona penas más fuertes para depredadores sexuales.
Colorado: Prohíbe los regalos de cabilderos a funcionarios públicos.
Missouri: Aprobó la investigación con células troncales (madres) incluso de embriones (fetos).
Ohio: Prohíbe fumar en todos los lugares públicos, oficiales y privados.

Conclusión
Las especulaciones continuarán hasta mediados del próximo año, hasta que se pueda analizar en la práctica las medidas que apruebe el Congreso y promulgue el presidente. Igualmente ya se irán definiendo los candidatos a las presidenciales del 2008, pues ya varios, demócratas y republicanos, ya están preparando sus “comités de estudio”.
En síntesis creo que sobre el tema de la inmigración, debieran cerrarse las puertas a nuevos inmigrantes por un tiempo, pero al mismo tiempo solucionar las situación de los millones que ya están acá, antes de volver a admitir más ingresos.
Y en cuanto a la guerra, pues Irak es de los irakíes y lamentablemente las luchas entre las propias sectas islámicas (principalmente sunis y shiitas) se ha extendido por más de 2,000 años y con o sin el ejército estadounidense, van a continuar. Salgamos de Irak ordenadamente y pronto. Con ello salvaremos vidas de nuestros valientes soldados e invertiremos billones de dólares para solucionar nuestros problemas internos.
Fuentes alternativas de energía como nuclear, etanol, bio-diesel, de viento, mareas y más petróleo desde Alaska y el Golfo de México, evitaran que nuevamente nos metamos en Medio Oriente para asegurar el suministro del oro negro.
Los demás problemas internos como investigación científica y médica, educación, medicinas más baratas, etc., son solucionables con relativa facilidad utilizando el sentido común, si es que los legisladores se dejan de hacer politiquería.
Estas elecciones las ganaron los demócratas con el voto republicano y por la testarudez del presidente Bush que no quiso escuchar la opinión de la mayoría del pueblo, pero si es que los demócratas continúan la misma tónica de los republicanos, no sería raro que en el 2008 haya otra gran sorpresa electoral. Y como dice el ciego en mi tierra: ¡VEREMOS!
Edición de esta semana
CIRUGÍAS DEL CORAZÓN POR VÍA SUBCUTÁNEA
Nuevas técnicas han permitido las cirugías mínimamente invasivas y tiempos de recuperación mucho más cortos para cientos de pacientes que han sido sometidos al reemplazo de la válvula aortica del corazón por vía de un catéter (cirugía percutánea a través de la piel) en lugar de las mayores cirugías de corazón abierto.    / ver más /
El 15° Festival Literario de Arkansas 2018 incluye en su la lista de autores y presentadores a una variada gama de escritores.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
En todo EE.UU. los maestros se cansaron del tratamiento que sus gobiernos estatales dan a la educación y a los educadores.  Los gobernadores y las legislaturas republicanas están ahora promoviendo aumentar los impuestos para apaciguarlos. Los legisladores están tratando de encontrar maneras de mantenerlos en las aulas, sin darles un aumento.    / ver más /