EL DESAFÍO DEL ROBOT: ¿FUTURO SIN TRABAJO O TRABAJO DEL FUTURO? 
INFORME DE 2013 SEÑALA QUE EL 47% DE LAS TAREAS PODRÍAN AUTOMATIZARSE
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A las orillas del lago Leman en Ginebra, Suiza, se encuentra la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se desarrolló un simposio sobre el futuro del trabajo: “La automatización de tareas que desafía a gobiernos y dirigentes a lo largo y ancho del planeta”.

Este “diálogo global” al que convocó la OIT incluyó un propósito: La sugestión es que los gobiernos deben actuar sobre lo que viene, en lugar de esperar pasivamente hasta ver que un determinado porcentaje de puestos de trabajo se haya perdido por la tecnificación.

Entre las ideas habló de imponer un impuesto que haga más onerosa la automatización de tareas que la contratación de personas, de reducir la jornada laboral para evitar que las nuevas formas de trabajo lleven a una más grave desigualdad social.

El trabajo del futuro es un tema central, en que la OIT (integrada por gobiernos, empleadores y sindicalistas) que enfrenta un escenario marcado por la robotización creciente, la desigualdad en los niveles de bienestar entre países y entre personas, la precariedad de muchos empleos, el cambio climático y el envejecimiento poblacional.

“La inteligencia artificial ha socavado la premisa de que el trabajo cognitivo era exclusivo para humanos”, señaló el economista británico Robert Skidelsky, quien diferenció así el fenómeno actual de otras épocas en las que también se pensó que el progreso de las máquinas afectaría al empleo.  “Nos dicen ahora que el 47% de las tareas podrían automatizarse”, afirmó, en referencia a un informe hecho en 2013 por investigadores de la Universidad de Oxford, que fijó un horizonte de dos décadas y analizó más de 700 ocupaciones. 

Skidelsky cree que una reducción de la jornada laboral podría lograr la inclusión de más personas o evitar su salida del mercado del trabajo. “En realidad, la introducción de sistemas de inteligencia artificial (IA) que sustituyan a los seres humanos en diversas tareas reducirá como es lógico, la demanda de la mano de obra. 

Siempre se ha considerado que el ser humano se encuentra en la cúspide de la evolución biológica, al menos en términos de inteligencia. Sin embargo, según algunos científicos, se acerca el momento en que podremos vernos superados por una inteligencia artificial, fruto de nuestra propia tecnología. 

El matemático británico Irving John Good en 1965 escribió: “Como el diseño de máquinas es una de esas actividades, una máquina ultra inteligente sería capaz de diseñar máquinas todavía mejores; habría una explosión de inteligencia y el intelecto del hombre quedaría muy atrás. En consecuencia, los adelantos tecnológicos de esta ultra inteligencia serían de tal calibre que sus consecuencias humanas y sociales escapan a toda estimación presente”. 

¿Hay que frenar la velocidad de los cambios para atenuar el impacto personal y social? Un informe reciente de la OIT proyecta que en 2018 se sumarían entre 2,7 a 3 millones de desocupados a los 201 millones actuales, fruto de que el número de quienes buscan ocupación crecerá más que la cantidad de puestos. 

La OIT elaborará un informe sobre la forma en que se podrá forjar un futuro del trabajo que ofrezca oportunidades de empleo decente y trabajo sostenible para todos. Este informe será sometido a consideración de la reunión del centenario de la Conferencia Internacional del Trabajo en 2019 sobre los desafíos del futuro, la robotización y la inteligencia artificial. Pero ante estos desafíos, la única exigencia es la búsqueda de soluciones.

En el 2014 el sueco Nick Bostrom. Director del instituto para el Futuro de la Humanidad en le Universidad de Oxford, advertía lo siguiente: “Ante la perspectiva de una explosión de la inteligencia, nosotros los humanos somos como niños que juegan con una bomba. La superinteligencia es un reto para el cual no estamos preparados y no lo estaremos hasta de aquí a mucho tiempo. No tenemos idea de cuándo se va a producir, pero ya vemos que se está acercando”. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
En los últimos años, la vacunación infantil se ha convertido en un tema de debate nacional, que también se ha convertido en una preocupación importante en Arkansas. Arkansas es uno de los 18 estados que permite exenciones tanto religiosas como creencias personales, de vacunación escolar Estas exenciones de vacunación no-médicas son peligrosas para los niños no vacunados, los que dependen de la inmunidad de grupo y la salud del público en general. Por estas razones, creo que las exenciones de vacunación no-médicas deben ser ilegales.   / ver más /