TOMARÁN DATOS BIOMÉTRICOS Y HUELLAS DIGITALES PARA REGISTRAR LA ENTRADA Y LA SALIDA DE EXTRANJEROS
TRUMP FIJÓ UN PLAZO DE 120 DÍAS PARA QUE LOS SECRETARIOS DE DOS Y DEL DHS EMITAN “RECOMENDACIONES” PARA RESOLVER EL PROBLEMA
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Según el DHS, en el año fiscal 2017 fueron identificados poco más de 700,000 casos de extranjeros que se quedaron más allá del tiempo autorizado después de entrar legalmente al país. Y la mayoría de quienes violaron el plazo de estadía ingresaron con visas tipo B1/B2 (negocios/turismo).

Trump firmó una orden que dictamina a los secretarios de Estado (DOS) y de Seguridad Nacional (DOS) que elaboren estrategias que frenen la sobreestadía (overstay), y dos preguntas surgieron de inmediato: cuáles son los países que se verán afectados y qué tan grave es el problema para el gobierno de Donald Trump.

Un informe del DHS sobre el ‘overstay’ registrado durante el año fiscal 2017, revela que en el primer lugar no se encuentra ningún país latinoamericano. Para sorpresa de muchos, la nación con más ciudadanos que entran con visa y luego se quedan más allá del tiempo autorizado por un agente de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP), es Canadá.

La mayoría de los extranjeros que viola el término de sus visas, de acuerdo con los reportes del DHS, entran al país con una visa B1/B2, para viajes de negocios o turismo. Este permiso de entrada permite permanecer hasta un máximo de 180 días, al término de los cuales el extranjero debe salir del país, a menos que con tiempo tramite una extensión del tiempo de estadía.

El segundo grupo lo integran estudiantes con visas tipo F, J y M. Cerca del 40% de los estudiantes que se quedaron sin autorización provinieron de China, Arabia Saudita, India y Corea del Sur.   Además   11 países tienen tasas de ‘overstay’ en la categoría de estudiantes de intercambio, entre ellos Francia (16,456) y el Reino Unido (25,694). Otros países fueron India (9,568) y Filipinas (7,075).

Trump indica en el memorando presidencial que el objetivo de la medida es “combatir” la violación del plazo de permanencia autorizado de aquellos extranjeros que entran con visas de no inmigrante al país. El mandatario fijó un plazo de 120 días para que los secretarios de DOS y del DHS emitan “recomendaciones”, las que podrían formar parte de una orden ejecutiva.

El documento precisa además que el DHS también “explorará formas de reducir el ‘overstay’ en los países que participan en el Programa de Visa Waiver”, una treintena de naciones cuyos ciudadanos no requieren visa para ingresar a Estados Unidos y pueden permanecer hasta un máximo de 90 días.

Estos viajeros entran al país bajo la categoría B1/B2 y no pueden solicitar extensión del plazo de permanencia, excepto por razones extraordinarias.

El único país latinoamericano que goza de este beneficio es Chile.

En caso de que no abandone el territorio estadounidense (se quede fuera de estatus), el viajero comienza a acumular tiempo de permanencia ilegal y puede verse afectado por la denominada Ley del castigo, que sanciona con tres años fuera del país si la permanencia indocumentada pasa de los 180 días o 10 años si pasa de los 375 días.

Una parte del control se hará tomando datos biométricos y huellas digitales para el registro de la entrada y la salida de los extranjeros que llegan con visa.

El Servicio de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) ya los tiene funcionando en los aeropuertos más transitados en el país (Atlanta, Chicago, Dulles, LAX, Boston, Detroit, JFK, San Francisco y Miami) y en los próximos meses se repartirán un total de 5,000 en los demás puertos de entrada marítimos, terrestres y aeropuertos.

La biometría integrada “procesa de forma rápida y precisa a casi 1 millón de personas que ingresan diariamente”. Los resultados, asegura CBP, ayudan a los agentes a tomar decisiones sobre visas y permisos de entrada.

Este servicio pertenece al programa US-VISIT, que se diseñó durante el gobierno de George Bush (2001-2009) después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La función del programa es cotejar las huellas dactilares de un individuo con las Bases de datos de DHS (de violadores de las leyes de inmigración) y del FBI (de criminales y terroristas conocidos o sospechosos).

Sin embargo, la toma de datos biométricos también es otra medida para hacer frente al “sobreestadía” de las visas. 

 

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