REDADAS NO SON SOLUCIóN
Por Michel Leidermann
La reforma migratoria pendiente está mostrando su rostro más feo y desalmado con las redadas contra los indocumentados que se están realizando a lo largo de todo el país.
No hay nada más inútil y destructivo que una redada. Crea miedo. Separa familias. Deja a niños sin padres. Destruye negocios. Deporta a buenos trabajadores. Y lo peor de todo, es que no resuelve el problema.
En la arena política estas acciones se ven como un gesto de la Administración Bush para demostrarles a los congresistas más sectarios que se está haciendo algo respecto de la inmigración indocumentada, antes de debatir en el Congreso una reforma migratoria que legalice a 12 millones de ellos.
La estrategia de las redadas es comprensible, pero no toma en cuenta el impacto humano en las familias que se están dividiendo con estas acciones. Las autoridades aseguran que estos operativos son contra los individuos con órdenes de deportación y otros problemas con la ley.
Sin importar cuántos indocumentados sean detenidos en redadas, es imposible deportar a todos, sería demasiado caro y tomaría mucho tiempo. Hasta el presidente Bush lo reconoce.
Es difícil argumentar contra la atribución del gobierno de un país de detener y expulsar a quien entra ilegalmente a su territorio. La soberanía es un valor que sobrevive en el mundo globalizado. Aunque sí se puede cuestionar su humanidad y compasión, cuando esa misma sociedad aprovecha los beneficios económicos de estos inmigrantes sin documentos.
Es cierto que la ley dice que los indocumentados no pueden trabajar en EUA pero eso no refleja la realidad. EUA come y prospera económicamente gracias en gran parte a los indocumentados. Los informes sugieren que los indocumentados realizan trabajos que los norteamericanos no quieren.
Lo menos que se puede esperar es una buena reforma migratoria que solucione las necesidades de los inmigrantes y de los estadounidenses.
Con las redadas, quedan muchos niños sin papá o mamá que los cuide, familias divididas, niños traumatizados y negocios arruinados. Lo único que se consigue es generar pavor en la comunidad inmigrante. Esa gente tiene miedo de salir a las calles. Y todos los detenidos hasta ahora, son trabajadores, no terroristas.
Existe una gran falsedad que permite disfrutar los precios bajos de los productos y servicios ligados a los indocumentados, al mismo tiempo que se les persigue como delincuentes. Por ejemplo, a estos inmigrantes se les autoriza a tener un número especial para que paguen impuestos (ITIN), pero salen a trabajar cada mañana con el temor de que no regresarán a su casa.
La única manera de poner un poco de sentido común a este panorama es legislando una reforma migratoria razonable que tome en cuenta los aspectos de seguridad, de necesidad económica y por supuesto, la parte humana. Millones de personas han construido una vida productiva y han formado hogares en EUA. Ellos merecen la oportunidad de seguir cumpliendo sus responsabilidades sin miedo a que una deportación destruya el sacrificio de muchos años.
Por otra parte, la reforma migratoria, con sus componentes de un plan razonable para trabajadores huéspedes y legalización, es un paso imprescindible dentro del bloque del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) que dejó explícitamente afuera el tema de migración. Es ilógico pensar en el intercambio de bienes y servicios, ignororado el desplazamiento de mano de obra, especialmente en esta región.
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
No entiendo por qué las personas temen y/o odian a otras que son diferentes a ellos. ¿No somos todos diferentes, incluso cuando compartimos el mismo color de piel, religión, cultura o herencia?   / ver más /