Madre deportada a México continúa su campaña
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TIJUANA, México --Durante todo el año, Elvira Arellano ha promovido una reforma profunda de las leyes de inmigración estadounidenses desde el interior de una iglesia en Chicago, donde la mexicana indocumentada buscó santuario para evitar que la separasen de su hijo, nacido en Estados Unidos.
Deportada hace unos días por las autoridades de inmigración, trata ahora de generar un movimiento solidario desde México planificando sus próximos pasos en Tijuana, y apenas a 160 kilómetros (100 millas) de donde dice que entró ilegalmente a Estados Unidos en 1997.
"Tengo el espíritu de seguir luchando y voy a seguir luchando", dijo Arellano, madre soltera de 32 años. Su hijo Saúl, de ocho años, vivirá en Chicago con su madrina.
Los defensores de Arellano la comparan con Rosa Parks, quien detonó el movimiento por los derechos cívicos de los negros al negarse a ceder su asiento en un autobús a un hombre blanco en 1955, y Dolores Huerta, una fundadora del sindicato de trabajadores rurales de Estados Unidos. Otros dicen que es una exageración, ya que aún no ha provocado cambio alguno en las leyes estadounidenses.
La historia que relata Arellano es, en muchos sentidos, típica de los 12 millones de indocumentados que se estima viven en Estados Unidos.
En 1997, partió de Maravatio, Michoacán, donde ganaba el equivalente de 30 dólares semanales como secretaria. Sus padres aún tienen una tienda de abarrotes allí.
Trabajó durante un año en una fábrica de electrónicos en Reynosa, al otro lado de la frontera de McAllen, Texas, por 60 dólares semanales, seis días a la semana. Luego contrató a un pollero para que la llevara al otro lado de la frontera cerca de Calexico, California.
Arellano vivió durante tres años en Yakima, Washington, donde trabajó en una lavandería, cuidó niños y tuvo su único hijo. En el 2000 fue a Chicago, donde ganaba 6,50 dólares la hora trabajando en el aseo de aviones en el Aeropuerto Internacional O'Hare, hasta que las autoridades de inmigración la detuvieron en una redada en 2002. Mientras se realizaba su proceso, ganaba 1.000 dólares por mes limpiando casas.
Cuando debía entregarse a las autoridades, el 15 de agosto de 2006 pidió santuario en la Iglesia Metodista Unida Adalberto, de Chicago. Cuando realizaba una gira de difusión de su caso por el país, fue detenida cerca de una iglesia en Los Angeles y deportada inmediatamente.
En México, Arellano piensa hacer campaña por la legalización de los indocumentados en Estados Unidos y contra la represión por parte de las autoridades de inmigración, que provoca la separación de muchas familias como la suya.
El ICE ha deportado a 149.376 personas entre el 1 de octubre y el 18 de junio luego de efectuar redadas en casas, oficinas y fábricas. La cifra supera de lejos la de los primeros años de la década y es casi igual a la de todo el año pasado.
Arellano ha inspirado el Movimiento Nuevo Santuario, que busca acomodar a inmigrantes indocumentados en iglesias en todo el país.
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