Nuevas normas de nutrición en Arkansas
Restringen ventas de gaseosas en los colegios de Arkansas
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A partir de este año escolar 2005-06, los distritos escolares de Arkansas deberán seguir las nuevas normas de nutrición establecidas por la Junta Escolar Estatal, en lugar de continuar estableciendo estas normas independientemente.
La Junta Estatal decidió restringir el uso de las máquinas expendedoras de bebidas y de snacks (antojitos) en las escuelas secundarias y ordenó además que las escuelas incluyan 30 minutos de actividad física diaria desde el kindergarten hasta el grado 12.
Para el año 2012, todos los profesores que instruyan actividades físicas o deportes, deben estar licenciados en Arkansas.
Las máquinas expendedoras ahora en adelante deberán contener por lo menos 50% jugos de fruta, leche desgrasada o de bajo contenido de grasa, y agua sin endulzantes. Igualmente limita a 12 onzas el tamaño de las latas de refrescos gasificados o bebidas endulzadas sin gasificar.
Estas normas para las máquinas sólo afectarán a aquellas que están colocadas en escuelas secundarias, puesto que Arkansas ya había prohibido las máquinas expendedoras en todas las escuelas públicas primarias. Las máquinas podrán mantener sus actuales contenidos de productos hasta que sus respectivos contratos con las escuelas terminen (pueden ser varios años) y sólo entonces ajustarse a las nuevas reglas, pero efectivo de inmediato, todas las ventas de las máquinas serán prohibidas 30 minutos después de concluir la hora de la comida o almuerzo.
Las nuevas reglas también limitan los "premios" que los maestros dan a sus alumnos. Por ejemplo, estos ahora no podrán incluir dulces o galletas, pero pueden usar alimentos considerados. Sin embargo las escuelas podrán realizar hasta nueve eventos cada año durante los cuales las nuevas normas no son seguidas, como ser una fiesta nacional o de aniversario, o un evento para reunir fondos.
Las normas de la Junta no limitan el tipo de alimentos o bebidas que los alumnos pueden traer desde sus casas.
Las nuevas normas van más allá de simplemente regular el contenido de la máquinas expendedoras, sino más bien tratan de establecer un plan de mejor salud en las escuelas públicas en general. Otros 10 estados (entre ellos Carolina del Sur, Tennessee, y Nueva York), han consultado a la Junta Estatal de Arkansas sobre las nuevas disposiciones para poder copiarlas.
Médicos del Hospital de Niños de Arkansas han declarado que cerca del 39% de los alumnos en las escuelas públicas del estado tiene sobrepeso o corren el riesgo de tenerlo y que estas nuevas normas ayudarán a controlar el problema.
Los mismos médicos hacen algunas recomendaciones para los alimentos que los jóvenes llevan a las escuelas o comen en sus casas:
Incluir alguna proteína magra como pollo, pavo, manteca de maní, queso de bajo contenido graso, yoghurt o queso cottage. La proteína ayuda a los niños a sentirse "satisfechos" más rápidamente.
Incluir frutas y legumbres frescos como manzanas naranjas, plátanos, uvas, y zanahorias con algún aderezo.
Incluir pan integral en lugar de pan blanco, y ofrecer más variedad como pan pita, tortillas, bagels y otros productos de trigo integral.
Evitar bebidas con alto contenido de azúcar (refrescos gaseosos y jugos concentrados).
Como dulce recomiendan budín sin azúcar o gelatina Jell-O. En todo caso deberían achicarse las porciones de los dulces que contienen azúcar.
Los médicos afirman que el desarrollo de hábitos saludables de alimentación debe iniciarse desde pequeños, y los padres son los responsables de enseñar a sus hijos estas normas para que los pequeños se acostumbren con ellas desde temprano y las continúen como adultos sanos.
Por otra parte a nivel nacional, los médicos y padres del país lograron una pequeña victoria en agosto, pues en una medida que cuenta incluso con la venia de las grandes compañías fabricantes de EU, como Coca-Cola y Pepsi, ya que ha sido adoptada de forma voluntaria por la Asociación de Bebidas Estadounidense (ABA), una organización que agrupa a los principales productores y distribuidores de bebidas no alcohólicas, las escuelas dejarán de vender refrescos azucarados en sus máquinas expendedoras.
Según las cifras que manejan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EUA, alrededor de nueve millones de niños de entre 6 y 19 años de edad tienen sobrepeso o son obesos.
Desde 1980, el número de niños obesos en todo el país se ha duplicado y el de adolescentes se ha triplicado.
Los médicos y especialistas en nutrición llevan mucho tiempo alertando de la gravedad de un problema que está costando mucho dinero en gastos médicos, alrededor de unos 75,000 millones de dólares anuales.
En general, los médicos apoyan la nueva normativa pero para algunos llega un poco tarde y debe completarse con otras medidas que limiten también el consumo de la también muy extendida en EUA "comida chatarra" o "comida rápida".
El Centro para la Ciencia en Interés Público (CSPI) que analiza los alimentos fue más allá y pidió a la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) que hiciera con los refrescos se debería hacer lo mismo que con las bebidas alcohólicas y los cigarrillos: colocarles un rótulo de advertencia sobre los peligros del exceso de su consumo.
El CSPI ha luchado porque los alimentos tengan rótulos claros y ha publicado información sobre el escaso poder nutricional de los alimentos de servicio rápido.
El grupo CSPI alega que los americanos, especialmente los jóvenes, consumen demasiada azúcar refinada al beber los refrescos que son la comida basura por excelencia: puras calorías sin nutrientes.
La organización también volvió a publicar su informe de 1998 "Dulce líquido’’ sobre el consumo de refrescos, actualizado con la última información gubernamental, de 1999 a 2002. Aunque ha habido una ligera disminución en el consumo de refrescos, los adolescentes los beben más que nunca, según el CSPI.
Entre el 85 % de los jóvenes entre 13 y 18 años que toman refrescos, los varones consumen un promedio de 32 onzas diarias, y las niñas un promedio de 23 onzas.
Esto constituye alrededor de 15 % de su consumo total diario de calorías, según el reporte.
Los rótulos en los refrescos deberían contener advertencias sobre la obesidad, las caries y la diabetes, que según CSPI son posibles complicaciones que trae el excesivo consumo de refrescos.
El grupo publicó rótulos que dicen: ‘’Para ayudar a proteger su cintura y sus dientes, considere beber refrescos de dieta y agua’’ y "El gobierno de EUA le recomienda beber menos soda (no de dieta) para ayudar a prevenir la obesidad, las caries y otros problemas de salud’’.
La Administración de Alimentos y drogas (FDA) de los EUA dijo que no podía decir aún si se pondrían etiquetas de advertencia en los refrescos, y que estudiará la petición.
Edición de esta semana
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
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