Los niños merecen cuidado
Por Michel Leidermann
El debate sobre la ampliación del programa de seguro médico infantil (SCHIP) que en Arkansas se conoce como ARKids First, tiene que centrarse en mejorar y cuidar la salud de los niños y jóvenes y dejar atrás la demagogia.
La Administración de Bush está oponiéndose a un mayor papel gubernamental en los cuidados de salud, al mismo tiempo que asegura que los beneficios del programa deben atender a los niños más necesitados y no a la clase media, alegando que el Congreso pide demasiado, y que no hay suficientes hospitales, médicos ni enfermeras, parar utilizar todos esos billones pedidos.
Pero la verdad es distinta:
Primero, es un error señalar como una catástrofe la posible expansión del gobierno federal en la cobertura médica de un determinado grupo de personas. Medicare, el seguro de salud federal para los jubilados, por ejemplo, es representativo de un programa con buenos resultados que goza de amplio respaldo general. Otro es Medicaid, el seguro de salud federal para los pobres. SCHIP es actualmente un programa exitoso. No hay motivo para rechazar de plano la propuesta demócrata, pero si negociar algo que sea práctico y efectivo.
Segundo, la ampliación demócrata alcanza a las familias con ingresos superiores al 200% del nivel de pobreza federal, o sea, por debajo de $50 mil anuales. Este grupo está perdiendo la cobertura médica ofrecida a través de sus empleadores por los altos costos. Esto molesta a Bush porque implica reconocer el deterioro de la clase media durante este gobierno. Evidentemente que los costos de cuidados varían entre estados: no es lo mismo Nueva York que Little Rock, y para los que no tienen ningún seguro, no hace diferencia.
La Cámara de Representantes no obtuvo los votos suficientes para anular el primer veto del presidente. La legislación hubiese añadido $35 mil millones en cinco años al SCHIP para auxiliar los gastos médicos de los niños en familias con ingresos insuficientes para pagar un seguro médico privado, pero no tan pobres como para calificar y recibir asistencia de Medicaid.
El presidente Bush, que propuso un incremento de sólo $5 mil millones, se opone a una mayor ampliación, porque la considera un paso hacia un programa nacional de asistencia médica gubernamental. El SCHIP actualmente da cobertura a unos 6 millones de niños, y la ampliación propuesta por los demócratas hubiese agregado unos 4 millones más. La ley se hubiese financiado con un aumento del impuesto federal sobre los cigarrillos de 39 centavos a un dólar por cajetilla.
En EUA, donde los seguros de salud se obtienen principalmente a través del empleador y donde los patrones no están obligados a ofrecerlo, hay casi 47 millones de personas sin seguro, pero como tampoco todos son pobres, no pueden acogerse al programa Medicaid.
Como una nota positiva están las empresas como Wal-Mart y Target y otras, que venden una variada lista de medicinas genéricas a $4 por un suministro para 30 días. Eso ayuda, pero es insuficiente. Además de los tratamientos y medicinas, es necesario el cuidado preventivo, justamente para evitar llegar a condiciones más serias.
Hay una crisis de cobertura médica general y en este caso ya hay un plan para cuidar la salud de los niños, que, expandiéndolo, puede asegurar que todos los niños tengan seguro de salud. El país lo necesita, esperamos que el Presidente, y los legisladores encuentren la formula para cuidar a nuestros niños.
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