¡La verdad a medias! La realidad sobre inmigración.
Por Michel Leidermann
En este tema de la inmigración, ambas partes están diciendo la verdad a medias. Y es una pena porque así nunca solucionaremos el problema.
Además cada vez que se discute sobre inmigración, la plática no llega a ningún acuerdo pues el debate es puramente político, y sobre política y religión, la gente no coincide.
Históricamente la inmigración es un fenómeno económico, excepción hecha de de lado a los asilados y refugiados que se trasladan por causa de guerras y de fanatismo.
La inmigración ayuda a los países a crecer, a expandirse, a desarrollar áreas vírgenes, para lo que se necesita más y nueva mano de obra. La inmigración reemplaza la disminución de la población activa por la baja en el número de nacimientos, las muertes y el aumento de los jubilados (Acá en EUA se estima 72 millones de baby boomers jubilándose en los próximos 10 años). La inmigración de trabajadores en los niveles más básicos de la escala laboral, permite a los nativos seguir educándose y subir en la escala salarial, progresar y mejorar su nivel de vida, pues ya hay otros que hacen los trabajos elementales. Y casi el 15% de las Fuerzas Armadas de los EUA son soldados inmigrantes.
Por todo ello es absurdo negar que la inmigración no traiga beneficios económicos.
¿Se acuerdan de los Braceros que vinieron para reemplazar a los soldados estadounidenses que estaban en la 2ª Guerra Mundial? ¿Que habría sido de la economía en los EUA sin los Braceros? De 1942 a 1964, unos 4 y medio millones de mexicanos cosecharon alimentos y extendieron las líneas del ferrocarril para que el país no se estancara mientras duraba la guerra y sus consecuencias.
La pregunta que debe hacerse es ¿cuantos inmigrantes y con que tipo de conocimientos o sin ellos, son necesarios para el progreso del país? Es una cuestión para los economistas que son los debieran proyectar las necesidades de nuevos inmigrantes y sus consecuencias. Los inmigrantes, legales e ilegales, con diplomas sofisticados o con o sin educación básica, todos quieren venir a los USA para lograr una vida mejor para ellos y sus familias. En ese sentido son todos iguales.
El mayor problema que enfrentamos en los USA, es la falta de controles sobre los que llegan y/o se quedan. Un 60% de los indocumentados cruzaron el río arriesgando sus vidas. El otro 40% llegó como turista o estudiante y luego se quedó sumergiéndose en el submundo de la ilegalidad. Los sistemas de control en las fronteras y dentro del país, son un fracaso completo. ¿Por qué será que las tarjetas de crédito tienen un mejor sistema para cobrar los pagos atrasados que el propio gobierno para detectar a los ilegales?
¿Que hacemos ahora con ellos? ¿Deportarlos? Con sistemas tan fallidos y con tantas otras prioridades de terrorismo, crimen, pandillas y drogas que enfrentan las autoridades, pareciera una imposibilidad. ¿Como los encuentran? ¿Como los juntan? ¿Como los envían de vuelta? ¿Quien lo hará? ¿Cuanto costará? Y cuantos son: ¿9, 12 o 20 millones como algunos sugieren?
Los que llegan vienen a trabajar. Sin trabajo en realidad no hay motivo para quedarse. Los estados y los ayuntamientos están aprobando normas para que los patrones no contraten a indocumentados. Multas y cárcel sin duda van a tener efecto y ya muchos indocumentados se están regresando. Pero esta prohibición de contratar a no autorizados no es nada nuevo. La ley IRCA que autoriza la verificación de datos de los trabajadores, fue aprobada en 1986 bajo la presidencia de Ronald Reagan, la misma ley que le dió amnistía a 3 millones de ilegales.
Las autoridades creyeron que perdonar a 3 millones solucionaría el problema de los indocumentados y que no se volvería a producir, y por ende no aplicaron estrictamente la ley por años. Pasaron 21 años y llegaron 12 millones de nuevos indocumentados para que la gente recordara que la ley existe y quiera ahora aplicarla sin excepciones.
El otro asunto económico (pero también humanitario) que tiene que ver con los inmigrantes es ¿que hacer con las familias mixtas? Aquellas familias de padres no autorizados para estar en los EUA pero con hijos nacidos acá, ciudadanos estadounidenses con todos sus derechos y obligaciones según la Constitución.
Estas familias son dueñas de casas, autos, pequeñas empresas, y han invertido un gran capital en la educación de sus hijos para que ellos sean buenos ciudadanos y ayuden a un mayor progreso de su familia y de la nación que los acogió. ¿Les quitamos todo y los mandamos de regreso?
Un ciudadano puede “pedir” a sus familiares cuando cumple 18 años. ¿Por qué no les damos a estos padres un permiso temporal hasta que sus hijos cumplan los 18 y los puedan pedir? Recibirían una tarjeta de identidad y un número de Seguro Social temporales, pagarían impuestos y sabríamos quienes son y donde están , sin temor a ser deportados. Una ecuación económica efectiva y positiva.
Y por último los economistas son los que deberían decidir cuantos trabajadores temporales necesita el país cada año en el campo, la construcción, los servicios, etc. Cuantos diplomados para que los laboratorios y las empresas tecnológicas y de investigación puedan seguir siendo pioneros mundiales, y cuantos estudiantes extranjeros pueden venir a estudiar pagando matrícula completa y con la posibilidad de quedarse después de graduados e integrarse a esta gran nación. La falta de suficientes enfermeras, maestros, técnicos en computación, etc., ciertamente justificaría otorgar más visas.
Y todos los permisos y visas deberán pagar cuotas que financiarán la nueva burocracia para tramitarlas, pero al menos así se vería la luz al final del túnel de la inmigración.
Obviamente que la justicia debe seguir persiguiendo y deteniendo a los delincuentes ilegales, traficantes, pandilleros y terroristas. Un criminal es un criminal, con o sin papeles.
Resumo: los políticos no encontrarán las soluciones. Los economistas si lo podrán hacer, porque los dólares mandan, y seguirán mandando.
Edición de esta semana
EL BARRIO SUDOESTE DE LITTLE ROCK OFRECE NUEVOS SERVICIOS Y OPORTUNIDADES
Por Michel Leidermann
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Con más muertes por gripe reportadas en Arkansas en la última semana, la cifra de muertos se elevó a 140 en lo que ya se había convertido en la temporada de gripe más mortal del estado en al menos 17 años.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
“No se supone que suceda aquí” dijeron los padres de los estudiantes en Parkland, Florida. "No, no se supone que suceda en ningún lado, pero las matanzas masivas suceden con una frecuencia venenosa. Y en un horrible miércoles14, el Día del amor y la amistad, sucedió en el sur de la Florida. Padres, abuelos, hermanos, amigos han visto sus vidas cambiar para siempre.   / ver más /