Bush, Chertoff y Chao prometen programa para obreros extranjeros
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El presidente George W. Bush defendió el martes 18 su plan para trabajadores extranjeros, con la esperanza de ganarse a los escépticos al aplicar políticas migratorias firmes.
"Vamos a obtener el control de nuestras fronteras y hacer que este país sea más seguro para todos nuestros ciudadanos", dijo Bush al impulsar un programa de 32,000 millones de dólares para seguridad nacional.
Este proyecto incrementa el patrullaje fronterizo, pero reduce los fondos destinados a las autoridades locales y congela las ayudas a la supervisión del tráfico migratorio.
Horas antes, funcionarios de alto nivel comparecieron ante el Congreso para promover el plan de trabajadores invitados, bajo el argumento de que es necesario actuar más allá de la mera mejora de las patrullas fronterizas a fin de detener el flujo de indocumentados.
"Vamos a necesitar algo más que el simple uso de la autoridad", dijo el secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff ante la Comisión Judicial del Senado. "Vamos a necesitar también un programa temporal para trabajadores extranjeros".
El año pasado, Bush anunció un plan que permitiría a indocumentados el obtener visas de trabajo de tres años, las cuales podrían extenderse por otros tres, con el requisito de tener que regresar a sus países por un año antes de solicitar un nuevo permiso laboral.
El presidente dijo que su propuesta respondía a las necesidades de una economía que necesita empleados para trabajos que muchos estadounidenses no quieren.
"Trabajaré con miembros del Congreso para crear un programa que pueda cumplir con las necesidades laborales de nuestra economía, sin afectar a trabajadores estadounidenses, sin proporcionar amnistías y que mejorará nuestra capacidad para controlar nuestras fronteras", dijo Bush.
Con el fin de acercarse a los republicanos indecisos, Bush enfatizó las medidas de control fronterizo. Indicó que la iniciativa una vez convertida en ley, ayudará a deportar a indocumentados y ampliará el número de agentes de la policía fronteriza, generará nuevas tecnologías para el combate a la inmigración ilegal y ampliará los centros de detención migratorios.
Los dirigentes republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado han señalado que primero se debería darle importancia a las cuestiones de vigilancia, y dejar de lado el debate en torno a los complejos temas de los trabajadores indocumentados y la demanda de mano de obra no especializada en el país.
El presidente de la Comisión Judicial del Senado, el republicano Arlen Specter, dijo "Es una cuestión muy, muy urgente",, y mencionó un informe reciente según el cual trabajan ya en el país alrededor de 11 millones de indocumentados, una cifra que supera incluso al total de inmigrantes legales.
Por su parte, la secretaria del Trabajo, Elaine Chao, esbozó en líneas generales el plan presentado el año pasado por Bush, y recalcó que los obreros indocumentados que se acepten en ese programa no recibirán ventajas sobre los inmigrantes establecidos legalmente y que se requerirá que regresen a sus naciones al concluir su período de trabajo en Estados Unidos.
"Los que se presenten no obtendrán el pase automático a la ciudadanía y debe esperarse que paguen una cantidad sustancial o multa para participar en el programa temporal", dijo.
Agregó que de acuerdo con el plan presidencial, los obreros participantes deberán salir del país después de tres años, pero podrían solicitar un segundo período de tres años más. Dijo que se les suministrarán tarjetas biométricas de difícil falsificación, que les permitirán cruzar la frontera durante su estadía en Estados Unidos.
Previamente, Chertoff había prometido poner fin a la política de "detener y soltar" a numerosos indocumentados arrestados, lo cual ha permitido a decenas de millares de extranjeros no mexicanos desaparecer dentro de los Estados Unidos. "Deportaremos a todos y cada uno de los indocumentados sin excepción alguna", dijo Chertoff en declaraciones preparadas para su comparecencia ante la comisión senatorial.
El funcionario dijo que el presidente Bush continúa determinado a lograr el control de la frontera, poner en vigor las leyes sobre los centros de trabajo y establecer un programa temporal para braceros.
Chertoff dijo que cada año son detenidos unos 900,000 indocumentados mexicanos en Estados Unidos, los cuales son devueltos de inmediato a su país. Pero, añadió, otras partes del sistema han quedado abrumadas "por el peso de los números".
En el año fiscal que terminó el pasado mes de septiembre, la patrulla fronteriza detuvo a más de 160,000 indocumentados no mexicanos, pero sólo 30,000 de ellos fueron deportados. Los demás fueron dejados en libertad sin fianza porque no hay espacio para ellos en los centros de detención. Pocos de ellos regresan para presentarse ante audiencias de inmigración, dijo Chertoff.
El secretario dijo que el nuevo presupuesto de su departamento para el año fiscal 2006 incluye 90 millones de dólares en fondos destinados a construir celdas adicionales de detención.
También dijo que su agencia proyecta ampliar el uso de un programa acelerado de deportación que reduciría de 90 a 45 días el tiempo promedio que podría pasar detenido un indocumentado.
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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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