Contrapuntos
Por Michel Leidermann
¿Quién entiende a legisladores de Arkansas?
Es difícil entender la ensalada legislativa de éste año. Entre las leyes positivas está una rebaja del 1% de los impuestos a los alimentos, lo que los deja ahora en 2% (era 6% hace dos años); el aumento de impuestos a los productos de tabaco para pagar por programas de mejoramiento en la atención de salud incluyendo más niños asegurados en ARKids First; un sistema estatal de centros de trauma; y una sucursal de la Escuela de Medicina en el noroeste de Arkansas.
Afortunadamente también no pasó un proyecto que hubiera permitido llevar armas (a las personas con permiso para llevar armas disimuladas) a las iglesias (esto por la paranoia de que alguien entrase a matar a los fieles como ha sucedido).
Otro legislador proponía que las personas con permiso para portar armas lo hicieran simplemente a la vista, llevando pistoleras en sus cinturones a la usanza del viejo Oeste (?????).
Otro proyecto para que los motocicletistas usaran casco protector, también falló (ahora si se rompen la cabeza en un accidente serán los contribuyentes los que paguen por su atención médica).
Y que más afecta a todos, es que los honorables aprobaron una ley para que los policías pudieran parar a cualquier conductor por “sospecha” de no llevar puesto su cinturón de seguridad. Esto les da carta blanca a muchos agentes de la ley para que legalmente hagan perfilamiento racial. ¡Arkansas no cambia mucho!
¡Entonces ahora es obligatorio el uso del cinturón en vehículos pero no del casco en las motos!

n Cambio de las reglas
El escándalo de los bonos y otras prebendas por American International Group (AIG) a sus ejecutivos y al personal de su área financiera, la que fue particularmente responsable por las enormes pérdidas de AIG (el área de seguros está relativamente estable), es el dato más reciente en un programa de asistencia a los bancos en dificultades, que ha perjudicado la popularidad de la administración Obama.
AIG recibió $173.000 billones del gobierno federal en cuatro aportes de rescate financiero, sobre todo para que pudiera hacer frente a sus acreedores que con frecuencia cubrieron las operaciones con otras de instituciones financieras como Bank of America, BNP Paribas, Merrill Lynch, etcétera.
Pero parte de esa suma, unos $165 millones (poco menos del 1% del total) fue a parar al bolsillo de 73 ejecutivos de AIG en calidad de “bonificaciones de retención”. La sola idea de compensar a quienes destruyeron la empresa, causa indignación.
Los argumentos de AIG y otras firmas, es que los altos salarios y bonos son la única forma de "retener el talento". Lamentablemente el pago de bonos es un compromiso de una empresa privada.
¿Cual talento que se va? No los queremos después de lo que han hecho. ¿Y adonde se irían? El gobierno es dueño del 80% de AIG y debe dictar rumbos a futuro.
Pero la idea de crear un impuesto del 90% sobre los bonos a los empleados de AIG si estos se negaran a devolver el dinero ya cobrado, después de haber reconocido que era una obligación contractual válida, conmocionó a las empresas que hacen negocios o dependen de la ayuda del estado, pues esto simplemente es cambiar las reglas del juego, posteriormente. Una imagen bastante conocida por los latinos en las frecuentes nacionalizaciones y socializaciones estatales que se han vivido en nuestros países.
Edición de esta semana
CÓMO EVITAR FRAUDES Y ESTAFAS CUANDO COMPRA UNA PROPIEDAD
Por Michel Leidermann
EL LATINO ha tomado conocimiento de frecuentes casos de fraude contra familias latinas (algunos hasta perpetrados por propios latinos), en los cuales estas inocentes familias han perdido todo o invertido en una vivienda, y hasta la misma morada.   / ver más /
El 17 de septiembre a las 4:30 de la madrugada, el cuerpo de bomberos de Midway, en el condado de Baxter (con su capital Mountain Home), tuvo que enfrentarse a una extraña llamarada que apareció de un agujero en la tierra. Después de que el fuego se extinguió por sí mismo expertos intentan entender la razón del fenómeno.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Ninguna fuerza política tiene hoy el poder suficiente en EE.UU.  para cuestionar con éxito las bravuconadas de Donald Trump, pero hay un colectivo que está empezando a alzar la voz de forma espontánea y vigorosa: los estudiantes.    / ver más /