Para celebrar la Pascua de Resurrección hay que entender su significado
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La Pascua es un término religioso para designar a la máxima celebración judía y cristiana. “Pascua” es una palabra hebrea que significa “paso”. Los hebreos celebraban la Pascua conmemoraban el Paso del Mar Rojo, cuando el Señor los liberó de la esclavitud de Egipto.
Los cristianos han heredado el nombre y algo del concepto: celebrando la Pascua de Jesús: el paso de Jesús de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz.
Así, el Domingo de Resurrección es la coronación de la Semana Santa. La vida y muerte de Jesús son camino hacia el triunfo. La vida de Jesús, como la de todos en esta tierra, pasan por el pecado, por el mal, por la oscuridad, por la muerte pero solamente pasan, se dirigen hacia la luz, la plenitud, el éxito.
Por eso se mantiene el nombre de Pascua, el paso, celebrando esta noche el paso de una vida sin sentido y sin esperanza, oscura y abocada a la muerte, a una vida más plenamente humana.
Los seguidores de Jesús celebraban todo esto con una VIGILIA: pasan la noche velando, vigilando, como esperando algo que va a suceder: durante toda la noche leen relatos y palabras de Jesús, rezan y cantan juntos; y al amanecer, con la llegada de la luz, celebran la Eucaristía, en recuerdo de Jesús resucitado.

El origen de la Pascua
Los hebreos celebran la Pascua (pésaj), para conmemorar su escape del cautiverio de manos de los egipcios aproximadamente en 1250 A. C..
El Pésaj judío se origina en la historia contada en la Torá (libros sagrados de los judíos), en la que Yahvé mató a todos los primogénitos de los egipcios. Esta era la última de las plagas enviadas por Dios en contra del Faraón de Egipto y su pueblo por su negativa de liberar a los hijos de Israel.
Dios ordenó a Moisés, líder de los hebreos, lo siguiente:
“Escogerán un corderito [...], tomarán su sangre para untar los postes y la parte superior de sus puertas. Lo comerán todo asado, con su cabeza y sus entrañas, con panes sin levadura. [...] Yo recorreré Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de los egipcios y de sus animales. [...] Al ver la sangre del cordero pasaré de largo de vuestras casas”.
Éxodo 12.5-14
Los sacerdotes judíos se acogen fielmente a lo exigido por la Tora. El pan no fermentado (llamado matzo) recuerda la salida apresurada en que faltó tiempo para hacer fermentar el pan (18 minutos). Esto debe cumplirse durante los 7 días anteriores a la Pascua.

El paso del mar Rojo
La Pascua se relaciona también con el «paso» del Mar Rojo, que según la Biblia sucedió inmediatamente después de la salida de los esclavos israelitas de Egipto:
“Seiscientos mil hombres a pie, sin contar los niños. También salió con ellos una inmensa muchedumbre de gente de toda clase, y grandes rebaños de ovejas y vacas”.
Éxodo 14.5-30
Luego de esto se debe celebrar la fiesta de los primeros frutos de la cosecha, en este caso de la cebada y 50 días más tarde (7 semanas) el del trigo, dando origen a la fiesta de Shavuot (‘semanas’).

La Pascua cristiana
La Pascua de Resurrección es la celebración cristiana que conmemora la resurrección de Jesucristo.
La fecha de celebración varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte.
Sin embargo, debido a la diferencia de calendarios usados por la Iglesia Católica (calendario gregoriano) y las Iglesias Orientales (calendario juliano), la fecha de Pascua varía para cada Iglesia, y solo en algunas ocasiones logran coincidir.
Los primeros cristianos —que eran judíos— celebraban la Pascua de Resurrección a la par cronológica de la Pascua judía. Pero desde el Concilio de Nicea en el año 325 (Nicea es actualmente Iznik, ciudad en Turquía y fue convocado por el Emperador Constantino I el Grande) los cristianos separaron la celebración de la Pascua judía de la cristiana, quitándole los elementos hebreos. Pero dejaron el carácter móvil de la fiesta recordando que Cristo resucitó en la Pascua hebrea.
Hoy día la Iglesia Católica mantiene el carácter móvil de la fecha de Pascua, pero trata de no hacerla coincidir con el Pésaj judío.
Esta fiesta determina el calendario móvil de otras fiestas: así la Ascensión (el ascenso de Jesús al cielo) se celebra 40 días después y Pentecostés 10 días después de la Ascensión.
La semana anterior a la Pascua de Resurrección es la Semana Santa, que comienza con el Domingo de Ramos (que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén).
La Octava de Pascua (popularmente conocida como "semana de Pascua") es la semana que sucede a este Domingo de Pascua (o Domingo de Resurrección).
El tiempo pascual o tiempo de Pascua designa, en la liturgia católica, las semanas que van desde el Domingo de Resurección hasta el de Pentecostés.

La Pascua en culturas antiguas
Desde varios milenios antes de nuestra era, en las culturas mediterráneas, al principio de la primavera (en esta época de marzo) se hacía una fiesta de varios días (hasta una semana) de duración en la primera luna llena de la primavera, por el “paso” del invierno a la primavera.

El huevito de Pascua
El huevo de pascua se origina en el huevo que participa en los ritos del Séder pascual (cena de Pesaj) y que simboliza el duro corazón del Faraón que no dejaba salir al pueblo hebreo. Posteriormente, los cristianos tomaron la idea del huevo y lo tomaron como la salida de la nueva vida (resurrección).
Diversos pueblos (chinos, egipcios, hindúes, persas, galos, romanos) han adorado al huevo como símbolo universal de la vida.
El Conejo de Pascua es un personaje mítico infantil perteneciente a las culturas germánicas y posteriormente a las anglosajonas.
Aunque sus orígenes no están muy definidos, se supone que la elección del conejo se debe a su conocida capacidad de procreación, de gran valor simbólico en una fiestas dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno. Es común que a los niños menores de 10 años se les haga creer que realmente es el Conejo de Pascua el que regala huevitos de chocolate y otras golosinas durante la Pascua. Sin embargo, existen gran diversidad de versiones sobre el origen de este personaje.
La solemnidad pascual. Los oficios pascuales propiamente dichos, preludian el Sábado Santo, con la Bendición del fuego y todo lo demás, que, originariamente, correspondía a la noche de ese día y a la madrugada del domingo; pero la Pascua verdadera comienza con la Resurrección de Jesucristo, en la aurora del domingo.
He aquí cómo la anuncia al mundo católico el Martirologio Romano:
“En este día que hizo el Señor, celebramos la Solemnidad de las solemnidades, y nuestra PASCUA, es decir: La Resurrección de Nuestro Salvador Jesucristo, según la carne”.
En el Breviario romano, los Maitines de Pascua son los más cortos del, año, debido a que los eclesiásticos habían pasado en vela, toda la noche del sábado con los oficios bautismales, y a que era de rigor colocar los Laudes al rayar el alba, para con ellos saludar la Resurrección.
En la Edad Media, estuvo muy en boga la costumbre de representar dramáticamente en los templos la escena de la Resurrección, inmediatamente después de los Maitines y antes de Laudes. Con variantes locales, el drama litúrgico reducíase a lo siguiente:
El clero y los fieles iban en procesión, con cirios encendidos en las manos, y, a veces, con incienso y aromas, a un cierto lugar del templo en que se había instalado un Sepulcro imaginario. Allí esperaban varios clérigos vestidos de albas, representando a las tres Marías y a los. Apóstoles San Pedro y San Juan, a los que asociaban los niños del coro, personificando a los Ángeles mensajeros de la Resurrección. Al acercarse al sepulcro, los Ángeles preguntaban, cantando, a las Marías
Quem quaéritis in Sepulchro? - ¿A quién buscáis en el Sepulcro?
Y respondían ellas Jesum Nazarenum. - A Jesús Nazareno. Contestándoles los Ángeles Surrexit; non est hic. - Ha resucitado; no está aquí.
Y levantando el velo o sudario que cubría el, Sepulcro imaginario, los Ángeles se lo mostraban vacío a las Marías y a toda la concurrencia. Inmediatamente, se entablaba entre ellos el gracioso diálogo de la Secuencia Victimae Paschali laudes, de la Misa de Pascua, terminando el acto con el TeDeum
En algunas iglesias, en la Capilla llamada del Santo Sepulcro, y cubierto con el Sudario, se ocultaba desde el jueves Santo el Santísimo. Sacramento; y hecha toda esa triunfante representación escénica, se le descubría, y se le llevaba en procesión por el interior del templo, para festejar así la victoria de la Resurrección.
En otras iglesias se celebraba el desentierro del aleluya, como un complemento de la ceremonia del entierro realizada la víspera de Septuagésima; cuya aparición se saludaba con cánticos de regocijo.
Seguramente es un vestigio de estos antiguos usos populares la típica procesión que en algunos países se celebra actualmente todavía en la mañana de Pascua para representar el encuentro de Jesús con la Virgen su Madre, y los mutuos saludos de parabienes que se dirigen por boca de algunos de los concurrentes.

1. La Misa. La liturgia de la Misa de Pascua como toda la de este día, tanto en su parte textual como melódica, es un desbordamiento de gozo por el triunfo insuperable de la Resurrección. La pieza típica, en la Misa, es la prosa Victimae pascháli, que le sirve de Secuencia y que dramatiza el hecho de la Resurrección y que dice:
Credéndum est magis sol¡, Mariae veráci, Quam judeórum, Turbae falláci.
(Hay que creer más al sólo testimonio veraz de María, que al falaz de todo el pueblo judío).
En muchas iglesias benedictinas se bendicen los huevos pascuales, cómo en el Sábado Santo se bendijo el Cordero pascual.
Ambos ritos atestiguan la fe y exquisita piedad de los antiguos cristianos, quienes, así como se habían abstenido por obedecer a la Iglesia, durante toda la Cuaresma, de carnes, huevos y otros manjares regalados, se, resistían a volver a usarlos sin antes presentarlos a la bendición de la misma Iglesia, su Madre amantísima.
Para expresar que con la bendición pierden los huevos su ser y hasta su aspecto vulgar, se acostumbra a pintarlos de colores y a decorarlos con aleluyas y emblemas alusivos a la Resurrección

2. Las Vísperas. Las Vísperas de Pascua no ofrecen hoy notabilidad alguna, pero en los ocho primeros siglos de la Iglesia, constituían para el pueblo cristiano un verdadero acontecimiento litúrgico. Por la mañana, había ocupado la atención de todos, el hecho primordial de la Resurrección; en cambio, por la tarde, eran los neófitos los héroes de la fiesta. Vestidos ellos de blanco y rodeados de toda la asamblea de los fieles, asistían a las Vísperas, que, en Roma, celebraba el Papa con toda la pompa pontifical.
Terminado el tercer salmo, organizábase una brillante procesión para conducir a los neófitos al baptisterio en que, la noche anterior, habían sido solemnemente bautizados.
Encabezaba la procesión el Cirio pascual, tras del cual iba un diácono con el vaso del Santo Crisma, y, en pos de él, la Cruz mayor acompañada de siete acólitos con siete candeleros de oro, que representaban los del Apocalipsis. Seguían el clero y el Pontífice, y, por fin, los neófitos de dos en dos, y todos los demás asistentes. Colocados los neófitos en derredor de la piscina, el prelado incensaba las aguas bautismales, mientras la asamblea continuaba cantando los demás salmos y antífonas de Vísperas. De regreso a, la basílica, los neófitos se estacionaban debajo del Crucifijo que se elevaba en el arco triunfal, para rendir homenaje al divino Libertador.
Edición de esta semana
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Por Michel Leidermann
EL LATINO continúa con su función de destacar a profesionales latinos en Arkansas para motivar a los jóvenes a estudiar y titularse como profesionales en distintas carreras universitarias, y avanzar más allá de la idea de muchos inmigrantes latinos que graduarse de la secundaria es el final de su educación.   / ver más /
El Día de los Caídos en Guerra o Memorial Day, es una fecha conmemorativa federal que tiene lugar el último lunes de mayo de cada año, con el objeto de recordar a los soldados estadounidenses que murieron en combate.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Quiero reconocer y aplaudir especialmente a los educadores en ocasión de celebrarse la Semana de Agradecimiento a los Maestros (del 7 al 11 de mayo). Hay innumerables situaciones en las que los gobiernos estatales trampean a los maestros con recursos insuficientes y como cabeza de turcos por las fallas educativas que los EE.UU. están sufriendo hace muchos años, demasiados, degradando y desgastando a los maestros que dedican sus vidas a educar a la próxima generación.   / ver más /