De reforma en reforma
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WASHINGTON, D.C. - Sigo con detenimiento lo que ocurra con el debate sobre la reforma de salud porque el éxito o el fracaso del mismo, como el éxito o el fracaso de la reforma de energía, tienen el potencial de afectar el calendario legislativo del Congreso y en el proceso, los marcos de tiempo que se consideran para debatir un potencial plan de reforma migratoria integral.
Muchos argumentan que también afectarían las posibilidades de esa reforma migratoria, pero ya tocaremos ese tema.
Como he dicho en otras oportunidades, somos terceros en la lista de prioridades: salud, energía e inmigración, según nos aseguran los líderes del Congreso.
Espero que Obama tenga éxito, no sólo por la importancia de buscar una salida a la crisis de la salud, sino porque los triunfos legislativos, sobre todo si se logran con apoyo bipartidista, suponen mayor capital político para invertir en otras batallas legislativas.
Claro está, lo menos que tiene en estos momentos el plan de reforma de salud de Obama es apoyo bipartidista. Obama no sólo enfrenta la oposición de republicanos, algunos de los cuales, por cierto, han echado mano –otra vez- de los indocumentados, su chivo expiatorio favorito, para restarle apoyo al plan entre los estadounidenses argumentando que se dará cobertura a personas sin documentos.
Pero también enfrenta la oposición de demócratas, sobre todo en la Cámara Baja, que cuestionan el costo de la medida, entre otras cosas. Estos mismos demócratas conservadores también se han opuesto a la reforma migratoria. Por su parte, los demócratas liberales se quejan de que los demócratas conservadores han “secuestrado” la medida.
Como suele ocurrir en el Congreso, hay medidas moribundas que sobreviven y otras que parecen muy seguras y no llegan a ninguna parte. Se dice que se han limado algunas diferencias y que es posible que la Cámara Baja conduzca en septiembre el voto sobre la reforma de salud, lo cual nos coloca en los marcos de tiempo que más o menos se han trazado para al menos iniciar la discusión sobre la reforma migratoria.
Espero que en el proceso los índices de aprobación de Obama no sufran en exceso porque por lo general un presidente aprovecha sus altos índices de popularidad para avanzar su agenda legislativa, sobre todo los asuntos más complicados de esa agenda.
Lo cual me lleva a la pregunta que varias personas me han formulado. ¿Qué pasa si las reformas de salud y energía se retrasan irremediablemente, o lo que es peor, si fracasan?
Mi primera reacción es decir que habría que redoblar la presión.
Pero ya se ha probado que cuando un presidente y un Congreso – sobre todo si son del mismo partido- quieren en realidad avanzar algún asunto, buscan la forma de hacerlo, sobre todo antes que la política electoral, ya sea de medio periodo o de elecciones generales, frene toda posibilidad.
Después de todo, la meta es seguir controlando el poder lo cual supone que evidencien resultados concretos que satisfagan a quienes los eligen o los destronan.
Es decir, un descalabro legislativo siempre es probable, pero estoy segura de que los demócratas interesados en proteger sus mayorías en el Congreso y su control de la Casa Blanca buscarán la forma de actuar como la mayoría que se supone que son, poner la casa en orden y evidenciar logros legislativos.
Muchos republicanos, por su parte, parecen decididos a entorpecer a Obama, “quebrarlo”, como dijo el senador republicano de Carolina del Sur, Jim DeMint, al afirmar que la reforma de salud será el Waterloo de Obama, aunque en el proceso no vean que ellos se hunden más de lo que están.
Además, supongamos que la reforma de salud fracasa. No creo que sea el Waterloo de Obama porque así dijeron de Hillary Clinton cuando encabezó los esfuerzos de un plan médico universal durante la administración de su esposo, Bill Clinton. Años más tarde estuvo a un paso de ser la nominada presidencial demócrata y ahora es Secretaria de Estado. En ese lapso lo que sí se empeoró fue la crisis de la salud.
Me imagino que si la reforma de salud no progresa, los demócratas del Congreso querrán buscar alguna victoria legislativa, sobre todo de una promesa formulada a un sector de votantes, los hispanos, que los ayudaron a ganar en estados no tradicionales y a ampliar sus mayorías en el Congreso. O sea, la reforma migratoria.
Después de todo, al igual que con el tema de la salud, seguir posponiendo soluciones prácticas al problema migratorio sólo contribuye a exacerbarlo.
(Maribel Hastings es Senior Advisor de America’s Voice)
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
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