Bonificaciones por rendimiento para maestros
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En casi cada sector de la economía americana, la naturaleza humana y los incentivos financieros se combinan para producir mejores productos o para mejorar el servicio.
Desafortunadamente, el sentido común en el desempeño académico no se utiliza donde los sindicatos de maestros mantienen una situación arcaica sin querer innovar para permitir que los alumnos reciban una educación de calidad, con lo que están fallándole a los estudiantes.
Lamentablemente: solamente cerca del 70% de estudiantes estadounidenses se gradúan de la escuela secundaria; el número es más bajo para los estudiantes en las grandes urbes; los alumnos latinos y negros están tres años detrás de la mayoría de los estudiantes blancos.
En su último análisis trienal sobre los conocimientos de los estudiantes en 30 países desarrollados, el “Programa para la evaluación internacional de estudiantes”, encontró que los estudiantes estadounidenses están bastante atrás de las normas académicas internacionales en matemáticas, ciencias y lectura.
Nuestro sistema educativo es un caos, con consecuencias de largo plazo para los estudiantes. Se han sugerido reformas que reestructuren la enseñanza, pero la más polémica entre estas, es la que afecta la remuneración de los maestros. Y lo más contradictorio es el sistema de compensación o bono por mérito, un sistema por el cual los maestros reciben bonificaciones por el buen desempeño de sus alumnos en los exámenes estandardizados y por el progreso en general de la escuela.
Las críticas al pago por mérito son numerosas, y la mayor parte no tienen nada que ver con lo que es mejor para los alumnos.
La oposición de los sindicatos ha predispuesto a muchos profesores contra la idea, pero ha habido últimamente un ímpetu hacia la aceptación del pago de mérito, en vista de los sistemas acertados que ya existen en varios estados y distritos escolares.
El pago por mérito ofrece incentivos para atraer a profesores más jóvenes y enérgicos, y a profesionales experimentados que consideran un cambio de carrera y convertirse en docentes, y para conservar a los buenos maestros que ya existen.
En Little Rock, los 60 funcionarios, maestros, especialistas, personal de apoyo y de administración de las escuelas Charter eStem (Economía, ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) de Little Rock, recibieron sus bonificaciones por el buen desempeño de sus alumnos, aptitud calificada por los exámenes de clases, exámenes estandarizados y evaluaciones de los maestros. La escuela eStem tiene clases 198 días al año (20 días más que las escuelas públicas regulares) y la mayoría de sus alumnos salen de clases a las 5 de tarde. Un mayor esfuerzo que en las escuelas publicas.
La bonificación máxima posible en eStem es de $10,000 y en esta ocasión (primer año) el bono promedio fue de $7,817, sumando más de $400,000 entregados al plantel.
Otros distritos de Arkansas están igualmente experimentando con el plan de bonificación por mérito para los maestros, similar al de eStem que ya demostró su eficacia.
En 2006, la ciudad de Houston, Texas, estableció un programa por mérito que pagaba a profesores una bonificación de hasta $5.000 por los avances de la escuela y de los estudiantes individuales. En dos años, el distrito dobló el número de sus escuelas “ejemplares”.
Denver, Colorado, comenzó su plan por mérito en 2007 con el apoyo del 60% de sus profesores. Sus diversos incentivos tienen premios en 10 categorías, incluyendo tutoría, asistencia, enseñando en escuelas de rendimiento no aceptable y puestos “difíciles de llenar”. Los resultados preliminares del profesor indican que el nuevo método está funcionando bien.
Programas similares en la Florida, y Minneapolis también han demostrado éxito cuantificable.
Para maximizar el éxito del estudiante, el pago por mérito debe adaptarse a las características demográficas únicas de una escuela o de un distrito, pero incluye metas para el estudiante, la participación voluntaria del profesor, exámenes objetivos, y la comunicación entre todos los grupos participantes.
Mientras aumentan las evidencias de los éxitos del pago por mérito, debemos favorecer los incentivos al maestro como una reforma que puede entregar un futuro prometedor a nuestros niños, especialmente aquellos de familias de bajos ingresos y estudiantes de minorías a los que el actual sistema les ha fallado claramente.
Ser docente es una carrera para la cual hay que ser dedicado, pero de ninguna manera se justifica no premiar a los que se dedican más y logran que sus alumnos avancen mejor. Los incentivos financieros existen en todas las industrias, y la educación no puede ser una excepción.
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