CONTRAPUNTOS
Por Michel Leidermann
Solución en una sola línea
Un agrio debate sobre la reforma del sistema de salud se lleva a cabo con foros abiertos en distintas ciudades aprovechando el receso de verano que el Congreso toma cada agosto. Opiniones de ambos lados, a favor y en contra, de jóvenes y viejos, de republicanos y demócratas, exponen y reclaman a viva voz a los legisladores para que hagan lo correcto y no simplemente voten por una reforma “políticamente correcta pero financieramente incorrecta”.
Lo curioso sin embargo es que los simpatizantes demócratas acusan particularmente a los republicanos por protestar en forma airada y parcial en contra de la propuesta de Obama, diciendo que es injusto, pero se olvidan de sus propias protestas en contra del ex presidente Bush, sin respeto alguno por el cargo y acusándolo de todos los crímenes posibles y hasta de falta de patriotismo por llevar a los EEUU a la guerra en Irak.
Ahora es el turno de Obama de ser criticado y repentinamente, los demócratas califican estas protestas de “antiamericanas". Aparentemente no estar de acuerdo y protestar vehemente contra algo que la gente piensa les afectará de muchos modos y de por vida, ahora no es democrático para los demócratas.
Uno de los puntos álgidos es si debe o no crear un sistema de salud universal federal que podría competir con las aseguradoras privadas para mantenerlas a raya, es decir, asegurando a todos, sin tomar en cuenta las condiciones pre-existentes y sobretodo a un costo razonable.
Obama indica que FEDEX y UPS compiten favorablemente con el Servicio Postal de los EEUU y que Medicare y Medicaid sirven eficientemente a sus asegurados. Se olvida el presidente, que el Servicio Postal no funciona bien y la gente prefiere pagar un poco más para enviar sus paquetes, y que Medicare y Medicaid estarán en la bancarrota dentro de pocos años. Ambos no son ejemplos viables de entidades manejadas por el gobierno y la gente no quiere ver al gobierno manejando su atención de salud.
Además los legisladores tienen su propio Plan de Salud Federal, que aseguran es muy bueno y eficiente para ellos y sus familias.
La solución entonces es obvia. En lugar de discutir un proyecto de ley de 1,018 páginas que nadie entiende, si es que las han leído, pasen una ley de reforma de sólo una línea: “TODAS LAS PERSONAS QUE PAGAN IMPUESTOS, SERAN CUBIERTOS POR EL PLAN DE SALUD QUE SIRVE EN LA ACTUALIDAD A LOS EMPLEADOS FEDERALES (incluye a los legisladores).
Así un sistema que “funciona tan bien”, cubriría a todos los que pagan por él y que además eligen a los legisladores para que los representen en el Congreso.

No se puede multiplicar la riqueza, dividiéndola.
No se puede legislar la prosperidad de los pobres, legislando para quitarle la prosperidad a los ricos.
Lo que una persona recibe sin trabajar, otra persona debe trabajar sin recibirlo.
El gobierno no puede dar nada a nadie, a menos que el gobierno se lo quite a otro primero.
Cuando la mitad de la gente piensa que no tiene para que trabajar porque la otra mitad va a cuidar de ellos, y cuando la otra mitad tiene la idea de que no vale la pena trabajar porque otra persona va a recibir aquello por lo cual ellos trabajan, eso, es el principio del fin de cualquier nación.
Por el Rev. Adrian Pierce Rogers (1931 - 2005), (pastor conservador de la Convención de Bautistas del Sur).
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