Mexicanos fueron pioneros de la desegregación escolar 7 años antes del fallo de la Corte Suprema
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Los pasados días jueves 24 y viernes 25 de Septiembre, se realizó en el Philander Smith College de Little Rock, el simposio para conmemorar el 52 aniversario de la crisis de la Escuela Secundaria Central de Little Rock, cuando en septiembre de 1957, fue oficialmente desagregada y admitió por primera vez a estudiantes negros, los conocidos “Nueve de Little Rock”.
El caso es que a principios de los años 50 cuando la Corte Suprema dictó la sentencia "Brown vs. Junta escolar" ordenando la desegregación racial en las escuelas de todo el país, los EEUU todavía era una nación segregada y, entre otras cosas, poseía dos sistemas educativos diferentes, uno para los negros y otro para los blancos. Tras una larga lucha, la Corte Suprema en 1954 declaró unánimemente que la segregación en las escuelas públicas era inconstitucional.
Little Rock fue una de las primeras ciudades sureñas que, bajo la nueva orden de la Corte Federal, se preparó para admitir a 9 estudiantes afroamericanos en la escuela secundaria Little Rock Central, que hasta esa fecha solo admitía a estudiantes blancos.
La tarde del 2 de septiembre, el gobernador de Arkansas, Orval Faubus, anunció durante un discurso televisado, sus intenciones de prohibir la entrada de dichos estudiantes movilizando a la Guardia Nacional del estado para rodear la Little Rock Central High School. El gobernador ordenó a los militares que evitasen la entrada de cualquier estudiante negro con la excusa de proteger a ciudadanos y propiedades de la posible violencia de los miles de protestantes que se dirigían en caravanas hacia Little Rock.
El 4 de septiembre, cuando 9 estudiantes negros (desde entonces conocidos como los Nueve de Little Rock) intentaron entrar a la escuela, la Guardia Nacional de Arkansas, obedeciendo la orden dada por su gobernador y entre gritos racistas de la multitud, les impidió la entrada.
Seis días después, el 20 de septiembre, un juez ordenó que las tropas fuesen retiradas. Sin la Guardia Nacional, la policía de Little Rock trató de mantener el orden pero fue incapaz. Cuando la muchedumbre descubrió que los alumnos negros estaban dentro, comenzaron desafiar a la policía y a abalanzarse hacia la escuela entre gritos y amenazas. Temerosa de que la policía fuese incapaz de controlar a la multitud, la administración de la escuela desalojó a los estudiantes negros por una puerta lateral antes del mediodía.
Clasificando el desorden como “vergonzoso”, el Presidente Eisenhower ordenó que parte de la División Aerotransporte Nº 101 del Ejército de E.E.U.U. fuese destacada en Little Rock y puso la Guardia Nacional de Arkansas, bajo órdenes federales.
El 25 de septiembre, acompañados por soldados de la 101, los Nueve de Little Rock, entraron a la escuela y comenzaron su primer día completo de clases, 21 días después de que hubiesen comenzado las clases.
Las fotos de ese día darían la vuelta al mundo.
Pero pocos recordaron aquel año a la familia Méndez que sentó las bases legales en su propio caso "Méndez vs. Westminster", para que el 17 de mayo de 1954 la Corte Suprema de EEUU dictara el conocido fallo sobre el caso "Brown vs. Junta escolar", que revocó la doctrina de “separados pero iguales” en la educación pública y terminó legalmente con la segregación racial en las escuelas de este país, lo que cambió para siempre las relaciones raciales en los EEUU.
Todo empezó el año 1943, cuando Gonzalo Méndez (mexicano de Chihuahua) y su esposa Felicitas (puertorriqueña), decidieron mudarse a la ciudad de Westminster del Condado de Orange en California. Habían rentado la granja de una familia japonesa que había sido enviada a un campo de detención.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano había ordenando a todas las personas de origen japonés, incluyendo a ciudadanos japoneses-americanos, a que se trasladaran a estos centros federales para que no intentaran sublevarse contra los EEUU. Fue una de las políticas más vergonzosas del gobierno norteamericano.
Entonces los Méndez quisieron inscribir a sus hijos, Silvia, Jerome y Gonzalo Jr., a la escuela Hoover Elementary del distrito Westminster donde residían, pero las autoridades de esa escuela dijeron que no podían aceptarlos porque existía una ley de segregación. “Tienen que ir a una escuela de Mexicanos,” les indicaron.
Seguidamente Gonzalo Méndez trató de convencer a las autoridades del distrito sin lograrlo de que aceptaran a sus hijos. El 2 de Marzo de 1945, junto con otros padres de origen mexicano—algunos de los cuales eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial y creían que si pudieran morir por su patria, sus niños podrían ir a cualquier escuela- Méndez entabló una demanda en la corte federal en Los Ángeles contra la segregación de las escuelas de varios condados, diciendo que más de 5.000 niños de ascendencia mexicano eran víctimas de la discriminación.
Méndez contrató al abogado judío David Marcus, porque él había ganado dos casos anteriores de discriminación en las albercas públicas en el condado de San Bernandino.
Durante el juicio, la Junta Escolar de Westminster insistía en que existía un “problema de idioma", sin embargo su pretensión se vino abajo cuando Silvia Méndez tuvo que testificar. Con su testimonio en inglés, Méndez demostró que la mayoría de los niños mexicanos hablaban inglés y que los estudiantes latinos tenían la misma capacidad de aprendizaje como sus contrapartes blancas.
Al final, el 18 de Febrero de 1946, Paul J. McCormick un juez local, dictaminó a favor de la familia Méndez, y rompió con los hitos de discriminación en las escuelas. Un año más tarde el 14 de Abril de 1947, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, también decidió que no deberían existir escuelas segregadas en California.
Y dos meses más tarde, el gobernador de California, Earl Warren, declaró que el estado no toleraría la segregación en las escuelas, convirtiendo a California en el primer estado en romper con un proceso de discriminación institucional en los establecimientos educativos.
Siete años más tarde fue también el mismo Warren, ahora como Jefe de la Suprema Corte de Justicia, quien escribió la decisión del caso “Brown vs. Junta Escolar”, el cual terminó con la segregación educativa en el país.
Más aún, el abogado negro Thurgood Marshall como abogado representando a la NAACP, que colaboró en el caso "Méndez vs. Westminster", se basó en el mismo para conducir la defensa de Brown y transformarse asimismo en un símbolo de los derechos civiles en EE.UU. En 1967 fue nombrado magistrado de la Corte Suprema.
Gonzalo Méndez murió en 1964 a la edad de 51 años sin haber asimilado todo el impacto que su demanda tendría en la historia de los derechos civiles de la nación.
Silvia Méndez, la mayor de los tres hermanos Méndez que tenía 8 años en el momento que no se le permitió la entrada a la escuela blanca, es una enfermera jubilada y activista de los derechos civiles, que vive en Fullerton (California). Silvia viaja por el país dando charlas sobre el caso legal "Méndez vs. Westminster", y sobre las actuales condiciones en que se encuentra la minoría latina.
Silvia participó en el simposio de Little Rock y recordó con EL LATINO sus vivencias de aquellos años y explicó por qué cree que la segregación racial en EE.UU. continúa siendo un problema grave.
EL LATINO le preguntó a Silvia Méndez:
¿Qué motivó a sus padres a presentar aquella demanda?
Estaban enojados porque no dejaban a sus hijos, Gonzalo, Gerónimo y a mí, que fuéramos a la escuela blanca. Los gringos eran nuestros vecinos y jugábamos con ellos. Pero cuando llegó el tiempo de ir a la escuela, mi tía nos llevó y le dijeron. Usted puede dejar a sus niñas aquí, pero los hijos de su hermano tienen que ir a la escuela mexicana”. Mis primas eran muy blancas y tenían un apellido francés, Sally Vidaurri. Mi tía se enojó mucho, nos cogió a todos y le contó a mi papá lo que pasó. Mi papá no quería que fuéramos a la escuela mexicana porque vivíamos cerquita de la escuela americana. Entonces consiguió un abogado y comenzaron a buscar a otros padres mexicanos para iniciar el pleito.
¿Cómo era la discriminación en su vida diaria?
La discriminación era muy grande en ese tiempo contra los mexicanos. Cuando uno iba a los teatros tenía que sentarse en el segundo piso y no en el piso principal. En las tiendas, si venía un americano, lo servían antes. Había restaurantes donde no servían a los mexicanos. Tampoco nos dejaban entrar a los parques públicos ni a la alberca hasta que el agua estaba bien sucia y la iban a cambiar. Mi papá tenía dinero y eligió al abogado. En la corte ganaron en primera instancia, pero la administración escolar apeló. Y cuando fueron a la corte de apelaciones, también ganaron en 1947.
¿Cómo recuerda todo aquello tantos años después?
Muy orgullosa. El abogado Thurgood Marshall que planteó la demanda de "Brown vs. Junta Escolar", le había pedido al abogado de mi papá David Marcus, que le mandara todo el caso y lo usó completamente. Muchas cajas con copias con toda la documentación y expedientes le dieron los argumentos necesarios para ganar su caso a su vez Y Earl Warren en su fallo como presidente de la Corte Suprema de los EEUU, usó las mismas palabras que había usado en nuestro caso en California, siete años antes. Por eso dicen que Méndez es el precedente. Los historiadores y abogados que estudiaron ambos casos se dieron cuenta que las justificaciones de las defensas eran absolutamente similares: todos los seres humanos son iguales.
A 55 años del caso Brown, muchos dicen que la integración racial en EE.UU. sigue siendo un sueño más que una realidad.
¡Cómo no! Ahora estamos peor que antes. Hemos retrocedido. Antes estábamos separados por ley. Ahora está lo que le dicen segregación de facto. Cuando hablo de esto en las escuelas, les digo a los niños: en esos tiempos, si queríamos ir a una escuela americana no podíamos. Ahora sí podemos ir, podemos elegir. Pero en varios condados de California y Texas, hay escuelas que son casi todas mexicanas. No es por ley. Es por la pobreza y por razones demográficas que estamos otra vez con la separación por razas de facto.
Existe el temor que muchos latinos están asimilándose integralmente a la cultura americana y abandonando su identidad como latinos.
Me parece que los latinos debieran ser siempre orgullosos de su cultura y de sus contribuciones a la grandeza de este país. Y sobre todo ayudar y apoyar a todos los latinos sin importar su origen, su condición socio-económica o inmigratoria y nunca olvidarse de sus raíces.
¿Que debiera contener la reforma inmigratoria?
La verdad es que no conozco muchos detalles sobre eso, pero creo que la ley DREAM para permitir la educación superior a los inmigrantes indocumentados, es un acto de justicia y debe ser parte de la reforma. Muchos jóvenes latinos fueron traídos a este país cuando eran muy chiquitos y nos son responsables de ello. Otros ni siquiera sabe que son indocumentados hasta cuando quieren entrar a la universidad o conseguir un trabajo.
La presencia de Silvia en Little Rock sirvió para recordar a todos que la lucha por la plena igualdad de derechos sigue, que todos los seres humanos tienen un mismo origen y que el color de la piel no debe ser nunca una triste escusa para segregar y discriminar.
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