Ni a las buenas ni a las malas
Por Michel Leidermann
El presidente Obama no práctica la intemperancia política de Bush, sino utiliza su nuevo lenguaje para el diálogo constructivo. Pero los resultados no son diferentes.
Cuando hace unas semanas Obama canceló los planes para un sistema de defensa antimisiles en Europa del Este, los polacos y los checos volvieron a sentirse traicionados de parte de los EEUU, pero Obama estimó que los rusos iban a hacer que valiera la pena. Moscú formaría un frente común con Washington y Europa para impedir a Irán el desarrollar armas nucleares.
La Secretaria de Estado, Hillary Clinton fue a Moscú para sacar provecho de esa esperanza hueca. Lo que consiguió fue un NO amable. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia explicó que el tiempo no está aún maduro para la aplicación de sanciones contra Irán y a lo mejor, nunca lo será. Por supuesto que Clinton regresó de Moscú con las manos vacías.
El resultado fue que Washington cedió su mejor opción de negociación con los rusos a cambio de. . . un desaire. Esta nueva Rusia, pero de alguna manera familiar, ha aceptado sin embargo procesar el combustible nuclear de Irán. Esto se supone que es tranquilizador.
La Administración Obama nos quiere hacer creer que Hillary viajó a Moscú sin ninguna expectativa de que los rusos se unirian a Occidente en la aplicación de sanciones económicas contra un Irán, que pronto podría atacar a sus vecinos con armas nucleares
La moda diplomática internacional es nuevamente, oponerse a los puntos de vista estadounidenses. Todo el mundo, desde el Comité Olímpico Internacional que rechazó a Chicago para el 2016, hasta nuestros aliados europeos, lo hacen todo el tiempo. ¿Recuerdan cuando los europeos iban a aceptar una parte de los presos peligrosos en Guantánamo?
Ahora este gobierno va a tener más dificultades para impedir que Irán y Corea del Norte se conviertan en potencias nucleares.
El apaciguamiento está dando sus frutos amargos de siempre: más humillación, más fracaso, y un peligro cada vez mayor de la guerra aquí, allá y en todas partes.
Como tantos otros, los rusos se han dado cuenta de que este presidente americano no es Ronald Reagan, quien logró derribar el muro de Berlín. Es más bien un Jimmy Carter que no pudo liberar a los rehenes americanos, pero su diplomacia complaciente le ganó el premio Nobel de la Paz (2002).
En este punto, su Secretaria de Estado, que una vez fue una mujer orgullosa y decidida, es más digna de lástima que de descrédito por no lograr avanzar los intereses de los EEUU, cumpliendo con la agenda del presidente a quien sirve.


Sacarle a Pablo para darle
a Pedro
El más viable proyecto de ley para la reforma del sistema de salud, presentado por el senador demócrata Max Baucus, costaría $829 billones por los próximos 10 años (en realidad 7), y así como los otros proyectos de esta reforma que están pendientes en el Congreso, una buena parte se costearía reduciendo los beneficios del seguro de salud para los jubilados (Medicare) y los pagos a los médicos, y subiendo los impuestos a los trabajadores de clase media y a otros que ganan aún más. ¡Sorpresa, Sorpresa!
¿Será que los legisladores no pueden cortar otros gastos muchos más superfluos de viajes y armamento para financiar un sistema salud universal que cubra a todos sin tener seguir subiendo los costos y rebajando los servicios?
Edición de esta semana
LA EDUCACIÓN SUPERIOR ES LA CLAVE DEL ÉXITO PARA LOS LATINOS Y PUEDEN RECIBIR ASISTENCIA PARA COMPLETARLA
Sandra Carmona-García, es una Especialista en Educación del Programa TRIO - EOC del Departamento de Educación de los EE.UU., subvencionado por el gobierno federal, diseñado para apoyar a las personas de Arkansas Central interesadas en continuar sus estudios en una universidad o college o en otra institución vocacional / técnica después de graduarse de la secundaría.    / ver más /
Este año el lunes 19 de febrero, se conmemora el Día de los Presidentes, honrándose especialmente a los presidentes George Washington y Abraham Lincoln.    / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El problema con la política es la política. Nos hemos acostumbrado tanto a los partidos políticos concentrándose en algunos asuntos “clave” para cada una de sus ideologías que muchos votantes ya no notan que Washington está ignorando los verdaderos designios del gobierno: los mandatos constitucionales para asegurar la tranquilidad doméstica y promover el bienestar general. Estos designios están siendo infringidos por la prisa de Washington en buscar soluciones económicas que enriquezcan aún más a los políticos codiciosos, a los súper ricos y a los intereses corporativos.   / ver más /