Obama defiende el derecho a las “guerras justas” al recibir el Premio Nobel de la Paz
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Obama es el tercer mandatario estadounidense en ganar el premio, después de Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y Jimmy Carter

El presidente, Barack Obama, aceptó el jueves 10 en la ciudad de Oslo, Noruega, el Premio Nobel de la Paz, aunque reconoció su papel como líder de una nación en guerra y subrayó que un conflicto bélico puede ser moralmente justificado.
El otorgamiento a Obama de este galardón, conferido anteriormente a Nelson Mandela, Madre Teresa y Martin Luther King, antes de que el mandatario estadounidense cumpliera un año en el poder, desencadenó una polémica internacional.
Obama afirmó que recibió el Nobel de la Paz con "gran humildad". "En comparación con algunos de los gigantes de la Historia que han recibido este premio --Schweitzer y King, Marshall y Mandela-- mis logros son escasos", admitió.
"A veces la guerra es necesaria, y en cierta medida la guerra es una expresión de los sentimientos humanos. Yo soy responsable del despliegue de miles de jóvenes norteamericanos para combatir en una tierra distante. Algunos matarán. Algunos morirán", declaró.
"Por eso he venido aquí con un profundo sentimiento del elevado costo humano que tiene un conflicto armado, pensando en las difíciles cuestiones sobre la relación entre la guerra y la paz, y nuestros esfuerzos para reemplazar a una con la otra", explicó.
Estados Unidos "ha ayudado a asegurar la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas", afirmó, destacando los conflictos en Europa, como la primera y la segunda guerra mundial.
Obama indicó que el conflicto violento no será erradicado "durante nuestras vidas" y habrá momentos en que naciones necesitarán luchar guerras justas y que él no permanecerá de brazos cruzados frente a amenazas al pueblo estadounidense.
"Donde la fuerza es necesaria, tenemos un interés moral y estratégico de vincularnos a ciertas reglas de conducta. E incluso mientras nos enfrentamos a un adversario despiadado que no se guía por reglas, creo que Estados Unidos debe permanecer comprometido con esa conducta", expresó.
Después de ordenar el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán para luchar contra los talibánes, Obama reconoció la polémica por críticas que indican que es incorrecto y prematuro entregar el Nobel a un presidente que aún está en su primer año de mandato e intensificando una gran guerra.
Obama dijo que el respeto de Estados Unidos a estándares morales, incluso durante la guerra, es lo que lo diferencia de sus enemigos.
"Esa es una fuente de nuestra fortaleza. Por eso prohibí la tortura. Por eso ordené el cierre de la prisión en Guantánamo. Y es por eso que he reafirmado el compromiso de Estados Unidos de atenerse a la Convención de Ginebra", señaló.
Al prometer el cierre de la prisión de Bahía de Guantánamo, en Cuba, para extranjeros sospechosos de terrorismo y gestionar el ingreso de reclusos para ser juzgados en territorio estadounidense, Obama ha intentado recuperar la deteriorada imagen moral de su país.
"Nos perdemos cuando comprometemos los mismos ideales que luchamos por defender. Y honramos tales ideales al mantenerlos no solo cuando es fácil, sino que cuando es difícil", explicó.
Obama, quien reconoció "una desconfianza reflexiva sobre Estados Unidos, la única superpotencia militar del mundo", indicó que el país no puede actuar sin ayuda para enfrentar desafíos globales en Afganistán, Somalia y otras regiones con problemas.
"Aquellos regímenes que rompen las reglas deben ser responsabilizados. Las sanciones deben demandar un precio real", puntualizó haciendo referencia al arsenal nuclear norcoreano y a las sospechas de las potencias occidentales de que Irán también estaría buscando desarrollar armamento atómico.
"No tengo dudas de que hay otros que pueden merecerlo más. Mi tarea aquí es seguir el camino que creo que es importante no sólo para Estados Unidos, sino importante para una paz duradera en el mundo", dijo en respuesta a la pregunta sobre cómo planeaba utilizar la distinción para avanzar en sus objetivos.
Obama es el tercer mandatario estadounidense en el cargo en ganar el premio, después de Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson. Jimmy Carter fue honrado con él dos décadas después de abandonar la presidencia.
Algunos sondeos muestran que aunque muchos estadounidenses están orgullosos de que Obama reciba el galardón, una mayoría piensa que es inmerecido.
Muchas personas recibieron con sorpresa, incluyendo algunas de la Casa Blanca, el anuncio del premio para Obama, que le fue otorgado por "sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos", citando su impulso por el desarme nuclear.
El presidente de Estados Unidos, quien al igual que otros ganadores recibirá un diploma, una medalla y el equivalente a 1,4 millones de dólares.
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