Crecen grupos de vigilantes antiinmigrantes en Estados Unidos
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Cuando se lanzó el Proyecto Minuteman a principios del 2005, hubo temores de que racistas chiflados atacarían a los inmigrantes que tratan de ingresar ilegalmente a Estados Unidos desde México.
Pero no hubo derramamiento de sangre cuando cientos de voluntarios se concentraron en el desierto de Arizona en abril para vigilar la frontera y denunciar a los indocumentados a las autoridades de inmigración.
Desde entonces, el movimiento Minuteman (cuyo nombre proviene de una milicia rural de la Guerra de Independencia en 1776), ha crecido en diversos estados.
Uno de los fundadores del movimiento obtuvo una cantidad sorprendente de votos al buscar una banca en el Congreso. Y algunos opositores del movimiento reconocen que no todos los participantes son racistas o extremistas.
La inmigración ilegal y los problemas que genera ha llamado la atención de "un espectro bastante amplio del común de los estadounidenses", dijo Mark Potok, director del Proyecto de Inteligencia, un organismo que vigila las actividades de los grupos racistas. "Esto es impulsado en parte por políticos que se disputan el protagonismo en un asunto que según ellos tiene gran repercusión. Hay componentes realmente racistas y antisemitas en este movimiento", dijo Potok, pero añadió que éste "ha atraído personas que no son del Ku Klux Klan ni neonazis".
El creador intelectual del Proyecto Minuteman fue Jim Gilchrist, un contador jubilado de Orange County, California, que reclutó participantes por medio de la internet. Según los dirigentes, se trataba de llamar la atención del país sobre los problemas de la frontera de Arizona con México, el tramo más poroso del límite de 3.200 kilómetros.
Unas 900 personas se presentaron en abril, dice el grupo. Docentes y soldados en retiro, empresarios y ex directivos de empresas, algunos armados, estacionaron sus camionetas y furgonetas a la orilla de un camino polvoriento cerca de Naco, Arizona, se sentaron en sillas de jardín y empezaron a escudriñar la frontera con largavistas.
Los organizadores dijeron que gracias a los voluntarios, las autoridades descubrieron a unos 330 inmigrantes ilegales. Los críticos (incluida la Patrulla de Fronteras) dijeron que los Minutemen eran un fastidio. Entre otros, perturbaban las operaciones de la patrulla al activar sensores colocados para descubrir a los indocumentados.
No obstante, el Proyecto Minuteman logró llamar la atención sobre la inmigración ilegal.
El 6 de diciembre, Gilchrist, un ex republicano que se presentó como candidato independiente en una elección especial al Congreso en su distrito californiano, fue tercero con el 25% de los votos.
Muchas personas en su distrito, cercano a la frontera con México, está enfurecida por el crecimiento de la población indocumentada.
Dan Stein, presidente de la Federación por la Reforma Inmigratoria, que aboga por límites a la inmigración, dijo que el Proyecto Minuteman refleja una reacción visceral a la "intromisión nacional" por los inmigrantes ilegales. "Esto tiene una autenticidad que atrae los sentimientos y la mente de la opinión pública estadounidense", dijo Stein.
Los Minutemen ven latinos por todas partes, "más en sus estados, sean del sur o el medio oeste o Nueva York", prosiguió. "Leen sobre la frontera y es como un colador, la gente sigue cruzando sin control y el gobierno no hace nada".
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