¿Qué vamos a celebrar en el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana?
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Elias Ramos Diaz

Después de consumada la Independencia de México en l82l y hasta l9l0, tuvimos muchas desgracias, la principal la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio con la guerra de Estados Unidos a México, y asi, el 30 de diciembre de l853, se firmo el tratado de límites, o de La Mesilla, también conocido como la compra Gadsen, mediante el cual los norteamericanos pagaron la suma ridícula de 10 millones de dólares al traidor Antonio López de Santa Anna. Lo vendido fue un área de l09, 574 kilómetros cuadrados. De esta manera sufrimos un despojo descomunal. Hoy en Arizona, que fue nuestra tierra, están corriendo a los indocumentados mexicanos. Si en lugar de Santa Anna hubiese estado Benito Juárez, tal vez otra hubiese sido la historia. Otra desgracia de esta época fue el gobierno de Porfirio Díaz por más de 30 años, quien entregó nuestro patrimonio a empresas extranjeras, firmó tratados que beneficiaron principalmente a los gringos. Todo esto detonó en la Revolución Mexicana, que se inició en l9l0, y que también se ajusta al slogan.

¿Qué vamos a celebrar en el centenario de la Revolución Mexicana? …Si estamos igual o peor que antes. Nada hay que celebrar. No hay expectativas. Las condiciones laborales y económicas son parecidas a las que teníamos antes de la Revolución Mexicana, iniciada hace un siglo. La tasa de desempleo es casi de l4%, o sea, que hay l6 millones de mexicanos sin trabajo. El “Jelipillo” miente cuando dice que vamos por buen camino y que nos estamos recuperando. La gasolina sube cada mes, ya casi esta a 10 pesos por litro. Lo mismo el gas doméstico, y los agroquímicos para el campo. En estos momentos en México, millones de mexicanos decimos: Conque ganemos para comer, ya la hicimos. De nuestra dieta han desaparecido alimentos como la carne, los mariscos, etc. Antes de la Revolución Mexicana, los que explotaban a los trabajadores eran los hacendados. En cada región agrícola importante había una hacienda, y en ésta, una capilla católica y una tienda de raya, un salón enorme donde vivían los campesinos con sus esposas e hijos, hacinados, llenos de piojos y chinches. Todavía quedan restos de estas haciendas. Algunas han sido remodeladas. Tenemos un ejemplo: la Hacienda de las Mendocinas, que limita con nuestro pueblo, y cuyo dueño es Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari. A algunos les parecerá increíble, pero allí también se sigue explotando a los trabajadores. Por todos es sabido que este señor estuvo en la cárcel durante todo el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León. Después salió libre durante el gobierno de Chente Fox. Cuando fui presidente auxiliar municipal de mi pueblo, San Buenaventura Tecaltzingo, municipio de Texmelucan, Puebla, tuve la oportunidad de platicar con este señor. Es un hombre culto, pero eso no le quita lo corrupto.

Volviendo a las haciendas, las tierras que pertenecían a ellas, se contaban por cientos de hectáreas. A los trabajadores, los campesinos, les pagaban un salario miserable. El capataz, con chicote en la mano, los hacía trabajar de sol a sol. En la tienda de raya les vendían los alimentos, pero cuando les hacían sus cuentas, las aumentaban, es decir, les cobraban más de lo que habían comprado, y siempre quedaban a deber deudas que nunca podían pagar, y por tanto se las heredaban a sus hijos, y así sucesivamente. Sometidos otra vez a la religión cristiana, los curas o sacerdotes eran cómplices del maltrato y explotación del campesino. Les inculcaban la fe cristiana y los amenazaban, diciéndoles que si no se portaban bien o se rebelaban, serían excomulgados.

Actualmente a los explotadores ya no se les llama hacendados, ahora son empresarios, patrones que tienen una riqueza de incalculables dimensiones. A saber: Carlos Slim Helú, Roberto Hernández, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Bailleres, Emilio Azcárraga Jean, Germán Larrea Mota Velazco, Gastón Azcárraga, Lorenzo Severtije, Jerónimo Arango, Roberto González, Claudio X González, Alfredo Harp Helú, Lorenzo Zambrano, Carlos Peralta, Dionisio Garza Medina, José Antonio Fernández.

Once políticos influyentes que también poseen mucha lana: Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto, Elba Esther Gordillo Morales, Diego Fernández de Ceballos, Vicente Fox Quesada, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Luis H. Álvarez, Francisco Rojas, Beatriz Paredes Rangel, y por supuesto, Felipe Calderón. Sus fortunas y su poder han sido amasados con la pobreza y el desempleo de la mayoría, la inseguridad y la violencia en el país, la falta de democracia y la violación cotidiana de los derechos de los mexicanos. La oligaquía prepara el regreso del PRI al poder para garantizar sus negocios, pero sería como el regreso de Santa Anna. Es posible que en México coexistan el hombre más rico del mundo y millones de mexicanos pobres, como resultado de la mala distribución de la riqueza, la incapacidad del gobierno para combatir los monopolios y para cobrar impuestos a los empresarios. Y todavía les regalan la energía eléctrica.

El creciente enriquecimiento de Carlos Slim y otros empresarios mexicanos responde a que toda la política económica está dirigida a que haya millones de pobres y persistan los monopolies. Tener al hombre más rico del mundo en México, y que el l0% de la población de mayor ingreso concentre el 37% por ciento de la riqueza, es reflejo del gran problema de distribución de la riqueza que priva en el pais.

La revista Forbes ubicó a Slim, presidente de Telmex y de América Móvil, como el hombre más rico del mundo, con una fortuna de 53 mil millones de dólares. Slim y otros ocho mexicanos, entre ellos el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo Guzmán, poseen, segun la publicación estadounidense, una fortuna de 90 mil 300 millones de dólares, o sea, el l0% del Producto Interno Bruto del país, monto comparable a la reserva internacional de divisas de México, que es de 94 mil millones de dólares. En el 2009, en plena crisis económica, Slim incrementó su riqueza en 18 millones de dólares, mientras el número de pobres en México creció. A finales del 2009, Felipe Calderón se lamentó de que los empresarios no pagan impuestos, pero no hizo nada. No envió una iniciativa de ley para que los empresarios empiecen a pagar. Lo único que hizo fue llorar su impotencia, seña de un gobierno débil. En México cada vez tenemos más personas en pobreza y marginación frente a un pequeño grupo de empresarios exitosos, del que forma parte Slim.

Mientras se favorezca el enriquecimiento de unos cuantos, los niveles de inversión en educación, factor que ayudaría a reducir las desigualdades, son muy bajos. La riqueza nacional está concentrada en un reducido grupo que, como en el caso de Slim, deben parte de su fortuna a la explotación laboral a través de la subcontratación, que elimina derechos a los trabajadores. Estos son contratos por seis meses, renovables cuantas veces sea necesario, para así no pagar prestaciones, reparto de utilidades, aguinaldo, etc. Aquí en México los empresarios no contratan a personas mayores de 40 años, lo cual constituye una violación flagrante a las garantías individuales.

 

ELÍAS RAMOS DÍAZ: Profesor y Licenciado en Derecho (Abogado).

Nació el 22 de marzo de l942, en el pueblo de San Matías Atzala, Teotlalatzingo, Puebla. De cuna muy humilde, vivió en extrema pobreza. Anduvo descalzo hasta los 12 años de edad.

Se inició como profesor de primaria en la sierra norte de Puebla. Después llegó al centro de Puebla y se inscribió en la Normal Superior, en la especialidad de Lengua Y Literatura Españolas, misma que terminó en l969.

Empieza a estudiar la carrera de Licenciado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se titula en l996, cuando contaba con 54 años.

Elías Ramos Díaz es hombre de ideas de izquierda, pero él considera que en estos momentos la izquierda en México está “putrefacta, aliándose con la derecha. El único que se salva de la quema es el ‘Peje Lagarto’ Andrés Manuel López Obrador”, al que dice admirar mucho.

Actualmente funge como profesor pensionado, pero sigue litigando asuntos legales como Licenciado en Derecho.

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