Arkansas con la peor atención en salas de emergencia
Salas de emergencia de hospitales de EUA no están preparadas para atender adecuadamente pacientes.
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Estados Unidos no está suficientemente preparado para soportar en las salas de emergencia de los hospitales, otra situación como la vivida en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 o la acontecida tras el paso del huracán Katrina el año pasado.
La falta de atención y las demoras a los pacientes que se registra a diario, la necesidad de contar con más capacidad para tratar urgencias, y la falta de personal calificado para asistir a alguien que se encuentre entre la vida y la muerte, harían que de ocurrir una nueva catástrofe de tales magnitudes, la situación sería tan caótica que muchas personas terminarían agonizando en los pasillos de los hospitales.
Así lo constata el Colegio Americano de Doctores de Emergencia (ASEP), que presentó el martes 10 en Washington, el primer estudio realizado en la nación que evalúa las condiciones "más necesarias" en las salas de emergencia de los hospitales tras examinar de manera independiente cada uno de los 50 estados, incluyendo el Distrito de Columbia, médicos y miembros de ASEP concluyeron que, pese a la importancia de salvar vidas, los sistemas de emergencia en casi todo el país se encuentran bajo una situación de "estrés extremo" que le ha hecho a los Estados Unidos a merecer únicamente la nota "C –".
El informe, titulado "Situación de la medicina de emergencia" y realizado con datos extraídos del Departamento de Salud de Estados Unidos, entre otras fuentes, comprueba que la mitad de los estados destinan pocos recursos a las salas de urgencias y que el 80% del total prestan únicamente un servicio de emergencia "mediocre".
"Los ciudadanos asumen que recibirán atención de urgencia cuándo y dónde lo necesiten, pero cada día se está dando menos ese caso. Nuestro informe encuentra que el apoyo del país al cuidado de emergencia es más que mediocre", dijo Frederick Blum, presidente de ACEP. "En una nación que se enorgullece a sí misma de dar el mejor cuidado médico del mundo, cualquier grado por debajo de la ‘A’ es inaceptable".
De acuerdo con información del Centro de Control de Enfermedades (CDC), durante el año 2003 en que se computaron los últimos datos, se produjeron cerca de 114 millones de visitas a las salas de emergencia, el mayor índice contabilizado hasta ahora para un país que cuenta con 297 millones de habitantes.
En contraste, la capacidad para atender pacientes con dolencias graves ha disminuido considerablemente en los últimos 12 años. Desde 1993 se ha cerrado el 14% de las salas de traumatología de todo el país y se han retirado 103 mil camas quirúrgicas, junto a otras 7,800 de cuidado intensivo, situación que en ocasiones provoca desviar las ambulancias a los centros no siempre más cercanos al paciente.
El estado de las salas de emergencia en este país es crítico. Estas salas tienen que ser un lugar donde el paciente pueda ser recibido a cualquier hora, cualquier día y en cualquier momento. Si alguien tiene un ataque cardíaco y lo transportan al hospital, la sorpresa llega cuando en el establecimiento se lee el letrero que dice No vacancy [no hay sitio disponible]" por la falta de camas.
La ponderación de los cuatro distintos criterios de evaluación fue diferenciada, de acuerdo a la importancia de cada uno de los servicios en cada estado:
• accesibilidad a la atención de emergencia: 40%;
• calidad de la atención y seguridad del paciente: 25%;
• salud pública y prevención de accidentes: 10%; y
• ambiente de responsabilidad médica por los pacientes: 25%.
Los miembros de ACEP hacen un llamado público a los representantes políticos para urgirles a mejorar el sistema médico de atención de emergencias; disponer de una mayor capacidad para responder ante situaciones de desastres; disminuir los costos, y facilitar el acceso a la salud pública para reducir la aglo-meración en las salas de urgencias.
Por ley federal, los hospitales tienen que atender a cualquier paciente en condiciones de gravedad aunque éste no pueda financiar el costo de la emergencia, algo que ACEP ve como una puerta abierta para quienes carecen de seguro médico a la hora de escoger acudir a las salas de urgencias.
"Algunas soluciones son locales, otras estatales y otras a nivel federal, pero debemos empezar un diálogo nacional sobre este pro-blema y para solucionarlo se necesita el apoyo financiero. Esto no está dando como resultado un negocio rentable y por eso muchas salas están cerrando. No se puede sostener esta situación", indicó Blum, quien auspicia una reforma que mejore el acceso médico, no sólo para evitar que los médicos y enfermeras abandonen la profesión, sino para incrementar el número de especialistas disponibles en cada sala.
"El acceso a las salas de emergencia es inadecuado. Hay una crisis nacional que debe empezar a solucionarse para aumentar la capacidad de respuesta en desastres y estar preparados en caso de un ataque terrorista", apuntó, por su parte, Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública. "Pero también hay que trabajar para evitar consultas que ocupan las salas de emergencia y que se pueden prevenir como los accidentes".
Durante la evaluación sometida por la ACEP, el estado de California obtuvo, con una ‘B’ la calificación mediana pero la más alta del país en este estudio que combina la disposición al cuidado de emergencias, la calidad y seguridad de los pacientes, la salud pública y la prevención de accidentes y la responsabilidad médica.
California se situó en primer lugar en cuanto a servicios de emergencia se refiere, seguido por los estados de Massachusetts, Connecticut, y el Distrito de Columbia.
Utah, Idaho y Arkansas con la nota ‘D’, fueron situados en los tres últimos puestos del país entre los 50 estados con las peores calificaciones generales, mientras que Louisiana y Mississippi se encuentran en la posición 28 y 32 respectivamente, pese a que las estadísticas fueron tomadas en esos estados antes de la tragedia provocada por el huracán Katrina.
California lidera la tabla gracias al buen reporte obtenido en materias como la salud pública y las iniciativas de prevención de accidentes, pero mantiene algunos de los retos más grandes precisamente, como son tener un mejor acceso al cuidado médico de emergencia e incrementar el número de enfermeras en los hospitales.
Arkansas falló en casi todas las categorías incluyendo los centros para tratamiento de traumas (sólamente hay uno de estos centros en todo el estado), el gran número de residentes sin seguro de salud, y además porque a los motociclistas no se les exige usar casco protector.
El Cirujano General de Arkansas, Joe Thompson, dijo que algunos de los criterios usados para calificar a Arkansas, estaban "atrasados" pues ya habían sido mejorados hasta la actualidad, y que otros antecedentes no fueron considerados como por ejemplo los programas implementados en el 2005 para reducir la obesidad de la población.
Las notas en el estudio reflejan los si-guientes criterios:
• A: con por lo menos 80% de atención aceptable;
• B: con por lo menos 70% de atención aceptable;
• C: con por lo menos 50% de atención aceptable;
• D: con por lo menos 30% de atención aceptable;
• F: con menos de 30% de atención acep-table.
Edición de esta semana
DEBATE BILINGÜE ENTRE CANDIDATOS A ALCALDE DE LITTLE ROCK 
Un debate en el que participaron candidatos a la alcaldía de Little Rock, fue organizado por Rolando Ochoa de la cadena de televisión Univisión-Little Rock, Cesar Ortega pastor de la organización de servicio comunitario basado en la fe cristiana City Connections, y Michel Leidermann, director del periódico en español El Latino. El debate se realizó a las 7 PM del lunes 29 en la iglesia South City ubicada en la Baseline Rd con la I-30 en el Southwest de la ciudad.   / ver más /
El Obispo Anthony Taylor de la Diócesis de Little Rock, publicó una segunda carta el martes, 23 de octubre, actualizando información sobre la actual crisis de abuso sexual por clérigos y la ayuda para las víctimas.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Cuando los jóvenes de la antigua Atenas alcanzaban la edad de 17 años, se marcaba un momento en el que pasaban de ser jóvenes a ser considerados hombres responsables para la toma de decisiones sobre la ciudad. De ahí en adelante se les permitía el ingreso a las filas militares para luchar en la guerra.    / ver más /