Fracaso del voto en el exterior
Por Michel Leidermann
El proceso para inscribir a mexicanos en el exterior para las elecciones presidenciales en México, fue un verdadero fracaso. Poco más del 1% de los cuatro millones de votantes potenciales hicieron su solicitud. Para cotejar, un país como República Dominicana (tiene nueve millones de habitantes) con México (tiene 106 millones de habitantes), pudo registrar más votantes en el exterior para sus pasadas elecciones (53,426) que los apuntados por el IFE para las próximas votaciones del 2 de julio en México. ¿Porqué no le preguntaron a los dominicanos cómo lo hacen?
Las razones de este fracaso son muchas.
Las restricciones impuestas por el Congreso sugerían que los legisladores sólo querían salir del paso. Tuvieron años para implementar un sistema que funcionara. Pero como, para variar, lo dejaron todo hasta el último momento, se aprobó —el 30 de junio de 2005— un sistema de voto con muchas condiciones.
Había que registrarse por correo antes del 15 de enero de 2006, adjuntando varias copias de documentos firmados, y pagar $10 para enviarlos por carta certificada.
Sin embargo, el mayor problema fue que muchos mexicanos perdieron, destruyeron o dejaron su credencial de elector en México antes de venir a EUA y por lo tanto no podían cumplir con este principal requisito para votar.
Pero además el proceso para poner en marcha el voto de los mexicanos en el extranjero sobrepasó la capacidad organizativa del IFE. La campaña de información fue pobre y tardía. Todavía muchos mexicanos no saben de que se trata.
El IFE es muy bueno organizando elecciones legítimas, pero su fuerte no es hacer campañas de publicidad en extranjero. Los pobres números de electores inscritos demuestran el fracaso del proceso. El IFE se gastó 120 millones de dólares para organizar el voto desde el exterior. Y ahora el IFE y el Congreso mexicano se echan la culpa unos a otros.
La otra razón del fracaso con el voto en el extranjero fue que las organizaciones de mexicanos en EUA se equivocaron al calcular el interés de la comunidad mexicana para votar desde fuera. Es posible que la desunión de los mexicanos que viven en EUA con su país de origen, sea mucho mayor de lo imaginado. La política mexicana no parece ser una de sus preocupaciones principales cuando millones de indocumentados tienen que esconderse de las autoridades migratorias en EUA, buscar trabajo, conseguir una buena escuela para sus hijos y enviar dinero a sus familias en México.
Los inmigrantes mexicanos siguen conectados por las remesas, la Internet, y el celular con sus familias en México, pero no tanto con su país. Además, existe un resentimiento con México. Al final de cuentas, el país los obligó a salir.
Hay curiosidad por la campaña electoral en México, pero que gane López Obrador, Calderón o Madrazo no afecta en nada su vida en EUA.
Si el proceso para votar fuera promovido con una verdadera campaña de promoción en los medios de comunicación en español en EUA, con más facilidades para obtener en el extranjero una credencial de elector, y con mucho tiempo (al menos un año) para dar a conocer las reglas del juego, los resultados hubieran sido mucho mejores. Ahora hay que pensar en el 2012.
¿Y usted que opina?
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Edición de esta semana
CENTRO DE AYUDA A VICTIMAS LATINAS DE VIOLENCIA Y CRÍMENES
Por Michel Leidermann
EL LATINO visitó las oficinas del Centro de Asistencia a Latinos Victimas de Crimen en North Little Rock para conocer detalles sobre esta nueva organización que está ayudando a las victimas latinas (sin importar su condición migratoria) que han sido víctimas de crímenes y hablan poco inglés para ofrecerles ayuda con los tramites policiales/judiciales, apoyo emocional y desarrollar en la victima la confianza y la seguridad en sí misma para prevenir nuevos siniestros.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
La evidencia está a la vista: la Organización Trump, como decenas de otras empresas también habría contratado inmigrantes indocumentados, copiando de este modo una fórmula bastante conocida de beneficio económico al hacer uso de mano de obra sin documentos y, por ende, mal pagada y sin beneficios de salud. Unos necesitan de otros, cierto, pero la balanza siempre se inclina en favor de quien contrata.   / ver más /