Japon lucha por contener fuga radiactiva al mar

  Trabajadores de la central nuclear Fukushima trataban parar la fuga radiactiva al Pacífico, lo que, según el Gobierno, podría durar todavía meses.

La central Fukushima situada al borde del océano Pacífico a unos 250 kilómetros al norte de Tokio, estaba concebida para resistir olas de seis metros, pero no de 14, como fue el caso.

El 11 de marzo, sus seis reactores se detuvieron automáticamente, tal como estaba previsto, al producirse el primer temblor del sismo de magnitud 9. Sin embargo, el posterior maremoto ahogó los circuitos eléctricos y de refrigeración del combustible nuclear.

Cuatro reactores comenzaron entonces a calentarse peligrosamente, provocando explosiones y liberando humo radiactivo. Cientos de obreros lograron dominar ese proceso de calentamiento, echando agua sobre las instalaciones día y noche.

El accidente, es el más grave desde la catástrofe nuclear de Chernobyl, Rusia, en 1986. 

La prioridad de los trabajadores es restablecer la alimentación eléctrica para que funcionen los circuitos de refrigeración de los cuatro reactores dañados. Los reactores 5 y 6 se salvaron de la catástrofe.

Sin embargo, los avances en esa tarea son lentos. La enorme cantidad de agua empleada para enfriar las barras de combustible ha inundado las salas de turbinas y las galerías subterráneas, impidiendo toda intervención humana.

La tarea más difícil es evacuar esas capas de agua altamente radiactivas, que en parte se filtraron al océano por una brecha de 20 centímetros descubierta en un foso conectado al reactor 2.

En los próximos días se espera que una plataforma flotante de acero de 136 metros de largo y 46 de ancho con tanques con una capacidad de 10.000 toneladas, podrían servir para evacuar el agua contaminada.

Tres semanas después de la tragedia, el balance aún provisional de la policía es de 12.020 muertos confirmados y 15.512 desaparecidos, cuyos cadáveres fueron muy probablemente barridos por el agua.

 

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