El "sueño americano" atrae a menos mexicanos
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Hace unos meses las autoridades de Michoacán, en el oeste de México, notaron un súbito aumento en los estudiantes matriculados en las escuelas. También subieron las solicitudes a sus programas sociales, y después hubo informes de que las fiestas en algunos pueblos fueron más concurridas de lo normal.

En los tres hechos hay un común denominador: bajó la migración de mexicanos hacia Estados Unidos.

De hecho, en el último censo de población el gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), detectó más personas de las esperadas pues muchos que pensaban emigrar decidieron quedarse.

El fenómeno empieza a cambiar la vida en muchas comunidades de México, especialmente las que dependen de remesas o tienen problemas de marginación. 

Hay varias respuestas al fenómeno en México. La primera es la crisis económica estadounidense que afectó sobre todo a las áreas donde trabaja la mayoría de los indocumentados mexicanos, es decir, la construcción y los servicios.

Otra respuesta es el clima de inseguridad en México por la guerra contra y entre carteles, que hace más peligroso el viaje al Norte. El problema ya no es sólo cruzar el desierto sino evitar asaltos y asesinatos antes de llegar a la frontera. El riesgo que había en años anteriores se multiplicó por diez ahora.

Otra más es que quienes financiaban la migración indocumentada ya no pueden hacerlo.

En el último siglo los mexicanos establecieron una extensa red de familiares y amigos que les acogían y ayudaban a conseguir empleo, además de prestar dinero para cubrir la cuota de los "coyotes". Pero el mecanismo, conocido como "remesa sistémica", dejó de funcionar hace tres años. El que está allá o no tiene trabajo, o vive una situación precaria en su empleo. La mayoría no tiene dinero para prestar a los familiares.

El flujo migratorio también bajó por el clima anti inmigrante en varias regiones de Estados Unidos, sobre todo en donde los congresos locales autorizaron nuevas más leyes más restrictivas contra los indocumentados, y también porque aumentó la vigilancia en su frontera Sur.

Todos estos factores hacen más difícil la decisión de emigrar, pues contrario a otros años, ahora las ganancias son menores. Hace una década la diferencia salarial entre México y EE.UU. era de 8 a 1 pero ahora se redujo a la mitad porque la situación socioeconómica de muchas comunidades mexicanas ha mejorado en la última década.

Pero la caída en la migración es un fenómeno temporal, pues en la medida que mejore la economía estadounidense habrá más oportunidades de empleo para los indocumentados.

Pero es difícil volver a las cifras que hubo en la década pasada, cuando emigró un promedio de 500.000 mexicanos cada año. Ahora el flujo anual de indocumentados es menor a 300.000 personas, según datos oficiales.

Esto no significa que el fenómeno se detenga en el corto plazo, sobre todo porque la economía mexicana no crece a todo el ritmo necesario.

 

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