Contrapuntos
Por Michel Leidermann

Mexicanos ahora dudan en dejar su tierra

Mientras en EEUU continúa estancado el debate sobre la reforma migratoria y en muchos Estados se aprueban leyes que castigan duramente a los indocumentados, pocos prestan atención al declive de la inmigración desde México. 

El The New York Times cita varios estudios que explican este fenómeno. El Centro Hispano Pew revela que en 2010, menos de 100.000 mexicanos sin papeles cruzaron la frontera o se quedaron ilegalmente en EEUU por más tiempo del que les permitían sus visas. Esta cifra contrasta significativamente con 525.000 mexicanos que ingresaron anualmente entre 2000 y 2004.

Al mismo tiempo el Censo en México descubrió que el país tiene 4 millones más de habitantes de lo proyectado, lo que se atribuye justamente a la declinación de migración hacia el Norte.

Las causas de este descenso serian varias:

La alta tasa de desempleo en EEUU que pasa el 9%. Como resultado, se ha agravado el clima antiinmigrante y en estados como Arizona, Alabama y Georgia se aprobaron leyes que castigan severamente a los sin papeles y a quienes los contratan, lo que ha obligado a muchos a dejar esos Estados y ha desanimado a otros de inmigrar de forma ilegal.

Pero estos factores no son los únicos.

Del lado mexicano también han empezado cambios que afectan las tendencias migratorias. El más importante, es el marcado descenso de los nacimientos. En 1970 las mujeres mexicanas tenían en promedio 6,8 hijos, actualmente tienen sólo 2,8. Esta cifra ha causado un impacto dramático en el mercado laboral. En cada año entre 1990 y 2007, un millón de jóvenes mexicanos se sumaba al flujo de trabajadores en busca de empleo. Hoy esta cifra ha descendido a 800.000, y para 2030, se espera que disminuya a 300.000.

Aunado a esto se encuentra el hecho de que, pese al clima de incertidumbre y violencia que aqueja a México, su economía ha empezado a tener un crecimiento sólido. El año pasado creció un 5,5% y para este año se pronostica que crecerá un 4,4%, lo que aumentará las oportunidades de empleo.

Todo esto hace prever que en los próximos años la migración de mexicanos indocumentados hacia el Norte será cada vez menor y cuando EEUU necesite de esa mano de obra que ahora desprecia, simplemente ya no estará disponible. 

 

Los ricos no sufrirán

Muchos están convencidos de que una de las formas de resolver el déficit fiscal, es aumentar los impuestos a los ingresos, especialmente a los que ganan más: los “ricos”. La cifra que más se menciona es a partir de los $250.000, que puede ser un “gran” sueldo para un individuo, pero sólo una cifra mediana en el caso de un pequeño negocio. Asumamos que un ingreso de $250,000 paga en la actualidad impuestos entre $54 y $75 mil y que el aumento de impuesto a los ricos lo sube a $100,000. Eso aún le permitiría vivir confortablemente pero quizás gaste menos en su restaurante favorito, lo que afectara al dueño, empleados y proveedores. También podría decidir postergar la compra de un auto nuevo lo que afectará al agente, empleados y al fabricante y proveedores de partes y todos sus obreros.

De modo que cuando se suben los impuestos, no sólo es el rico el que sufre, sino igualmente los que dependen de sus hábitos de gastar. El efecto multiplicador podría ser devastador para los ayuntamientos y los estados. 

Hay que pensarlo muy bien…

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
El problema con la política es la política. Nos hemos acostumbrado tanto a los partidos políticos concentrándose en algunos asuntos “clave” para cada una de sus ideologías que muchos votantes ya no notan que Washington está ignorando los verdaderos designios del gobierno: los mandatos constitucionales para asegurar la tranquilidad doméstica y promover el bienestar general. Estos designios están siendo infringidos por la prisa de Washington en buscar soluciones económicas que enriquezcan aún más a los políticos codiciosos, a los súper ricos y a los intereses corporativos.   / ver más /