Huracán Irene inunda desde las Carolinas hasta Nueva Inglaterra y Canadá
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Aspecto de las inundaciones provocadas por el huracán Irene durante su paso hoy, sábado 27 de agosto de 2011, en Nags head, Carolina del Norte (EE.UU.).

Después de su recorrido por la Costa Este, donde largó 30 centímetros de lluvia en Carolina del Norte y Virginia, el huracán Irene tocó tierra el domingo cerca de Coney Island, en la ciudad de Nueva York, y fue degradado a tormenta al bajar sus vientos máximos sostenidos a 100 kilómetros por hora, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

Irene azotó el Caribe  y luego tocó tierra en los EEUU el sábado por la mañana en Carolina del Norte como huracán de Categoría 1. El domingo, su fuerza disminuyó y se convirtió en tormenta tropical cerca de Nueva York.

"Esas lluvias en combinación con las caídas las pasadas semanas podrían causar inundaciones extensas y repentinas que representarían un peligro para las personas, además de caídas de árboles, por estar los suelos saturados de agua", alertó CNH.

Advirtió también que es posible la formación de tornados aislados en la mañana del domingo en el norte de Nueva Jersey, el sureste de Nueva York y en el extremo sur de Nueva Inglaterra.

La enorme tormenta —de 805 kilómetros de ancho—amenazó a 65 millones de personas en toda la costa del Atlántico, el mayor número de estadounidenses afectados jamás por un solo huracán.

Más de 4 millones de personas a lo largo de la costa quedaron sin energía eléctrica tras el paso de Irene a lo largo de la costa Este de Estados Unidos y que siguió a Canadá como tormenta subtropical dejando al menos 44 muertos en 13 Estados de EEUU y además 8 muertos en Puerto Rico, República Dominicana y Haití.

Nueva York, la capital del mundo, estaba extrañamente tranquila cuando gran parte de la población prefirió quedarse en sus viviendas para capear el temporal.

Todo el sistema de transporte colectivo permaneció cerrado por primera vez en la historia de NY. Todos los aeropuertos de la ciudad estaban cerrados, con más de 12.000 vuelos cancelados. Todos los espectáculos de Broadway, los juegos de béisbol y otros eventos fueron cancelados o pospuestos.

Aunque fue degradado de huracán Tipo 1 a tormenta tropical, Irene siguió siendo muy peligrosa, provocando inundaciones catastróficas en buena parte de la costa del Este, con una combinación de marejadas, olas descomunales y lluvias intensas de 15 a 30 centímetros.

"Los daños han sido menos severos que lo que se temía y el impacto económico, por lo tanto, es bastante menor al que la gente había previsto", precisó la firma Moody's Analytics. Los daños totales, incluyendo pérdidas no aseguradas, podrían ascender a entre $5.000 millones y $7.000 millones. En comparación, el huracán Katrina que inundó gran parte de Nueva Orleans en 2005, provocó daños por más de $70.000 millones.

Sin embargo, para muchos, la tormenta resultó más un inconveniente que un desastre y ya aparecieron aquellos que critican a los gobiernos estatales por haber sido exageradamente precavidos..

 

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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El problema con la política es la política. Nos hemos acostumbrado tanto a los partidos políticos concentrándose en algunos asuntos “clave” para cada una de sus ideologías que muchos votantes ya no notan que Washington está ignorando los verdaderos designios del gobierno: los mandatos constitucionales para asegurar la tranquilidad doméstica y promover el bienestar general. Estos designios están siendo infringidos por la prisa de Washington en buscar soluciones económicas que enriquezcan aún más a los políticos codiciosos, a los súper ricos y a los intereses corporativos.   / ver más /