Contrapuntos

 Un atolladero sangriento en México

La creciente participación de los EE.UU. en la guerra del narcotráfico en México, sólo empeorará lo que ya es una mala situación.

Es probable que lleve a más muertes y poco probable que detenga el flujo de drogas al Norte. Esto se debe a que los EE.UU. hacen caso omiso de las causas fundamentales del tráfico de drogas y del carácter internacional de los carteles: el aumento del consumo de las drogas.

La participación de EE.UU. comenzó con la "Iniciativa Mérida", un paquete de ayuda de $1.400 millones firmado por el presidente George W. Bush en 2007, para proporcionar capacitación y equipamiento a los esfuerzos de lucha contra los carteles de la droga, lo que coincidió con el inicio de la ofensiva militar del presidente Felipe Calderón.

El presidente Barack Obama amplió el alcance de la iniciativa en 2009, con mayor carga para nuestro tesoro, haciendo hincapié en la coordinación y el intercambio de información, incluido el establecimiento de un comando conjunto y de centros de control en México. Esto ha llevado al entrenamiento de miles de agentes mexicanos, la transferencia de armamento de alta tecnología, el despliegue de aviones no tripulados dentro de México, y ahora la participación directa de la Agencia Antidrogas  DEA y agentes de la CIA, personal militar de EE.UU. (desde el Comando Norte del Pentágono) y contratistas privados.

Desde el lanzamiento de la operación militar de Calderón, se estima que cerca de 40.000 personas han muerto y su número ha ido en aumento cada año del conflicto.

México ha superado a Colombia en secuestros y ha visto un aumento dramático en los asesinatos de periodistas y figuras políticas. La corrupción se ha disparado con el dinero de la droga interviniendo en la política para subvertir el esfuerzo de la guerra desde dentro. Un estudio de la Comisión del Senado Mexicano encontró que 6 de cada 10 gobiernos municipales en el país han sido infiltrados por los narcotraficantes. El Departamento de Seguridad Pública de México estima que el 62 % de la policía nacional también han sido corrompidos por el dinero de la droga.

En lugar de suprimir el tráfico de drogas, la guerra ha llevado el problema a lo más profundo de la vida social y política de México y se ha diseminado a otros países de América Central.

La sociedad estadounidense está íntimamente ligada con el narcotráfico mexicano. A principios de este año, por ejemplo, 34 ciudadanos y residentes legales de los EE.UU. fueron declarados culpables de contrabandear armas a los cárteles desde Arizona. De acuerdo con un informe de 2010 del Washington Post, más de 60.000 armas de origen estadounidense se han relacionado con la violencia del narcotráfico en México. Algunos bancos de EE.UU. han sido implicados en el lavado de dinero del narcotráfico. Y de acuerdo con estadísticas del Departamento de Justicia, a partir de 2010, los carteles operan en 231 ciudades de los EE.UU., teniendo casi $ 40 mil millones en ventas anuales desde el interior de nuestro país, a medida que el consumo de drogas ilegales va en aumento en los EE.UU.

El gobierno mexicano está perdiendo la guerra contra las drogas. Es por eso que el gobierno de Obama está enviando ahora fuerzas de seguridad de EE.UU. directamente a las zonas de guerra en México (como nunca antes). Pero la intervención de EE.UU. no lo hará más fácil de ganar, y costará a más personas y recursos en este sangriento conflicto.

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comentario
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