CONTRAPUNTOS
Por Michel Leidermann

Estrategia equivocada

Las protestas populares como “Ocupar Wall Street” se basan en una lucha de clases y en tres supuestos: los dos primeros ignoran los hechos, y el tercero, ignora la economía.

Primero: que la deuda fiscal puede aliviarse sustancialmente y evitando dolorosos recortes en programas de ayuda social y del gasto discrecional, simplemente mediante el aumento de impuestos a ese pequeño porcentaje de la población que cae en la categoría de “millonarios y multimillonarios”.

La ignorancia entra en juego aquí, porque, tan buena como podrían parecer esta idea, no hay hechos concretos que lo respalde. De acuerdo con un análisis de The Tax Foundation, si en realidad se confiscara el 100% de los ingresos de quienes ganan más de $10 millones por año, solo se reduciría el déficit federal en un 12%  y la deuda federal en un mísero 2%. Descendiendo en la escala de ingresos, si tomamos la mitad de los ingresos de los que ganan entre $ 1 y $ 10 millones, se reduciría el déficit sólo en un 8% y la deuda federal en sólo 1%. 

Incluso yendo más allá y confiscando todos el patrimonio de los 400 estadounidenses más ricos, recaudaríamos únicamente dinero para cubrir aproximadamente un tercio del déficit solo de este año.

Resumidamente, simplemente no hay suficiente riqueza en la comunidad de los ricos para borrar los problemas del país agitando la varita mágica para subir impuestos. Esto significa, que cualquier intento serio de utilizar los aumentos de impuestos para reducir el déficit federal, necesitaría de un aumento masivo a la clase media.

Segundo: que los ricos no pagan su “parte justa” de impuestos, tiene un sonido populista, pero se basa en un grado comparable de ignorancia. La evidencia que tenemos, nos dice que el 10% de los asalariados pagan la gran mayoría de los impuestos y que su contribución a los ingresos fiscales totales se ha incrementado dramáticamente en las últimas décadas.

De acuerdo con datos del Centro de Política Tributaria, el 0,1% de aquellos que pueden ser llamados “súper-ricos”,  pagaron más impuestos federales sobre la renta el 2010, que el 80% de tributarios menores. Al tomar en cuenta todos los impuestos federales, los que ganan más de $ 1 millón al año pagan 29.1% en impuestos. En comparación, los que ganan entre $ 50,000 - $ 75,000 (el “medio” de la clase media) sólo pagan el 15% en impuestos. Y los que podrían considerarse “trabajadores pobres” (que ganan entre $ 20.000 y $30.000) pagaron un promedio de 5.7%.

Un estudio de la The Associated Press concluyó que “en promedio, las personas más ricas de EEUU pagan mucho más en impuestos que la clase media o pobre. Pagan una tasa mayor, y como grupo, contribuye una proporción mucho mayor a los impuestos federales.

Tercero: que no toca tanto con hechos fácilmente verificables, pero sí con la lógica económica: la idea de aumentar los impuestos a todos los tributantes durante una grave recesión económica, especialmente aquellos cuya capital se espera genere puestos de trabajo. Pero incluso si los ricos tuvieran suficiente riqueza que al confiscarla cerraría el déficit fiscal (que no la tienen), se mantendría el problema de cómo restablecer el crecimiento económico al subir impuestos a los sectores más productivos de la economía y dársela al gobierno para gastarlo.

 

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Sandra Carmona-García, es una Especialista en Educación del Programa TRIO - EOC del Departamento de Educación de los EE.UU., subvencionado por el gobierno federal, diseñado para apoyar a las personas de Arkansas Central interesadas en continuar sus estudios en una universidad o college o en otra institución vocacional / técnica después de graduarse de la secundaría.    / ver más /
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El problema con la política es la política. Nos hemos acostumbrado tanto a los partidos políticos concentrándose en algunos asuntos “clave” para cada una de sus ideologías que muchos votantes ya no notan que Washington está ignorando los verdaderos designios del gobierno: los mandatos constitucionales para asegurar la tranquilidad doméstica y promover el bienestar general. Estos designios están siendo infringidos por la prisa de Washington en buscar soluciones económicas que enriquezcan aún más a los políticos codiciosos, a los súper ricos y a los intereses corporativos.   / ver más /