Serie: Pioneros de la Comunidad Latina en Little Rock
6711A.jpg
Eduardo Martínez

 

“Para que un negocio crezca con éxito, hay que ir poco a poco,… despacito; ya que en los negocios, como dice el viejo refrán: más vale paso que dure y no trote que canse”

 –Eduardo Martínez

 


 Su comercio “La Guadalupana” fue la primera tienda mexicana en la historia de Little Rock


 

“El servicio al cliente ha sido una de la claves de mi éxito como 

comerciante”

 –Eduardo Martínez


 

 

Su Trayectoria

Eduardo Martínez, de 43 años de edad, hombre de negocios ampliamente conocido en la región, es originario del poblado Nuevo Valle de Moreno, municipio de León Guanajuato.

Llegó a Arkansas en 1985, después de cruzar de indocumentado el río Bravo a los 15 años de edad, acompañando a un hermano mayor. Empezó a trabajar de lavaplatos y “busboy” (limpia-mesas)  en el restaurante chino “Hunan” en Hot Springs, por recomendación de otro hermano que ya laboraba allí.

Luego de un año allí se traslada a Dallas, donde trabajó varios meses para luego en 1986, trasladarse a Michigan, acompañando a un amigo que tenía familiares allá. Trabaja algunos meses en la pizca de la manzana, y luego regresa a Dallas, tras lo cual se traslada de nuevo a Hot Springs por varios meses, y luego una vez más se regresa a Dallas donde trabaja en la cosecha del durazno.

Fue en aquel año de 1986 que entró en vigor la amnistía migratoria para personas indocumentadas (IRCA) promovida por el entonces presidente Ronald Reagan. En 1987, Martínez aprovecha esta amnistía para obtener su residencia permanente. Entonces decide regresar una vez más a Hot Springs al restaurante “Hunan”, y cuando los propietarios deciden abrir una sucursal de igual nombre en Little Rock a principios de 1988, Eduardo se viene a la nueva sucursal, a trabajar tanto de cortador de verduras como de cocinero auxiliar.

En 1989, ya trabajando, residiendo, y establecido de manera permanente en Little Rock, Eduardo conoce al sacerdote católico Scott Friend, quien se convertiría en una persona instrumental en guiarlo y aconsejarlo.

“En ese entonces, el padre Friend tenía aproximadamente dos años de haber sido oficialmente ordenado como sacerdote. Recuerdo que él fue a comer al restaurante “Hunan” y fue el guardia de seguridad de allí, que era su amigo, quien me lo presentó. El padre Scott de inmediato, con mucha amabilidad, me empezó a hablar en español. Recuerdo que en ese tiempo apenas empezaba a hablar el castellano, y que tal vez su intención en platicar conmigo era hacer amistad, pero al mismo tiempo  también practicar un poco más el español. Luego, a principios de los años 90, el padre Scott empezó a oficiar misa en español, una vez al mes, en la parroquia católica Our Lady of the Holy Souls (cerca de la University Ave. y la Cantrell Road). Esas misas en español fueron las primeras en toda el área de Little Rock. Después, cuando lo trasladan a la iglesia San Eduardo en el centro de Little Rock, oficia misas en español cada semana y de manera regular durante todo el año. En ese tiempo yo vivía en una casa que el propietario del restaurante nos prestaba a los trabajadores, localizada cerca del restaurante, ubicado en el barrio Broadmoor, por la University Ave., justo enfrente de donde ahora está la Universidad de Arkansas en Little Rock (UALR)”, explicó Martínez.

Eduardo Martínez se casa en 1990, “y en 1991, mi esposa y yo decidimos viajar a Dallas a pasear y a surtirnos de productos mexicanos para nuestro propio uso, ya que aquí en Arkansas en aquel tiempo no se conseguía nada de eso. Ya estando en Dallas, decidimos comprar una cantidad mayor de productos mexicanos para ofrecerlos a algunas amistades nuestras. Para nuestra sorpresa, todo lo que trajimos se vendió rápidamente. En ese entonces yo vendía estos productos de puerta en puerta, desde una van”.

En 1993, después de asistir cada domingo a misa en la iglesia San Eduardo, el padre Friend le dió permiso de ofrecer sus productos a los feligreses a las afueras de la iglesia. “Empezamos a hacer esto de manera regular, y la gente respondió de manera positiva. Esto fue lo que nos impulsó a abrir una tienda mexicana, surtida de abarrotes y también algunos productos de miscelánea.

Así fue como en 1994 abrió su primera tienda, “La Guadalupana”  ubicada en el centro comercial “Broadmoor Shopping Center”, sobre la University Ave., en uno de los locales localizados atrás de donde ahora se halla el “Pizza Hut”.

De esa manera, la Guadalupana se convirtió en la primera tienda mexicana que abrió sus puertas al público en Little Rock.

“En dicho local únicamente duramos alrededor de 8 meses, ya que era muy pequeño y la renta muy cara. Entonces nos mudamos al local ubicado en el #700 Colonel Glenn Road, que era alrededor de cuatro veces más grande y además, la renta era mucho más módica. Hasta la fecha, La Guadalupana sigue allí”, manifestó.

Eduardo, junto con su socio y compadre, Gabriel Durán, poco tiempo después abrió un restaurante chino sobre la Colonel Glenn Road, cerca del supermercado Kroger. Esa aventura duró tres años hasta el 1997, cuando se decide a abrir su propio restaurante,  “Taquería Karina”, sobre la calle 65,  en el antiguo local del restaurante “Tacos El Presidente”.

Posteriormente, en 2004, Eduardo abre otra tienda de abarrotes al mayoreo, “Del Campo a la Ciudad”, ubicada en la esquina de la calle 65 y University Ave.

“Este local antiguamente funcionaba como una planta industrial para la remodelación y reparación de lanchas, y  se halla en un terreno de casi 3 acres. Yo compré este local y el terreno que lo circunda meramente como una inversión. Inicialmente, debido a su amplio tamaño, pensé en la posibilidad de organizar bailes, pero después calculé que eso se llevaría demasiado trabajo, ya que significaba que yo tendría que trabajar de día y también de noche. Así pues, como a los tres meses abrí la tienda, que es una combinación de tienda de abarrotes, almacén, panadería, restaurante, carnicería y centro de distribución y venta al mayoreo”, detalló.

 

Su Filosofía

Su filosofía de negocios es sencilla: más vale paso que dure y no trote que canse. “Desde que empecé, prefiero ir poco a poco, despacito, sin tratar de crecer demasiado rápido. Hay otros que han llegado aquí, les ha ido bien, y de repente empiezan a crecer a pasos agigantados. Pero luego no pueden sostener el ritmo y sus costos y gastos empiezan a rebasar sus ganancias. Y entonces viene la caída… Por eso yo prefiero el crecimiento moderado y paulatino, como un tractor,  despacio pero seguro, lento pero fuerte”.

 

El Presente

Martínez está consciente de que el éxito de sus tres comercios se lo debe en gran medida a la gran preferencia que la comunidad latina siempre le ha mostrado tanto en  su restaurante como en sus dos tiendas,  y que junto con el gran énfasis que le pone al concepto de ‘servicio al cliente’, son los dos factores esenciales que sin duda alguna le han permitido a sus negocios progresar y crecer.

“Yo hago todo lo posible por conseguir para mis clientes todo lo que necesiten. Incluso a veces llegan clientes pidiendo algún servicio o producto que no tengo. Pero igual trato de complacerlos y ayudarlos, a través de mis contactos, para que consigan lo que necesitan. O sea que para mí lo importante es darles servicio a esos clientes aunque eso a mí no me reditúe ganancia alguna. Pero la realidad es que ese servicio sí me deja una ganancia: la satisfacción mental y espiritual de haberlos ayudado”, apuntó.

Martínez explica que haber conocido al padre Scott Friend, es algo que le ha ayudado a comprender que es mejor ofrecer un servicio, y no trabajar únicamente buscando hacer dinero. “El dinero llega sólo”, dice. “Pero tiene uno que buscar algún oficio que realmente le guste a uno. Es decir, tiene que gustarle lo que uno hace a diario,… ya que si no es así, ¿pues entonces qué caso tiene hacerlo? Yo soy feliz con la profesión que he escogido, y verdaderamente me siento libre, y creo que eso me ha ayudado mucho”.

 

El Futuro

En cuanto al futuro, uno de los elementos que Martínez considera de suma importancia para acelerar el progreso de los mexicanos –y de los latinos en general– en Little Rock, “es el hecho de que, como comunidad, nosotros tenemos que unirnos, y dejar de estar tan divididos como actualmente lo estamos. La unión hace la fuerza, y eso es algo que como comunidad aún no hemos aprendido. Ojalá que eso sea algo que aprendamos rápido, ya que si no, llegarán otros grupos minoritarios y nos van a rebasar, como de hecho ya está pasando… 

 

Edición de esta semana
CENTRO COMUNITARIO SEIS PUENTES
El pasado sábado 11 el Centro Comunitario y de Educación Seis Puentes (#4202 Camp Robinson Rd., North Little Rock) celebró con gran éxito e imponente asistencia de papás y alumnos, su feria de regreso a clases 2018 repartiendo mochilas y útiles escolares y tarjetas de regalo de WalMart a los presentes. / ver más /
El consulado de El Salvador en Dallas ((469) 274-2708 o 1-888-301-1130), a cargo de la cónsul Verónica Patricia Pichinte Cubillos, sostuvo un consulado móvil en el Centro Comunitario del Southwest en Little Rock (#6401 Baseline Road) los pasados días 10 y 11, entregando nuevos pasaportes así como registros de nacimiento, matrimonio y defunción; autorización para menores; registros y sobrevivencias; antecedentes penales y policiales. / ver más /
Los campistas latinos tienden a usar los servicios de acceso al internet para mantenerse conectados con sus empleos y cualquier persona que los necesita.    / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Un joven recién casado estaba sentado junto a su padre. Mientras el joven hablaba sobre la vida adulta, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones, el padre le lanzó una mirada clara y seria y le dijo: “Nunca olvides a tus amigos, se volverán más importantes a medida que envejezcas. Independientemente de lo mucho que ames a tu familia, siempre necesitarás amigos. Recuerda juntarte con ellos ocasionalmente (si es posible), pero de alguna manera logra, mantenerte en contacto con ellos”.   / ver más /