IGNACIO ALVAREZ Y LA HACIENDA TRAYECTORIA COLMADA DE ÉXITOS
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Ignacio Alvarez y la Hacienda

Hoy por hoy, el restaurante La Hacienda (#3024 Cantrell Road) es considerado por varios críticos gastronómicos como “el restaurante más típico y representativo de la auténtica cocina mexicana”. La Hacienda ha ganado diversos premios y primeros lugares en variadas encuestas a través de los años, y también ha obtenido galardones y reconocimientos por parte de la prensa y revistas especializadas.

Su dueño, Ignacio Álvarez, platicó con EL LATINO sobre su filosofía personal, sus inquietudes, sus proyectos, y su trayectoria profesional de restaurantero, así como su nueva faceta con una radiodifusora y una empresa promotora de espectáculos.

 

Las Claves del Éxito

Álvarez dijo que los factores más importantes del éxito de su restaurante han sido “La perseverancia en mantener un alto nivel de calidad en comida y en servicio. El servicio es algo clave, y hay que trabajar todos los días para ser más rápidos, más corteses, y más eficientes. También es muy importante que exista un ambiente familiar y que la limpieza del lugar sea siempre impecable”.

“Pero sobre todo”, explicó Álvarez, “de ninguna manera se puede eludir la importancia de que todo los alimentos sean frescos y elaborados a partir de cero. Por eso todo en La Hacienda es fresco, y nada viene de lata. Las tortillas las hacemos a mano, los frijoles los cocinamos aquí mismo. Y así, con todo lo que servimos a nuestra clientela.

 

La Historia Personal

Ignacio Álvarez llegó a EEUU en 1988, a los 18 años, procedente de Cotija, Michoacán. “El mayor de mis hermanos, Candelario, fue quien me trajo por primera vez a San Diego, California. Él ya estaba allí, y en una ocasión que fue de vacaciones a Cotija, le dije que quería irme con él. Llegamos a Tijuana en autobús, y después cruzamos la frontera a pie por el cerro, de indocumentados, como mucha de nuestra gente lo hace. Llegamos primero a San Ysidro, California, y un conocido de mi hermano vino a recogernos, y nos llevó directamente al restaurante “Los Panchos”, en la esquina de las calles 9th y Market, en el centro de San Diego [donde actualmente se encuentra el restaurante “Valentino’s”] y donde mi hermano trabajaba. Yo empecé trabajando de lavaplatos allí”.

En California a ese tipo de restaurantes se les conoce como “taco shop” (tienda de tacos). “Los Panchos” tenía un menú que incluía –aparte de tacos, por supuesto– chimichangas, quesadillas, burritos, etc. Recuerdo un plato que se llamaba “flying saucer” (platillo volador), que era una tortilla de harina extendida y por encima llevaba frijoles, lechuga, carne molida, queso rallado, y muchas cosas más. En “Los Panchos” se ofrecían los platillos típicos de la comida que hoy en día suele llamarse “Tex-Mex”, que realmente no es comida auténticamente mexicana, pero más o menos se le parece.

“Mi hermano Cande, en ratitos, me enseñaba a cocinar, y así fue como a los dos meses comencé a trabajar de cocinero nocturno, de 10 de la noche a 7 de la mañana.

“Allí duré trabajando como unos seis o siete meses, y en ese tiempo empezó el proceso de la amnistía que el gobierno del presidente Ronald Reagan ofreció a los indocumentados mexicanos. En el caso particular de mi hermano y yo, un conocido de Cotija, que se desempeñaba como mayordomo de un rancho en Fresno, California, nos habló para alentarnos a aprovechar dicha oportunidad. Empezamos el proceso, y el gobierno primero me dio un permiso temporal por aproximadamente dos años (1989 y 1990), mientras que mi petición de residencia legal seguía en trámite. Después de eso, creo que a finales del ’90, ya me dieron mi mica de residente legal.

“Fue en 1990, que Marta, una hermana que radicaba en Hot Springs, Arkansas, telefoneó a mi hermano Cande para preguntarle que si le interesaría abrir un restaurante mexicano en el centro de Hot Springs. Por fin se ponen de acuerdo, y Cande se traslada a Hot Springs, mientras que yo y un cuñado nos quedamos en San Diego hasta 1991, cuando también nos venimos.

“El primer restaurante La Hacienda en Hot Springs, fue abierto en 1990 por Marta y Cande, con capital del esposo de Marta, así como también de mi padre (quien estaba aún en México), y de mi hermano Cande, quien además aportó sus conocimientos de cocinero para elaborar los platillos y diseñar el menú. Desde el primer momento la idea era abrir un restaurante auténticamente mexicano.

“Al llegar al restaurante de Hot Springs, encontré que permanecía vacío la mayor parte del día. Pero hay que tomar en cuenta que en aquel tiempo la mayoría de la gente en Hot Springs no sabía qué era un restaurante mexicano. Ya había en Hot Springs un restaurante dizque mexicano, llamado “Acapulco’s”, pero en realidad la comida que vendía era Tex-Mex y, además, era administrado y operado completamente por norteamericanos. Ni siquiera los cocineros eran mexicanos.

“Recuerdo que la gente en Hot Springs nos veía medio raro. Y bueno, después de todo, eso tiene su lógica: éramos netamente mexicanos, y no hablábamos nada de inglés. Así pues, la gente tenía cierta desconfianza hacia nosotros y hacia La Hacienda. Durante las primeras semanas, nos la pasábamos todo el día mirándonos los unos a los otros, todos sentados en una banca, platicando, en ratos preocupados y preguntándonos dónde estaba la clientela.

“Fue un cliente quien en esas primeras semanas difíciles nos dijo: ‘no se preocupen. Con la comida que ustedes tienen, y el servicio que dan, les aseguro que en un tiempo, van a triunfar. Mi hermano Cande periódicamente nos animaba y nos exhortaba a que no nos preocupáramos: ‘Los negocios así son’, decía. ‘Yo nunca he visto que alguien ponga un negocio y que de inmediato despegue’. Al principio éramos 8 personas las que trabajábamos allí. Después, a finales del ’91 o principios del ’92, empezaron a llegar todos mis demás hermanos, mi mamá, y mi papá.

“La Hacienda en Hot Springs permaneció operando en números rojos hasta mediados del ’93, o sea dos años. Afortunadamente, cómo la mayoría de los que allí trabajábamos éramos familia, pues simplemente no nos pagábamos. La verdad es que al principio fue muy difícil. Lo bueno es que nunca faltaba comida.

“Finalmente para el verano del ’93 el restaurante empezó a despegar. Otra cosa que Cande nos decía desde el principio: el negocio es como tomar un avión. Primero suben a bordo a los tripulantes. Luego encienden los motores, después duran un rato calentándolos, y entonces, después de otro rato, el avión por fin empieza a despegar.

“Al principio sí había momentos en que nos desesperábamos, ya que veníamos de situaciones y lugares donde recibíamos un sueldo regularmente, y en cambio en Hot Springs, al principio, no recibíamos nada. Pero teníamos fe en Dios de que la situación iba a cambiar. Finalmente, cuando La Hacienda despega en el ’93, de repente todo empieza a acelerarse, y el cambio fue muy rápido.

“Para el ’94, el restaurante ya contaba con una clientela estable, puesto que un buen número de personas iban a comer dos o tres veces por semana. También se empezaba a notar que se estaba corriendo la voz sobre nuestra comida y nuestro servicio.

“Fue entonces que mi hermano Cande nos reunió y nos dijo que, puesto que el restaurante ya estaba teniendo éxito, era tiempo de expandirnos y poner otro restaurante en alguna otra ciudad de Arkansas. Ya para ese tiempo toda la familia trabajaba allí: siete hermanos y cuatro hermanas, mi mamá y mi papá, y los esposos de mis hermanas, y dos primos. Así fue como tomamos la decisión de empezar a abrir otros restaurantes en la región”.

Hoy en día, el restaurante original de La Hacienda, en el #3824 Central Avenue, en Hot Springs, sigue abierto y con mucho éxito. Aún lo dirigen los fundadores del mismo: Marta la hermana de Ignacio, y su esposo.

 

Los Momentos de Mayor Soledad

Ignacio Álvarez es un individuo exitoso, y al charlar con él uno rápidamente nota que su persona revela un estado interior de tranquilidad, prosperidad y bienestar. Pero en el pasado Nacho vivió duros momentos. “Para mí la época más difícil, de mayor soledad y nostalgia por México fue cuando primero llegué a Hot Springs”, indicó. “Cuando llegué a San Diego, la verdad es que no extrañé mucho mi tierra, ya que estaba pegado a la frontera. Aparte, cada fin de semana nos íbamos a jugar fútbol, igual cómo lo hacíamos en mi tierra. Escuchábamos la radio y veíamos televisión en español, y había periódicos en español, etc. En cambio cuando llegué a Hot Springs, no había nada en español, ni televisión por satélite. Además, como no había mucha gente mexicana, no había con quien platicar ni con quien jugar fútbol, aparte de tu propia familia. Así pues, fue al llegar a Hot Springs cuando en realidad sentí el llamado ‘choque cultural’”.

 

Llegada de La Hacienda a la Ciudad de Little Rock

“En la primavera de 1996, encontramos un pequeño local ubicado sobre la calle Rebsamen Park Road que había sido el restaurante “Los Tucanes”. En realidad era un local muy pequeño, contaba con sólo 8 mesas y una cocinita en la cual apenas sí cabían dos personas. Pero pensamos que estaba bien, ya que teníamos que empezar así, pequeños. En aquel entonces sólo estábamos en Little Rock mis hermanos Cande y Manuel, y yo”.

“Cuando llegamos a Little Rock, los únicos restaurantes mexicanos eran El Portón (sobre la calle Bowman), y El Chico’s (sobre la calle lateral de la I-30). Y, además, en North Little Rock estaba El Portón (sobre la calle Camp Robinson Road).

“Luego, en el otoño del ’96, nos avisan que había un local más grande en venta en el #3024 Cantrell Road, donde anteriormente había estado un “Pizza Hut”. Tuvimos que remodelar el interior, pero finalmente logramos abrir en noviembre del ’96. Desde que llegamos a Little Rock, tanto en el primer local de la Rebsamen Park Road como en el de la Cantrell Road, jamás tuvimos que batallar mucho para ‘aclientelarnos’, puesto que un buen número de personas que vivían aquí en Little Rock ya conocían el nombre y la comida de La Hacienda por sus visitas a Hot Springs. De hecho, en el local de Cantrell Road, desde la primera semana tuvimos llenos, y hasta la fecha nos está yendo bien, a Dios gracias”.

 

Empieza la Expansión

En el 2000, la familia Álvarez abrió otro restaurante La Hacienda en Conway, donde estaba al frente Leonardo, otro hermano de Nacho. También en el 2001, abre La Hacienda en Benton, donde asume las riendas Cande hasta el 2006, cuando decide jubilarse y se regresa a Cotija, Michoacán. Después, en el 2003, Manuel se traslada al restaurante de Conway, y Leonardo abre por su cuenta el nuevo restaurante “Cotija’s” en el sector centro de Little Rock.

En el 2006, Israel otro hermano de Ignacio, empieza a dirigir el restaurante de Benton, y también en el año 2006, “La Hacienda West”, abre sus puertas en el sector oeste de la ciudad en #12315 Chenal Parkway.

Finalmente, en el otoño del 2011, La Hacienda de Conway cierra sus puertas, y Manuel pasa a dirigir La Hacienda West.

 

Los Nuevos Negocios:

La Radio y la Promotora de Espectáculos

“A mí siempre, desde muy chico, me atraía la radio” indicó Ignacio. “Desde joven, siempre tuve la inquietud de saber cómo se corría una radiodifusora, y cómo funcionaba cada cosa ahí. Me interesaba mucho, tanto de cómo se manejaba ese tipo de negocio, como también en el aspecto técnico, es decir, los detalles de la señal, y de toda la tecnología para que funcionara una radiodifusora. En el 2008 se me presentó la oportunidad de rentar una. En aquel entonces, existía en la frecuencia 1440 A.M., la radiodifusora en español ‘Potencia Latina’, dirigida por una centroamericana que rentaba la misma. De repente, el propietario de la señal la vendió y el nuevo dueño, me telefonea y me pregunta que si yo quiero rentar la señal. A mí me pareció una oportunidad de inversión bastante atractiva, aparte de que me atraía todo lo relacionado con la radio. Así fue como en febrero de 2008, abrí La Pantera 1440 A.M. (con oficinas en #1118 Geyer Springs Road, suite P6), y cuyo formato es “música regional mexicana”. Y bueno, desde entonces hemos estado progresando y conociendo más y más sobre ese ramo. Yo siempre he pensado que la radio es para informar, entretener y educar, y esas tres cosas son lo que creo que vamos a tener que afinar un poco más en La Pantera. Por lo pronto, considero que necesitamos informar mejor a la gente. Que haya más noticias y particularmente más temas que a la gente le interesen. Me quiero concentrar en este aspecto para principios del año entrante, y bueno, ya veremos qué pasa”.

Entre los planes futuros de Ignacio se encuentra la posibilidad de adquirir una radiodifusora en la frecuencia F.M. (frecuencia modulada). “Estamos trabajando en ese proyecto, pero es algo que todavía está en ‘veremos’. Estamos contemplando todas las opciones, pero no hay nada firme aún”.

También entre los proyectos de Ignacio para el año entrante, está la posibilidad de adquirir un local para que sirva como centro de espectáculos. “Es otra de mis inquietudes. La idea sería hacer bailes, conciertos, y otros tipos de espectáculos allí. Pero por ahora esto también es únicamente una posibilidad”.

Por otro lado, Ignacio inició en el 2008 una empresa promotora de espectáculos “Angel Entertainment”, la que ha organizado de manera exitosa diversos conciertos, bailes y festivales, presentando a artistas como, por ejemplo, Los Tucanes de Tijuana, Ninel Conde, Los Primos de Durango, Los Inquietos del Norte, y Horóscopos de Durango. Asimismo, también ha organizado varios festivales para el Día del Niño auspiciados por La Pantera 1440 AM.

Actualmente, a sus 43 años de edad, la trayectoria de Nacho Álvarez como hombre de negocios e inversionista va en su primera etapa. Nacho, por su natural curiosidad, por su enorme apetito de aprender y conocer todo lo posible sobre temas de su interés , indudablemente nos deparará nuevas gratas sorpresas en el futuro próximo.

Edición de esta semana
CIRUGÍAS DEL CORAZÓN POR VÍA SUBCUTÁNEA
Nuevas técnicas han permitido las cirugías mínimamente invasivas y tiempos de recuperación mucho más cortos para cientos de pacientes que han sido sometidos al reemplazo de la válvula aortica del corazón por vía de un catéter (cirugía percutánea a través de la piel) en lugar de las mayores cirugías de corazón abierto.    / ver más /
El 15° Festival Literario de Arkansas 2018 incluye en su la lista de autores y presentadores a una variada gama de escritores.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
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