TESOROS OCULTOS EN EL SOUTHWEST LATINO DE LITTLE ROCK
Por Rafael Nuñez
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» El huesero de la Doyle Springs dando una sobada y un ajuste de espina dorsal a un pequeñito.

Como es el caso en todo México y los países aledaños de Centroamérica, donde en cada barrio, en cada zona suburbana o área rural, usted encontrará que todo mundo que allí vive sabe exactamente cuál es la casa donde se pueden comprar los mejores frijoles de la olla (es decir, cocidos), así como también la casa donde se puede uno cortar el pelo, o bien, la casa donde vive el huesero o sobandero del vecindario y, por supuesto, el hogar donde se pueden comprar los mejores tamales caseros y la casa donde se venden los mejores tacos.

Bueno, pues exactamente igual es el caso en el sector suroeste (southwest) de Little Rock, donde, junto a los negocios latinos que forman parte de la economía formal —las tiendas y restaurantes latinos, las peluquerías y/o salones estilistas, etc., etc.— existe también una considerable (pero semi-oculta) economía informal, donde los latinos compran diversos tipos de comidas preparadas por sus vecinos, y/o pagan por una variedad de servicios proporcionados por estos ‘profesionales’ especiales.

Estos incluyen desde estilistas o peluqueros y mecánicos ‘de arbolito’, hasta carpinteros, electricistas y diversos otros especialistas relacionados al ramo de la construcción.

En el southwest hay también hueseros, curanderos y brujos, para afrontar una amplia variedad de males físicos, mentales y espirituales. (Algunos brujos, aparte de poder sacarles del cuerpo a sus clientes cualesquier ‘demonio’ que supuestamente les está causando problemas o mala suerte, también pueden –por una pequeña cuota adicional, por supuesto– hechizar a individuos que usted considere como ‘enemigos’, para que ellos, en vez de usted, sean acosados por demonios y/o la mala suerte.)

Y también hay ‘videntes o psíquicos’ que leen las cartas del Tarot, personas que leen la palma de la mano al estilo gitano, y hasta ‘adivinos de bola de cristal’ para todo aquel individuo que necesita que alguien le asegure una y otra vez, que su futuro va a ser muy satisfactorio y lleno de riqueza, y que su vida amorosa será muy excitante, llena de conquistas y placeres.

Esta economía oculta se extiende por todas esas zonas del sector suroeste de Little Rock donde hay, digamos, 20 o más latinos viviendo. Pero es particularmente profusa en lo que está considerado como el corazón del llamado ‘barrio mexicano’, el cual está aproximadamente situado en y alrededor de la intersección de las carreteras Baseline y Geyer Springs, en una zona delimitada por ese tramo de la Baseline Road que se extiende hasta la Chicot Road hacia el poniente, y la calle Scott Hamilton hasta el oriente, y también en los alrededores del tramo de la calle 65th Street bordeado por los mismos cruces de las calles ya mencionadas. Esa zona cuenta con un buen número de “trailer parks” (lotes de estacionamiento o ‘parques’ de cásas móviles o “trailas”) dispersos a lo largo y ancho, y los mismos son, en su gran mayoría, habitados por latinos. Son estos ‘parques de trailas’ donde se pueden encontrar las más abundantes colecciones de estos ‘artesanos empresariales’. Y debido a los lugares donde están ubicados estos parques, y el modo en que están asentados en relación a la calle, uno puede pasar en coche

 

LOS EJEMPLOS MÁS DESTACADOS

 

HUESERO

Sobre la carretera Doyle Springs, cerca de la intersección con la Baseline, existe un ‘parque de trailas’ famoso por contar entre sus habitantes a uno de los mejores hueseros de la región. Es cierto que hay más hueseros en, y los alrededores de Little Rock, pero ninguno es tan conocido ni tan ampliamente recomendado como el llamado ‘El Huesero de la Doyle Springs’, que es precisamente como se le conoce popularmente. Esta es una de esos oficios que se remontan en el tiempo hasta la época precolombina, ya que está ampliamente documentado que los aztecas y muchas otras tribus de indígenas mexicanos sabían cómo ‘fijar’ huesos fracturados, ‘reacomodar’ huesos o articulaciones luxadas o dislocadas, y cómo sobar y curar los dolores musculares asociados con la espalda y la cintura, así como también cómo tratar lesiones musculares y de coyunturas tales como tobillos torcidos, vértebras dislocadas, cuellos torcidos y hombros, piernas y brazos adoloridos. En el caso particular del huesero de la Doyle Springs, él es un huesero de quinta generación, ya que su tatarabuelo, su bisabuelo, su abuelo y su padre también fueron hueseros.

“Yo heredé este oficio desde mi infancia, pues siempre estaba viendo cómo se hace esto, y tratando lo más posible; luego entre mi padre y mi abuelo me empezaron a enseñar a cómo hacerlo; y bueno, ya con el paso del tiempo, pues empecé a hacerlo sólo, al principio siempre guiado y auxiliado por ellos, y ya después de aprender más y poder hacerlo bien, como debe ser, pues entonces comencé a hacerlo ya por mi cuenta,

“En la actualidad sé sobar tanto ‘en seco’ como húmedo, es decir, con aceite o ungüentos. La decisión de hacerlo de un modo o del otro depende del tipo de lesión, ya que músculos restirados o nervios contraídos casi siempre responden mejor a la sobada con ungüento, mientras que los músculos desgarrados, las contusiones, los esguinces de tobillo (tobillos torcidos), de muñeca, o lesiones de ligamentos o tendones, así como los huesos dislocados, a menudo responden mejor con una sobada en seco”.

El Huesero de la Doyle Springs y su padre en ocasiones han sido llamados a realizar “una sobada (una sesión de curación muscular), o ajuste de huesos” a lugares tan distantes como la ciudad de Houston. Él cobra $30 por sesión, “pero casi siempre, a excepción de los casos más severos, el paciente únicamente necesitará una sola sesión para sanar”. Considerando el hecho de que aproximadamente el 50% de todos los hombres latinos adultos que viven en el southwest trabajan en algún tipo de labor manual, y que por lo menos la mitad de estos trabajos son relacionados a la industria de la construcción, pues realmente no hay escasez de clientes para el huesero, puesto que en la mayoría de los casos, para estos individuos el tener que ausentarse de su trabajo debido a una lesión representa un día de salario perdido. Estos hombres tienen que regresar a su trabajo lo más rápido posible para así poder continuar proveyendo para sus familias. Así pues, con el interés de ahorrar tiempo y dinero, prefieren los servicios de un huesero en vez de un doctor, quiropráctico u ortopedista.

 

COMIDAS

Por otro lado, los vendedores de comida preparada sencillamente no pueden permanecer haciendo negocio si no logran rápidamente la aprobación de su clientela. De hecho estos vendedores de comida dependen casi exclusivamente de las recomendaciones de boca en boca de parte de sus clientes.

Los factores que han contribuido a que estas aventuras empresariales sean exitosas son: la calidad; la autenticidad o la sazón o el sabor; la conveniencia en cuanto a la ubicación; y el precio.

 

TACOS

Cada día, un poquito antes de la puesta del sol, Julio empieza a limpiar y a preparar el asador donde cocina sus tacos al pastor. Cuidadosamente inserta en la varilla vertical del asador, trozos circulares y delgados de carne cruda de lomo y pierna de cerdo, hasta que dichos cortes alcanzan una altura de aproximadamente medio metro. Entonces la varilla empieza a girar lentamente sobre su eje frente al bracero prendido, para asar la carne al pastor para los tacos. La fondita de Julio está sobre la Geyer Springs, un poco al sur de la calle Baseline. Según sus clientes, los tacos al pastor de Julio son los mejores en todo el southwest. Cada uno cuesta $1.25. Y de paso sea dicho, la salsa verde de Julio, hecha con guacamole y chiles serranos, es realmente increíble: deliciosa, exquisita, y con un sabor único, que es picoso pero a la vez fresco. Yo jamás había probado ninguna salsa verde en la que el aguacate, el cilantro, y el chile serrano estuviesen tan bien combinados. Si usted da una sola probada a esta salsa, sin duda volverá por más.

Casi al mismo tiempo que Julio está preparándose para abrir su fonda, también lo está haciendo ‘La señora de los tacos de la calle Stanton’, que es el único apelativo con el que sus clientes la conocen, y como ella misma prefiere ser conocida. Sus especialidades son los tacos de carnitas, los tacos de carne asada, y los tacos de longaniza. También sirve tacos campechanos (tacos ‘combinados’ de asada y longaniza), así como tostadas de cueritos. Los tacos se sirven con chiles toreados, cebollitas asadas a la parrilla, y con rebanadas de limón, de pepino y de rábano. Las tostadas de cueritos tienen lechuga, crema, queso rallado, frijoles y salsa. La señora de los tacos de la Stanton y su esposo nos relataron que hace algunos meses se sorprendieron al enterarse de que algunas personas procedentes de ciudades lejanas como Springdale y Rogers, “cada vez que vienen a Little Rock, se pasan todo el día sin comer, esperando, para así llegar con hambre a la hora de la caída del sol, cuando se vienen a comer aquí con nosotros. También nos hemos enterado que eso mismo hacen personas de Bryant, Benton, Alexander y Hot Springs. Al menos eso es lo que ellos mismos nos han dicho. Esto nos sorprendió muchísimo, ya que siempre habíamos pensado que todos nuestros clientes eran personas que vivían aquí en este barrio y sus alrededores. Jamás nos imaginamos que también venían a comer aquí gentes de otras ciudades”.

 

TAMALES

Cuando de tamales se trata, hay un buen número de hogares en el southwest que los hacen tan buenos, grandes y sabrosos como los hacían mis dos abuelitas. Y una señora que vive en un ‘parque de trailas’ sobre la Baseline va todavía más allá: ella hace unos tamales enormes, realmente gigantescos, ya que miden aproximadamente 25 centímetros de largo por 9 centímetros de ancho. La verdad es que uno sencillamente no puede encontrar estos tamales supergrandes y súper-sabrosos en ninguna tienda o restaurante. Por supuesto que una docena de estos ‘tamalotes’ cuesta $20, pero bien que valen dicho precio, ya que uno realmente no puede comerse más de dos –o cuando mucho tres– en una sola sentada.

Aunque no tan grandes, cuando de variedad y sabor se trata, nadie le llega a doña Delfina que vive en una callecita que desemboca en la calle 36, cerca de la Colonel Glenn, y quien hace deliciosos tamales caseros de muchos tipos: los tradicionales de puerco, y los también muy conocidos de pollo; pero también hace tamales dulces (de piña, de fresa, de azúcar con canela, etc.), y de rajas con queso, de frijoles con queso, y de… Bueno, usted ya sabe para donde va esto, ¿no?: usted nomás le dice a doña Delfina de qué exactamente quiere sus tamales, y ella se los hará, sin importar cuáles sean los ingredientes o sabores.

 

POZOLE Y MENUDO

En otro ‘parque de trailas’ sobre la Baseline, muy cerca de la tienda de autopartes Autozone, es donde encontrará el mejor pozole de puerco del southwest. Y doña Lucy sí que sabe de pozole, ya que lo hace de cabeza de puerco, o de espinazo, si usted así lo prefiere. Además de pozole, doña Lucy también hace menudo. Y en cuanto a la leyenda de que tanto su pozole como su menudo son un remedio excelente para ‘la cruda’ (por la mañana después de demasiadas bebidas alcohólicas la noche anterior), doña Lucy comenta: “Bueno, yo no sé si realmente hay una curación para la ‘cruda’, pero lo que sí puedo garantizar es que tanto mi pozole como mi menudo le ayudarán a ‘sudar hacia afuera’ su ‘cruda’ y, bueno, a fin de cuentas eso tal vez es lo único que una persona realmente necesita para sentirse un poco mejor después de una noche de beber demasiado”. Doña Lucy sirve su delicioso pozole los sábados y domingos, empezando alrededor de las 9 a.m. Pero uno tiene que llegar a su casa antes de mediodía, porque por lo general ya para las 12:30 p.m. o la 1 p.m., ya no queda ni una gota. Pero no se preocupe, ya que doña Lucy prepara diariamente otros deliciosos platillos, desde las 10 a.m. hasta las 6 p.m.: quesadillas, enchiladas, guisado de chicharrón, guisados de tinga de pollo o de puerco, y chorizo, todos estos platillos acompañados de arroz y frijoles. También sirve huevos al gusto, incluyendo huevos rancheros, huevos revueltos con chorizo, y todos los platillos de huevos pueden ser servidos en salsa roja o en salsa verde.

Todos estos tesoros ocultos son realmente secretos a voces para los latinos que frecuentemente los “descubren” para su gozo y que ahora, poco a poco también están despertando la curiosidad y el espíritu aventurero de los gringos. ¡Bienvenidos sean todos a gozar de nuestra cultura latina!.

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