Doctor Eduardo “Eddie” Ochoa:
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El doctor Eddie Ochoa es un miembro de la facultad de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas (UAMS), donde funge como profesor asociado del Colegio de Medicina impartiendo cátedra de Pediatría y de Salud Pública. Además tiene clínica en el Arkansas Children’s Hospital (Hospital de Arkansas para los Niños – ACH), y es Director Médico de la Clínica Latina de dicho hospital.

Eddie Ochoa reside en Little Rock con su esposa y dos hijas (de 13 años y 10 años. Se casó en El Paso, Texas, antes de mudarse a Arkansas Central en 1996, y aquí nacieron sus hijas.

 

De El Paso, Texas, a Little Rock, Arkansas

Eddie Ochoa nació y se crió en la ciudad de El Paso, Texas. Dos de sus cuatro abuelos nacieron en El Paso, mientras que los otros dos nacieron en la ciudad de Chihuahua.

“Mi abuela paterna nació en el famoso Segundo Barrio de El Paso, y mi abuelo paterno cruzó la frontera proveniente de Chihuahua en 1910, a causa de los disturbios y exilios ocasionados por la Revolución Mexicana. Cuando ellos se casaron, compraron una casa en la colonia Sunset Heights de El Paso”, detalló Ochoa.

Eddie creció en la sección residencial de El Paso que rodea el parque Tom Lea, muy cerca del centro de la ciudad. De niño asistió a la primaria Saint Patrick’s Elementary School, y más tarde a la preparatoria Catedral High School, ambas escuelas católicas.

Ochoa se crió yendo casi a diario al centro de El Paso, donde lo que más escuchaba era el español. Aparte, la mayoría de sus familiares hablaban español en casa, así que Eddie no recuerda ningún periodo de su infancia en que no hablaba ambos, el inglés y el español.

Su abuelo abrió una imprenta en 1929 en el centro de El Paso, la American Printing Company, y Eddie pasó muchas horas en dicho negocio durante su infancia y adolescencia, ayudando a su abuelo y a su padre en lo que podía.

Se graduó de la Cathedral High Schoool en 1986, y ya para entonces uno de sus deseos más anhelados era llegar a ser médico.

“El doctor Carlos Gutiérrez, un pediatra de El Paso, fue como un mentor para mí”, recordó Eddie. “Durante mis años de preparatoria, él era el médico del equipo de futbol americano de la escuela, y yo era uno de los asistentes de ‘equipaje y entrenamientos’. Recuerdo que el doctor Gutiérrez hablaba con nosotros sobre lo importante que era que los jugadores estuviesen en buena salud, y nos enseñaba en gran detalle todo lo que teníamos que hacer si ocurría una lesión durante el juego. Así fue como empecé a interesarme más y más en todo lo relacionado a los primeros auxilios, la medicina deportiva y la medicina en general”.

 

La Trayectoria

Después de graduarse de Cathedral High, Eddie ganó una beca para asistir a la Princeton University, en el estado de Nueva Jersey, una de las universidades privadas de mayor prestigio en todo Estados Unidos. “Esa fue mi primera experiencia viviendo lejos de casa” puntualizó Ochoa. “De hecho, antes de irme a Princeton, jamás había vivido fuera de El Paso. La ciudad de El Paso es un lugar donde aproximadamente el 80% de la población es latina, y el restante 20% mayormente de anglosajones. En cambio, Princeton es un sitio de gran diversidad racial. Y este cambio, y la experiencia de estudiar y vivir en Princeton, fue muy positivo para mí”.

Eddie se graduó de Princeton en 1990, con una licenciatura en Religión, pero durante su estancia de cuatro años también tomó las clases de ciencia requeridas para asistir después a una escuela de medicina. Y la razón por la cual estudió Religión, explicó, “fue porque pensé que, una vez en la escuela de medicina, iba a tener que tomar puras clases de ciencia, y decidí aprovechar mis cuatro años en Princeton para tomar materias en que dicha universidad es muy fuerte, como Religión, Historia, Ciencias Políticas, Asuntos Internacionales, Filosofía, etc.”.

Durante su cuarto y último año en Princeton, empezó a enviar solicitudes a diversas escuelas de medicina. “Inicialmente, deseaba regresar a Texas por varias razones: primero, Texas cuenta con varias escuelas de medicina, y todas bastante buenas. La otra razón era económica, ya que no quería que mi educación post-universitaria fuese excesivamente cara y así resultará una carga para mis padres”, señaló.

Eddie acudió a la escuela de medicina de la Universidad Texas Tech, en la ciudad de Lubbock, de 1992 a 1996. Durante sus primeros dos años de Medicina, tomó cursos de ciencia básica como Anatomía, Laboratorios, etc., y después, los siguientes dos años, los años “clínicos”, los hizo en El Paso, en un programa comunitario financiado por la Fundación Kellog, mismo que estaba basado en el hospital Thomason.

Al comienzo de su tercer año de Medicina, hizo dos meses de medicina interna en el hospital Thomason. Después, fueron seis meses durante los cuales se le entrenó en clínicas ubicadas en escuelas rurales de pequeñas comunidades que rodean a la ciudad de El Paso, tales como Fabens, San Elizario e Ysleta. En Fabens se entrenó en una clínica de pediatría para pacientes externos. En San Elizario, fue una clínica para familias. Todas estas clínicas era comunitarias, y para pacientes externos o ambulatorios.

“Después de esos seis meses –explicó Ochoa– el resto del tercer año nos concentramos en las áreas de psiquiatría, obstétrica-ginecología, etc. Luego, durante el cuarto año, continuamos con esas áreas y además empezamos a pensar en qué especialidad de medicina nos gustaba: pediatría, familiar, interna, etc. Al término del cuarto año, me gradué de ‘M.D.’ (Doctor en Medicina). En la última parte de ese cuarto año es cuando uno empieza a someter solicitudes a distintos lugares para su residencia médica. Por lo regular, el periodo de residencia médica es de tres años.

“Cuando estaba cursando mi cuarto año, dos de mis profesores de Pediatría me recomendaron como posibilidad hacer mi residencia médica en el Arkansas Children’s Hospital (ACH) en Little Rock. Como me continuaron recomendando al ACH, aproveché un viaje de entrevista-visita que hice a la universidad de Texas A&M (en College Station, Texas) para tener otra entrevista en ACH en Little Rock. Y la verdad es que al hacer un recorrido por ACH, simple y sencillamente me gustó muchísimo. Realmente me cautivó el ambiente que encontré. Lo amistoso que era todo mundo, las relaciones tan estrechas, tan auténticamente cariñosas que yo veía entre los doctores y el personal, y sobre todo lo verdaderamente interesados y comprometidos que estaban con todos y cada uno de los pacientes. En cierto modo, ACH y Little Rock me recordaban mucho a El Paso, ya que ambos sitios son ciudades importantes que sin embargo retienen su carácter de ‘pueblo chico y amable’. Estos factores me decidieron para hacer mi residencia en ACH.

“Empecé mi residencia en ACH en julio de 1996, y la terminé en junio de 1999. Entonces, los doctores supervisores del programa de residentes de ACH me pidieron que asumiera la posición de ‘residente en jefe’ que fungí de julio de 1999 a junio del 2000. Ya como ‘residente en jefe’, se encarga uno de supervisar a los demás residentes, ayudando a entrenarlos y guiándolos durante su residencia médica.

“Durante mis cuatro años de residencia, la comunidad latina en Little Rock comenzó a crecer a pasos agigantados, y así pues, como esta población necesitaba ser atendida, yo me comprometí a servirla”.

Durante sus años de residente, Ochoa era llamado con frecuencia para servir de traductor para las familias latinas en ACH. En aquellos años (1996-1999), Eddie era uno de sólo tres médicos bilingües en ACH.

Recordó que “Cuando llegué a Little Rock, mi intención era hacer mi residencia de tres años, y luego regresarme a El Paso. Cuando descubrí el crecimiento de latinos en Little Rock, empezó a cambiar mi intención de regresarme a El Paso. Empecé a encariñarme más y más con la comunidad latina aquí en la región central de Arkansas, y decidí quedarme aquí de manera permanente.

Luego, en el 2000, la Fundación Soros otorgó una beca de especialización para médicos que trabajaran con una organización no-lucrativa que abogara por los niños y las familias de bajos recursos y/o más vulnerables. Esa organización resultó ser Arkansas Advocates for Children and Familias (AACF). Este proyecto tenía una duración de dos años hasta el 2002, y al término del mismo, decidí unirme de tiempo completo al cuerpo docente de UAMS.

Así pues, ví que las familias latinas, y en especial los niños, era un sector de la población que iba a requerir de servicios médicos, y como muchos de estos inmigrantes no hablaban inglés, pues de alguna manera yo sentí la responsabilidad de atender a estos pacientes en español.

“Trabajar con AACF durante esos dos años me ayudó a entender cómo funcionaban las cosas en Arkansas, especialmente los mecanismos entre el gobierno, los servicios médicos, y los sectores de la población más necesitados”, explicó Ochoa.

“Fue durante estos años que ACH me pidió participar en una comisión interna del hospital que estaba explorando la idea de contratar a sus propios intérpretes (español-inglés), para contar con un grupo especializado y atender las necesidades de esas familias latinas que estaban acudiendo cada día más a ACH. Así fue que nació el programa de intérpretes de ACH, que actualmente está integrado por 22 intérpretes y traductores certificados que son empleados de tiempo completo del hospital”, indicó. (Cabe señalar que el ACH es en la actualidad es el hospital que cuenta con el mayor número de intérpretes español-inglés en todo Arkansas).

Conforme pasaba el tiempo, Ochoa empezó a notar que al tiempo que la población latina crecía, los menores que acudían a la clínica no sólo iban para cosas rutinarias, como vacunas, o por tener una garganta irritada, sino que también acudían niños que padecían el Síndrome de Down (enfermedad también algunas veces llamada ‘mongolismo’), niños que habían sufrido lesiones graves por un accidente, o bien, enfermedades congénitas de graves síntomas.

Así pues, una vez más, Eddie acudió a la administración del hospital para formar un comité interno que tratara de encontrar maneras adicionales para servir mejor a estos pacientes. Fue entonces que Ochoa –con la ayuda de algunas enfermeras y administradores de ACH– redactó una propuesta para empezar una ‘Clínica Latina’. La propuesta incluía la contratación de una enfermera bilingüe para trabajar con él y así atender mejor a los pacientes latinos.

La Clínica Latina abrió sus puertas en mayo del 2009. Actualmente dicha clínica sirve a aproximadamente 100 niños con necesidades especiales y/o condiciones o enfermedades graves.

El doctor Ochoa atiende a sus pacientes especiales de la Clínica Latina los lunes y los viernes por la tarde. Los miércoles, mañana y tarde y los viernes por la mañana, Ochoa trabaja en la Clínica de Pediatría de ACH ubicada en el sector West de Little Rock (#16101 Cantrell Road), en el Bella Rosa Center.

 

Galardones

Debido a sus invaluables contribuciones al bienestar de los niños latinos, el doctor Ochoa ha recibido varios reconocimientos y galardones, entre los que se destaca el premio 2012 “The JCA Humanitarian Award” (Galardón Humanitario de las Comunidades Justas de Arkansas). El objetivo de este galardón anual, es “reconocer y premiar a individuos que han realizado labores destacadas y esfuerzos sobresalientes en beneficio de la comunidad”.

En 2006, Ochoa recibió el galardón “Salute to Greatness in Community Service Award” (Premio ‘El Saludo a la Grandeza en el Servicio Comunitario’) de la Comisión Martín Luther King. El propósito de este premio es “reconocer públicamente el esfuerzo de todos aquellos individuos que hayan hecho trabajo comunitario de manera sobresaliente”. En el caso de Ochoa, fue por haber participado de manera destacada en la creación de la agencia comunitaria “La Casa” (sobre la calle Geyer Springs Road, desafortunadamente ya inexistente), cuyo objetivo era ayudar a latinos a solventar diversas necesidades, así como también para guiarlos.

Actualmente el doctor Ochoa participa en la estructuración y arranque de una nueva organización no-lucrativa: el “Centro Cultural Comunitario Las Américas”, que se ubicará en el sector suroeste de la ciudad.

 

Aniversario Número 100 del

Arkansas Children’s Hospital

El doctor Ochoa indicó que este año 2012, el ACH está de pláceme, ya que celebra su centésimo aniversario, y que se siente honrado de formar parte de este gran hospital. Detalló que el ACH fue fundado en 1912 y, en aquel entonces, funcionaba como orfanato.

El Gobernador Beebe ha dicho frecuentemente que “durante sus 100 años de existencia, el ACH ha crecido hasta convertirse en uno de los más grandes e importantes hospitales pediátricos del país”.

“Sus dedicados médicos, enfermeras y otros miembros del personal esmeradamente supervisan y/o están al pendiente y al cuidado de más de 10,000 ingresos hospitalarios y más de 1,200 recién nacidos por año.

“Durante su siglo de existencia, crecimiento y servicio, el ACH ha sido reiteradamente el escenario de muchas notables proezas en el ramo de la medicina.

“En el 2007, los neonatólogos del hospital fueron los primeros en el mundo en utilizar tecnología de enfriamiento de la cabeza para el tratamiento de niños cuyos cerebros no tienen la capacidad de recibir suficiente oxígeno.

“El hospital es uno de los únicos tres en todo Estados Unidos que ofrecen esta técnica crucial para salvar las vidas –mediante la aportación de oxígeno de apoyo tanto al sistema cardiaco como al sistema respiratorio– de pacientes. En Arkansas, el ACH es la única institución médica con una unidad de quemaduras, misma que sirve como Centro Pediátrico de Trauma de Nivel I.

“Estos logros son posibles, en parte, debido al ambiente positivo de trabajo que se ha establecido en el ACH, en medio de trabajo que puede tanto inspirador como emocionalmente difícil”.

“La comunidad de Arkansas también ha apoyado financieramente a ACH. Cada año, voluntarios donan su tiempo y energía al hospital de manera por demás generosa, y los voluntarios de ACH han registrado más número de horas que en cualquier otro hospital pediátrico en el país. Durante los últimos cuatro años, el ACH ha aparecido en la revista FORTUNE, específicamente en las listas de ‘Las 100 Empresas Que Mejor Tratan a sus Empleados’.

“Cuando los funcionarios del hospital anunciaron un esfuerzo para recaudar $160 millones durante las celebraciones de su centésimo aniversario, también revelaron que ya $100 millones habían sido recaudados.

“Todo ese dinero se destinó a la nueva ‘Ala Sur’ del hospital, que cuenta con un centro pediátrico cardiaco de tecnología de punta, y una unidad neonatal de cuidados intensivos. También están disponibles para la atención pediátrica en general, la investigación, la educación y la prevención de enfermedades.

“En su calidad de ser el único centro médico de pediatría en Arkansas, el ACH es, sin duda alguna, un verdadero tesoro estatal. Un hospital de la magnitud del ACH también ayuda en nuestros esfuerzos de desarrollo económico, porque el cuidado de la salud excepcional –es decir, hecho con excelencia– es un componente verdaderamente crítico en cuanto a nuestro nivel de calidad de vida.

“Sin embargo, ninguno de estos logros está en las mentes de los padres, abuelos y otros familiares que pasan por las puertas del hospital en busca de la atención, la comodidad y la esperanza que se da a cada niño y a su familia. A diario, la desesperación es superada con la curación, y el dolor es reemplazado por el alivio. Por supuesto que no cada esfuerzo culmina en un resultado exitoso, pero no por falta de habilidad y determinación.

“Más a menudo que no, vidas son salvadas y mejoradas por los grandes esfuerzos y la gran dedicación y entrega de los hombres y mujeres que laboran en el ACH. Las instalaciones y los recursos del ACH continuarán creciendo pero su verdadero éxito continuará siendo medido ‘un niño a la vez’ ”.

La Declaración del ACH Sobre Su Misión:

“Para mejorar, sostener, y restaurar la salud y el desarrollo de los niños, el Hospital de Arkansas para los Niños (ACH) provee excelentes servicios clínicos, instrucción académica e investigación científica. ACH está comprometido a trabajar para lograr los servicios de más alta calidad, del más efectivo costo-rendimiento, y totalmente accesibles para el recurso más valioso y preciado de Arkansas, que es, en efecto, nuestros niños, sin importar su raza, su religión, o su inhabilidad para pagar”.

 

Para mayor información sobre el ACH, visite: www.archildrens.org o ach100.org

 

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par Michel Leidermann
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