CONTRAPUNTOS
Por Michel Leidermann

La decisión de la Corte Suprema en el caso de la ley de inmigración de Arizona, rompió moldes al omitir las palabras “inmigrantes ilegales” y “extranjeros ilegales”, que no aparecen en el fallo más que cuando se citan otras fuentes. El lenguaje utilizado por la corte le dio un enfoque más humanitario a la actual discusión sobre la política inmigratoria.

Cuando uno etiqueta a alguien como “inmigrante ilegal” o “extranjero ilegal”, o, simplemente como “ilegal”, lo que uno está diciendo es que el individuo es ilegal, en lugar de las acciones que ha realizado. Los términos implican que la mera existencia de un inmigrante no autorizado en Estados Unidos, es algo criminal.

Si no pagas los impuestos, si te ponen una multa de tráfico, si te condenan por asesinato: ¿eres ilegal? No. No por eso eres ilegal.

El término “inmigrante ilegal” se utilizó por primera vez en 1939 como una forma de insulto de los británicos hacia los judíos que huían de los nazis y entraban sin autorización a Palestina. El sobreviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, dijo entonces acertadamente, que “ningún ser humano es ilegal”.

Los trabajadores inmigrantes que residen ilegalmente en Estados Unidos no son, y nunca han sido, criminales. Están sujetos a deportación mediante un procedimiento civil-administrativo diferente a un procesamiento penal, y en el que los jueces tienen discreción para permitir quedarse a algunos.

Otra idea falsa es que la gran mayoría de los trabajadores inmigrantes en situación irregular en la actualidad entraron al país cruzando la frontera en medio de la noche. De hecho, casi la mitad de ellos entraron como turistas o con una visa válida y terminaron quedándose más tiempo del permitido. Muchos estudian, trabajan, se casan y empiezan una familia. Algunos, incluso se alistan en las Fuerzas Armadas.

El magistrado Anthony Kennedy, escribió a nombre de la mayoría de la Corte Suprema: “Por regla general, no es un crimen que un extranjero deportable se quede en Estados Unidos”. La Corte también falló que “no es un crimen buscar un trabajo o realizarlo sin la autorización debida”.

Aunque la Corte Suprema eligió un lenguaje que no promueve el odio y la división, periodistas siguen usando estas expresiones ofensivas.

El profesor de periodismo de la Universidad de Memphis, Thomas Hrach realizó un estudio basado en 122.000 artículos de prensa entre los años 2000 y el 2010 y descubrió que en el 89% de los casos, los periodistas utilizaron términos como “inmigrante ilegal” o “extranjero ilegal”.

El clásico “1984” del escritor George Orwell, muestra cómo incluso una sociedad libre es susceptible a la manipulación mediante el uso repetitivo de frases manoseadas y prefabricadas que convierten a la gente en maniquíes, presas fáciles de la clase política.

Y el veneno es eficaz. No es casual que en 2010 los crímenes de odio contra los latinos fueran el 66% de todos los actos de violencia por motivos de etnia, un aumento notable con respecto al 45% de 2009, según el FBI.

Pero Orwell también escribió que “de vez en cuando uno puede incluso, si grita lo suficientemente alto, mandar a la basura algunas de esas frases vulgares e inútiles”, como hizo la Corte Suprema.

NOTA: Texto adaptado de un artículo de Charlie Garcia para CNN. García es presidente de García Trujillo, una empresa enfocada en el mercado hispano, y autor de “Leadership Lessons of the White House Fellows”. Oriundo de Panamá, vive en Florida.

Edición de esta semana
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El pasado sábado 7 de julio se inició oficialmente el proceso para que las personas mayores de 14 años que residen dentro de los límites de la ciudad de Little Rock, sin importar su estatus migratorio, puedan obtener oficialmente una tarjeta de identificación municipal. Será muy beneficiosa para personas que no tienen otro medio oficial de identificación y también les serán útiles para conseguir trabajo.   / ver más /
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