Arkansas ocupa el segundo lugar en la nación por escasez de médicos
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Según la Asociación Americana de Colegios Médicos, Arkansas ocupa el segundo lugar en la nación por escasez de médicos. El estudio sitúa la relación paciente-médico a 169 residentes por un médico por cada 100.000 personas. Se necesitan varios meses para encontrar un médico que se colocará en los hospitales más pequeños y en las zonas rurales

La Asociación de Hospitales de Arkansas dice que la escasez es más visible en las zonas rurales del estado. Aquellos médicos que trabajan en zonas rurales, están muy comprometidos y con ganas de ayudar a las personas que viven en esas comunidades, porque muchos de ellos son originarios de las mismas.

Otra razón en encontrar médicos para Arkansas es que los reembolsos de Medicare son los más bajos del país.

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Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /