Escuela de DeQueen recibe galardón en Washington D.C.
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En la foto FOTO: Gayla Morphew, Facilitadora de la Alfabetización, Terriann Phillips, Directora, y Maribeth Revels, Facilitadora de Matemáticas, de la escuela DeQueen Elementary recibieron el Premio “Disipando el Mito

 La DeQueen Elementary School en la ciudad del mismo nombre en Arkansas y que tiene alumnos en los grados tres al cinco, fue una de las tres escuelas de EEUU, seleccionadas para recibir este año 2012 el Premio “Disipando el Mito” (Dispelling the Myth), otorgado por el Fondo de Educación (The Education Trust) La escuela fue honrada por su importante labor durante la Conferencia de la Educación Nacional 2012, titulada “Lográndolo (Getting It Done) Elevando el rendimiento, Cerrando Brechas para Todos”, en Washington D.C.. La conferencia reunió a educadores y defensores de la educación de todo el país, para discutir estrategias eficaces y poder acabar con los quebrantos que imiden mayores logros y oportunidades en las escuelas para todos los grados desde Kindergarten al 12.

Edición de esta semana
JOVEN CHIHUAHUENSE LUCHA CONTRA SU CANCER EN LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /