Estado de Illinois otorgaría licencias a inmigrantes indocumentados
7829A.jpg

El gobernador de Illinois, Pat Quinn, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, y el ex gobernador, Jim Edgar, manifestaron su apoyo para la aprobación de una ley que permita a inmigrantes indocumentados obtener licencias de manejo.

Un evento, encabezado por el presidente del Senado, John Cullerton, y al que acudieron numerosos políticos locales unidos en la denominada “Coalición de Seguridad en las Carreteras”, tenía como objetivo impulsar una iniciativa de ley que será presentada durante el periodo de sesiones que inicia la próxima semana, y que exigiría que todos los conductores de Illinois, incluyendo los inmigrantes indocumentados, obtengan la licencia de manejo y un seguro de auto.

En Illinois al menos 250,000 inmigrantes indocumentados manejan sin licencia debido a que no cuentan con un Seguro Social. Darles una licencia y seguro mejoraría la seguridad pública y los costos en reclamaciones y daños por accidentes y que actualmente es de $64 millones causados por conductores que no cuentan con un seguro.

 

Edición de esta semana
JOVEN CHIHUAHUENSE LUCHA CONTRA SU CANCER EN LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /