EL PARTIDO DE LA SEMANA Milán vs. Imperial
Por Rafael Nuñez
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Equipo Milán

Por Rafael Núñez

OTTER CREEK PARK, Campo 3, Domingo 25 de noviembre — En el papel, esta confrontación parecía prometer ser apretada, o sea, un duelo de poder a poder, ya que mientras el Milán había terminado la temporada en el segundo lugar de la tabla de posiciones de la Primera División de la Liga MexArk, el Imperial había concluido la temporada sólo un escalón abajo, es decir, en el tercer lugar, y por lo tanto se suponía que ambos cuadros venderían muy cara la derrota.

Sin embargo, desde los minutos iniciales la escuadra del Milán, un equipo de Conway comandado por Arturo Betanzos y Jaime Gutiérrez, mostraba mayor poderío, y con el paso de los minutos esto se reflejó en el hecho de que el Milán tenía más llegadas, más dominio del terreno y mayor posesión del esférico.

El primer aviso llegó al minuto 5 cuando el balón se paseó, de poste a poste, dentro del área chica del Imperial, a consecuencia de un tiro-centro desde el costado derecho que ninguno de los delanteros del Milán pudo conectar. Sólo habría bastado que alguien hubiese llegado “a cerrar la pinza” para que el marcador se abriera. Pero para fortuna del Imperial, no fue así, y el marcador permaneció en blanco.

Unos momentos después, el sudafricano Sabelo Hlongwane (#13) del Milán, empezó a mostrar su habilidad y su velocidad endiablada cuando, con gran técnica individual, recibió un pase filtrado y enfiló hacia el marco con un solo movimiento y toque, una jugada que al instante hizo recordar al que esto escribe al máximo goleador de la selección croata (que, por cierto, también fue el campeón goleador del mundial de Francia ’98), el inolvidable Davor Suker.

Durante el transcurso de los primeros 20 minutos se puso de manifiesto que el Milán tenía mayor acoplamiento de conjunto, y una mayor fluidez en el desplazamiento del balón en todas y cada una de sus líneas, y que dominaba, más que su rival, las jugadas de un toque, así como también se empezó a evidenciar claramente que el Milán lucía de un juego ofensivo de gran verticalidad y rapidez.

El Imperial, en cambio, mostraba un estilo de juego más pausado y más horizontal.

También con el paso de los minutos el trío ofensivo del Milán compuesto por Sabelo (#13), el jamaicano Hernández (sí, ese es su nombre de pila, créalo o no, amable lector) Brown (#19) y el brasileño Fabio Cunha (#17), empezó a mostrar destellos del llamado “jogo bonito” del ‘Scratch du Oro’ (es decir, la selección brasileña).

Y así llegó el minuto 21 cuando, precisamente Cunha (#17), inició una jugada de filigrana donde, después de colarse por el costado derecho, realizó en los linderos del área grande una gran jugada de pared doble con su compañero Brown (#19) que culminó con un disparo raso y a primer poste que dejó sin oportunidad al portero del Imperial. Marcador: Milán 1, Imperial 0.

Dos minutos más tarde, al minuto 23, llegó el 2 a 0, por medio de Néstor Moguel (#8), quien lanzó un gran bazukazo desde fuera del área grande que vino a incrustarse en el ángulo superior izquierdo del portero del Imperial.

Y sólo un minuto después, al 24, arribó el 3 a 0 cuando Brown (#19) anotó rematando de cabeza dentro del área chica y a bocajarro, después de un grave error defensivo del Imperial cuando uno de sus defensores rebanó el balón al intentar despejar un centro desde la banda derecha, dejando a su portero, quien salía por la pelota, a medio camino, mal parado e impotente ante el relampagueante y oportunísimo remate de cabeza de Brown.

Luego, al minuto 25, el cuadro del Imperial perdió la cabeza a raíz de que uno de sus jugadores fue expulsado después de faulear a un contrario y reiteradamente reclamar al árbitro de manera airada por haberle mostrado una tarjeta amarilla. Después de los repetidos reclamos y confrontaciones por parte de dicho jugador, el árbitro le mostró la tarjeta roja de expulsión, y esto provocó que casi todo el cuadro del Imperial corriera hacia donde estaba el árbitro para gritarle que estaba cometiendo un error, y esto a su vez generó que se desatara un conato de bronca entre varios jugadores de ambas escuadras. Tal vez los jugadores del Imperial actuaron de esta manera producto de la frustración e impotencia que sentían ante un marcador adverso de 3 a 0. Sea como sea, de cualquier modo el conato causó que el juego se suspendiera por espacio de varios minutos. Al reanudarse las acciones, el hilo ofensivo del partido se desdibujó por completo, y los cuadros se enfrascaron en una cerrada pelea por la posesión del balón en media cancha.

Así llegó el medio tiempo y tras el periodo de descanso el Milán comenzó a jugar de acuerdo al marcador: de manera más pausada, con calma y sin el vertiginoso nivel de velocidad que su línea ofensiva había mostrado durante el primer tiempo.

Mención aparte merece la línea defensiva del Milán, integrada por Uriel Moguel (#9), Jesús Carrasco (#4), Pablo Gómez (#15) y José Cisneros (#3), quienes mostraron una gran seguridad y solidez durante todo el partido.

Si de por sí ya desde el inicio del segundo tiempo se veía difícil que el Imperial reaccionara y empezara a descontar la ventaja en su contra, considerando que tenía un hombre menos en el campo, esto se vino a confirmar aún más cuando al minuto 15 del segundo tiempo llegó el 4 a 0 por medio de Uriel Moguel (#9), quien llegó barriéndose para rematar con tiro raso de pierna derecha un tiro de esquina.

Por otro lado, desde que comenzó la segunda mitad empezó a notarse más el accionar de Fabio Cunha (#17), el gran orquestador de este equipo. Cunha es quien marca la pauta y da la pausa en medio campo a este cuadro. Su juego es preciso y elegante, con una gran dosis de técnica individual. Queda muy claro que Fabio, con su visión de campo, con sus pases filtrados, exquisitos y de gran ‘timing’, es el gran creativo de esta escuadra.

Por su parte, Sabelo (#13), el de la velocidad excepcional y gran habilidad, tuvo a inicios de la segunda mitad tres grandes llegadas al marco que no terminaron en gol solamente, en el primero de los casos, por una muy atinada intervención del arquero del Imperial, y en las otras dos instancias, porque sus tiros pasaron a tan sólo una o dos pulgadas por encima del larguero.

Fue al minuto 26 que el propio Sabelo (#13) se encargó de marcar el 5 a 0 en una descolgada que él mismo culminó bombeando el balón por encima del arquero del Imperial cuando éste salía a su encuentro. El esférico, sin embargo, pegó en el travesaño y regresó al campo de juego, botando suavemente en los linderos del área chica, ante lo cual Sabelo rápidamente llegó y, con mucha calma, tocó el balón con suavidad y a media altura para, finalmente, anidar a la de gajos en la red.

Cabe señalar que Ismael Murillo, el arquero del Milán, tuvo una intervención espectacular al minuto 33 cuando, mediante una centellante salida por abajo, logró sofocar, ya dentro del área, el fuerte tiro de un delantero del Imperial que ya se cantaba como gol. Es cierto que Ismael no tuvo mucho trabajo durante este partido, pero siempre que se le requirió, respondió con mucha sobriedad, grandes reflejos y una gran colocación. No en balde fue nombrado como el Mejor Portero de la Primera División de la Liga MexArk, con únicamente 8 goles recibidos a lo largo de toda la temporada regular.

Luego, al minuto 38, otra descolgada de Sabelo (#13) por el centro obligó al último defensa del Imperial a sujetarlo por detrás para así tumbarlo y detenerlo. Esta acción motivó la expulsión de dicho defensa, y así el Imperial se quedó con sólo 9 jugadores en el campo de juego.

Por último, al minuto 44 se dio una gran jugada entre Cunha (#17), Sabelo (#13) y Uriel (#9): Fabio lanzó un pase filtrado a Sabelo, quien se coló a velocidad por el costado derecho, llegó hasta el área chica, sacó al portero de su arco y luego simplemente cruzó el balón al costado opuesto para que llegara Uriel y, con la portería ya vacía, únicamente tuvo que empujar suavemente el esférico hacia la red para el marcador final de 6 a 0.

La verdad es que este partido se empezó a definir desde que llegó el 3-0 al minuto 24 del primer tiempo, y sobre todo después de la primera expulsión del Imperial, que ocurrió un minuto después.

Otra gran verdad es que la velocidad de conjunto, la fluidez de juego y la verticalidad del Milán simplemente fueron demasiado –o sea, veneno puro– para el Imperial, que nunca pudo encontrar las armas para contrarrestar estas grandes cualidades del cuadro de Conway.

Así pues, con este resultado el Milán llega al partido de la gran final de la Primera División, donde lo espera el equipo campeón defensor, el León Jr., que venció por 1 a 0 al Juventus en el otro partido semifinal, que se jugó ese mismo día, y a la misma hora, en el campo 2 del parque Otter Creek.

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