Violentas protestas en Ciudad de México empañan juramentación de Peña Nieto
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La asunción de Enrique Peña Nieto como nuevo presidente de México se vio afectada por protestas de legisladores al interior de la Cámara de Diputados y choques entre policías y manifestantes armados con bombas Molotov y petardos afuera de la sede legislativa, con saldo de al menos seis heridos incluyendo cinco uniformados.

La sesión, citada para las 9 AM, inició con unos 45 minutos de retraso y en medio de expresiones de protesta de legisladores. “Ha concluido un gobierno ilegítimo y comienza la pesadilla de la imposición, la ilegitimidad, inicia la restauración, la vuelta al pasado”, dijo el diputado de izquierda Ricardo Monreal en el recinto legislativo.

Diversas organizaciones críticas del nuevo poder, entre ellas el movimiento estudiantil #YoSoy132, organizaron manifestaciones en la capital y otras ciudades. Una de ellas se realizará en la emblemática estatua del Ángel de la Independencia, encabezada por el líder de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, que perdió las dos últimas elecciones y quien acusa a Peña Nieto de haber comprado millones de votos para llegar a la presidencia, pese a que esas denuncias fueron desestimadas por el Tribunal Electoral.

Peña Nieto, un abogado de 46 años con imagen de galán que dice representar a una nueva generación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó con mano dura a México entre 1929 y 2000, dio posteriormente su primer discurso desde el Palacio Nacional, en la plaza del Zócalo del centro capitalino, ante cientos de invitados internacionales, entre ellos el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, el príncipe Felipe de España y los presidentes de Costa Rica, Honduras, Colombia, Panamá, Nicaragua, Guatemala y Perú, así como el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

El gabinete de Seguridad de Peña Nieto está encabezado por Miguel Ángel Osorio Chong, al frente de la Secretaría de Gobernación (Interior); el general Salvador Cienfuegos en Defensa Nacional; y el almirante Vidal Francisco Soberón en la Secretaría de Marina.

Peña Nieto, quien había prometido integrar un gabinete “incluyente” como una forma de desligar al PRI de su pasado autoritario y hegemónico, designó a José Antonio Meade como ministro de Relaciones Exteriores, hasta ahora secretario de Hacienda del presidente saliente Felipe Calderón.

Entre los miembros del gabinete ajenos al PRI, dos han sido parte de gobiernos de izquierda en la capital mexicana: Manuel Mondragón, hasta ahora jefe policial de Ciudad de México, y Rosario Robles, ex alcaldesa de la capital y exlíder nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), al cual renunció.

Mondragón fue designado subsecretario de Planeación y Protección Institucional en Gobernación y estará encargado de la Secretaría de Seguridad, mientras el Congreso aprueba una propuesta de Peña Nieto para que desaparezca esa cartera, de la que depende la Policía Federal.

Por su parte, Robles, una economista de 56 años, asumirá como secretaria de Seguridad y Desarrollo Social.

Por los puestos clave fueron reservados para el círculo de confianza de Peña Nieto: Luis Videgaray, quien coordinó su campaña por la presidencia, será ministro de Hacienda; Pedro Joaquín Coldwell, hasta ahora presidente del PRI, asumirá la cartera de Energía.

La poderosa petrolera estatal Pemex (Petróleos Méxicanos), de la cual depende un 40% de los ingresos fiscales del país, quedará en manos de Emilio Lozoya, otro hombre cercano a Peña Nieto.

Junto con Robles, otras dos mujeres integran el gabinete de 20 miembros: Claudia Ruiz en Turismo y Mercedes Juan López en Salud.

Como Procurador General (fiscal), Peña Nieto someterá a ratificación del Senado -como prevé la ley- la designación de Jesús Murillo Karam, considerado uno de los hombres que impulsó la carrera política del nuevo presidente.

México está sumergido en una ola de violencia que ha dejado decenas de miles de muertos y desaparecidos como consecuencia de las pugnas entre cárteles de droga que se disputan las rutas hacia EEUU y la guerra que Calderón inició en 2006 para combatirlos.

Peña Nieto ha puesto como prioridad frenar las cifras ascendentes de secuestros, extorsiones y homicidios. La tasa de asesinatos casi se triplicó durante el gobierno de Calderón, que al llegar al poder en 2006 lanzó una estrategia de choque contra los cárteles de la droga basada en el despliegue militar, a la que se atribuye una ola de brutal violencia que vive el país.

 

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