Milan F.C. Conway es el Nuevo Campeón de la Primera División de la Liga MexArk
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EN LA CUMBRE MÁS ALTA: MILAN-CONWAY, IMPARABLE Y DEMOLEDOR

Terminó la temporada regular en quinto lugar, y durante la liguilla empezó a escalar peldaños hasta alcanzar la cúspide máxima al coronarse campeón

Por Rafael Núñez

OTTER CREEK PARK, Domingo 2 de diciembre — Milán F.C., un equipo proveniente de la pequeña pero bella ciudad de Conway, demostró en el partido de la Gran Final de la Primera División de la Liga MexArk en contra del equipo León Jr., exactamente lo mismo que ya había demostrado en su partido de semifinales contra el equipo Imperial: el simple hecho de que este conjunto del Milán es un verdadero trabuco, y que por ende, su nivel de juego, su grado de acoplamiento y su condición física están muy por encima de los demás equipos de esta liga.

Primero sorprendió y aturdió, luego arrolló y descorazonó, y por último prácticamente demolió e hizo añicos al León Jr., a quien terminó venciendo por marcador final de 5 a 1; casi igual como lo había hecho una semana antes, cuando apabulló, arrasó y pasó muy, pero muy por encima del Imperial, cuadro al que terminó prácticamente descuartizando por marcador de 6 a 0.

Al inicio del partido, las cosas pintaban alentadoras para el León Jr., equipo campeón defensor (hasta el pasado domingo) de la 1era. División de la MexArk, ya que al minuto 7 del primer tiempo el León se fue arriba en el marcador por 1 a 0 cuando Francisco Giovanni Domínguez (#8) de la escuadra leonesa, se coló por el centro del campo y al entrar al área grande, con balón dominado, provocó la salida del portero del Milán, agarrándolo a media salida y venciéndolo por abajo. Aunque la salida del arquero del Milán fue un tanto en falso y/o titubeante, hay que darle mérito a Domínguez, quien supo esperar el momento preciso para disparar y así dejar sin oportunidad al portero del Milán.

Todavía no terminaban de celebrar la anotación los jugadores del León cuando, solamente un minuto más tarde Sabelo Hlongwane (#13) del Milán, también conocido como “El Sudafricano de la Velocidad Endemoniada” o simplemente “El Relámpago” (“Lightning Bolt”, o “Black Flash”), emparejó el marcador 1 a 1 con una espectacular media chilena que terminó en las redes. El lance de ‘tijera’ de Sabelo culminó una serie de varios remates, rebotes y contrarremates en el área grande del León.

Luego, al minuto 15, “El Flash Negro” volvió a hacer de las suyas cuando Sabelo, en relampagueante descolgada, se coló ‘como de rayo’ por el centro del terreno con balón dominado, después de recibir un bello pase bombeado, preciso, medido, que le permitió arribar al área grande y lanzar un tiro raso y cruzado de pierna derecha que venció al arquero del León por su costado derecho. Marcador: Milán 2, León 1.

La mera verdad es que la velocidad del Milán, y lo compacto y sólido de sus tres líneas (defensas, mediocampistas y delanteros), termina por ‘matar’ a sus adversarios, especialmente cuando el conjunto de Conway cuenta con su cuadro completo, y en particular cuando están en el terreno de juego sus tres mosqueteros: los delanteros Sabelo y el jamaicano Hernández “Mason” Brown (#19), y el brasileño medio ofensivo y gran orquestador Fabio Cunha (#16).

El 3-1 vino al minuto 21 cuando, una vez más, el “Flash Sudafricano” se coló por la banda izquierda para llegar a la línea de fondo y luego ejecutar la llamada ‘diagonal de la muerte’, lanzando un suave, semi-lento y preciso pase para Andrés Mendoza (#10) del Milán, quien remató de pierna derecha y el tiro le salió un tanto machucado, pero con tanta fortuna que el bote del balón engaño por completo al portero del León y así, la de gajos vino a terminar en la red.

La verdad es que la rapidez de Sabelo es tanta, y su dominio, su técnica individual, su rapidez de pies y su dribling son tan desconcertantes, que en ocasiones sus movimientos dejan completamente parados a los defensores que lo marcan. Y cuando se cuela o descuelga, con espacio, la velocidad pura de su esprint es tanta que pareciera que los defensores que lo persiguen corrieran en cámara lenta, mientras él continúa acelerando. Jugadores tan veloces pero a la vez también habilidosos como Sabelo sólo se ven muy de vez en cuando, y en realidad después de observar sus carreras con balón dominado por espacio de sólo unos cuantos minutos, resulta por demás obvio que la gran mayoría de sus perseguidores irremediablemente tendrán que morder el polvo.

Al empezar el segundo tiempo, cuando apenas corría el minuto 1, llegó el 4 a 1 cuando el jamaicano Hernández Brown (#19) del Milán, le hizo un “sombrerito” al arquero del León. La jugada había empezado con un gran, largo pase bombeado y medido, de aproximadamente 40 o 50 metros, lanzado por el orquestador del Milán, Fabio Cunha (#16) hacia Sabelo por banda derecho. Sabelo centró a Brown, quien superó a su marcador en los linderos del área y ante la salida del portero del León simplemente bombeó el balón por encima de éste para que así el esférico, botando suavemente, llegara a la red. Esto fue un verdadero poema de gol por parte de Brown, y qué decir de jugada misma, en la que se juntaron ‘los tres mosqueteros’ del Milán para obsequiar a todos los espectadores presentes un regalito, con listón y todo, y una muy ilustradora muestra de lo realmente bello que puede ser el futbol cuando se juntan tres que saben.

Después, al minuto 33 de la segunda mitad, ocurrió otro ejemplo de talento futbolero a raudales: tras recibir un pase filtrado, Sabelo superó a su marcador y lo dejó atrás, y luego, con su avance, obligó al portero del León a salir hasta mediados del área grande. Sabelo rápidamente lo esquivó por el costado derecho y luego lanzó un suave y calmado ‘pase a la red’ a primer poste con la portería ya vacía. Marcador: Milán 5, León 1.

Después de esto, el Milán simplemente se dedicó a jugar con el marcador. El León, descorazonado, ya no opuso casi ninguna resistencia, y empezó a verse un tanto desdibujado en la cancha, con lo cual su ofensiva casi ya no generó peligros para la meta del Milán.

Así llegó el minuto final del encuentro, y con el silbatazo del árbitro empezó la gran celebración con un solo grito que se repetía a coro: “¡Milán Campeón!”

Así pues, enhorabuena y muchas felicitaciones para Jaime Gutiérrez y Arturo Betanzos, los dirigentes del Milán, que supieron conducir a este equipo de Conway a desarrollar una temporada de ensueño, que culminó con la conquista de la cima más alta de todas: coronarse como el equipo campeón después de una liguilla en la que el Milán superó con marcadores más que claros –de hecho, de verdadero escándalo– a todos sus rivales en los llamados juegos de ‘playoff’. En cuartos, demolió al Ameca 4-0 luego, en semifinales, despedazó al Imperial 6-0, y en la gran final, aniquiló al León 5-1. Si esos marcadores no reflejan una muy, muy clara superioridad, entonces el que esto escribe, simple y sencillamente no sabe de lo que está hablando.

Terminó la temporada regular en quinto lugar, y durante la liguilla empezó a escalar peldaños hasta alcanzar la cúspide máxima al coronarse campeón.

 

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